Este fin de semana Villada ha celebrado su tradicional Feria de la Matanza, una cita que ha reunido a vecinos y visitantes en torno a una fiesta «de referencia en todo Tierra de Campos y gran parte de Palencia», ya que es «pionera de las matanzas en nuestra provincia y de las primeras de la región», recordó el diputado provincial Luis Calderón en su presentación. Todo un evento que, un año más, ha sido un éxito.
La jornada del sábado dejó imágenes emblemáticas de la feria, con la imposición del Blusón del Mondonguero (este año a D. Enrique Alonso y a D. Agustín Ramírez de “Los Diablos”), así como la elaboración tradicional del mondongo y, cómo no, el ambiente festivo por las calles de Villada. En este sentido, el recinto ferial ha acogido en esta Feria a cerca de una veintena de expositores, con degustaciones de productos artesanales, bollos preñados, chocolate y propuestas para todos los públicos.
El programa ha combinado tradición y dinamismo con actividades como el pasacalles del cerdo junto a la ‘Vieja de Siete Patas’ y los gigantones, talleres demostrativos —como el de vidrio—, propuestas culturales en torno a la figura de Carlos Casado del Alisal y actuaciones musicales, entre ellas la de Casapalma con su gira ‘Jotas’ o el concierto acústico de Agustín Ramírez.
Ya en la jornada de este domingo, la feria ha continuado con un ambiente muy familiar, marcado por el rastro solidario ‘El Vestigio’ y las degustaciones populares de productos típicos como morcilla, jijas, lomo o panceta. La programación ha mantenido su carácter participativo con actividades infantiles, concursos y propuestas lúdicas. La música ha vuelto a tener protagonismo en la recta final, con la actuación de la Escuela Alonso de Villada y la presencia de la vocalista Vanesa Muela, encargada de poner ritmo folk a la tarde. Como broche, la entrega de premios de los concursos infantiles y las tradicionales piñatas han cerrado una edición que vuelve a confirmar el arraigo de esta cita.
La Feria de la Matanza de Villada, que alcanza ya su vigésimo cuarta edición, sigue consolidándose como una celebración que une generaciones, reivindica las raíces y convierte durante un fin de semana a la localidad en punto de encuentro de la tradición y la convivencia en Tierra de Campos.


















































