La autovía entre Palencia y Santander cumple 17 veranos prestando servicio entre críticas (casi desde su apertura) por el mal estado de su firme
Hace 17 años que el sueño se hizo realidad. Palencia y Cantabria quedaban unidas por una deseada autovía, numerada como la A-67. Y se destacaba entonces también, los cántabros salían del aislamiento y lograban una conexión directa, recta, con Madrid, por autovía. José Blanco, Juan Vicente Herrera y Miguel Ángel Revilla cortaban una triple cinta con las banderas de Europa, España y Castilla y León en el área de descanso de Abia de las Torres.
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Se ponía fin a un periplo de construcción que arrancó en los años 80, cuando se transformó en autovía la unión entre Valladolid y Palencia, tocando a la N-611 en el tramo entre Venta de Baños y Palencia. En el extremo contrario, en Cantabria, aquella N-611 que serpenteaba entre Torrelavega y Santander se convirtió en autovía a mediados de aquellos 80.
Pero el empujón fuerte llegó con los 2000. En 2003 se convirtió en autovía la antigua vía rápida de circunvalación de Torrelavega (ahora reacondicionada), y en 2004 se puso en servicio la conexión Aguilar-Reinosa.

Poco a poco fueron cayendo los tramos, algunos los más caros de la historia de España, como el del viaducto de Montabliz.

Sin embargo, en Palencia había un tramo que iba rezagado por el problema con una empresa y el conjunto del Osorno-Villaprovedo, Villaprovedo-Herrera y Herrera-Alar, no se pudo abrir hasta tal día como hoy, hace 17 años.

Pero lo que se esperaba como la culminación de un sueño, una conexión segura, rápida y cómoda, pronto se convirtió en una pesadilla bacheada. No de repente. Poco a poco, pero desde el principio.
Por ejemplo, a los pocos meses de de abrirse el tramo Fuentes-Amusco, ya se parcheó el asfalto, al que, desde entonces se le tapan las grietas con asfalto líquido.
Los daños eran evidentes. Hasta tal punto que, en 2017, menos de una década después de su apertura en 2008, Fomento reconociera en un informe que tres cuartas partes del carril lento de la Autovía A-67 entre Santillana de Campos y la divisoria de los municipios de Frómista y Piña estaban, a grosso modo para tirar y contrataba la renovación total del asfaltado.
Un estado que también daba para la crítica política. Por ejemplo, el PSOE llevó, en 2017, el deficiente firme y asfalto de la A-67 al Senado.
Un par de años después le tocó a otro tramo: el Villaprovedo-Herrera, debido a que, como reconocía Fomento, hubo fallos estructurales durante la construcción. La solución a los blandones y el reasfaltado total de la autovía en ese tramo llegaba menos de 10 años después de que los primeros camiones y automóviles lo usaran.
Esos tramos son los únicos que, a día de hoy, mantienen una rodadura cómoda, siendo el resto de la autovía un continuo de baches, blandones, emanaciones de finos desde la base de la autovía en épocas húmedas. Todo a pesar de que año tras año se ejecutan obras de emergencia que chapean las peores zonas. Zonas en las que se ha llegado a limitar la velocidad.
De hecho, las últimas fueron tan intensas que solo se pudo actuar en una sección de la autovía, desde Herrera al límite con Cantabria.
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Seguridad.
Este estado es el que ha llevado a muchos a criticar la seguridad que ofrece esta autovía y en algunos casos a señalar el deficiente firme para explicar algunos de los (últimos) accidentes que se han producido en esta autovía.
Lo cierto es que, en estos 17 años, en el sector al norte de la capital palentina (un centenar de kilómetros), se han producido siete accidentes mortales con un total de 11 vidas perdidas.
El primero de ellos se dio en 2014, en una colisión frontal en la circunvalación de Aguilar, al circular un vehículo por la calzada contraria. Perdieron la vida dos personas. El siguiente ocurrió en 2017, cuando un operario de mantenimiento fue arrollado por un vehículo. También en 2017 falleció un peatón que se internó de madrugada en la A-67 a la altura de la salida 100 (Aguilar) y fue arrollado por un vehículo.
A partir de 2018 es cuando comienzan a darse salidas de vía y vuelcos en esta autovía en Palencia. El primero, en 2018, en el término de Páramo de Boedo, con el fallecimiento de una mujer, de 31 años. En 2021, otro atropello, en este caso a un conductor tras sufrir un accidente múltiple en Aguilar.
Y desde entonces, hasta este 2026 en el que en dos accidentes, con salida de vía y vuelco, se han registrado cinco víctimas mortales, en uno de los tramos en los que se actuó, de urgencia contra unos baches ya tan propios de la autovía de la Meseta como su nomenclatura de la A-67.



