Acaban de cumplir la mayoría de edad. Están hartos de escuchar que los jóvenes no aportan, no se implican o no participan. Sienten que las críticas hacia la cultura y la música urbana son injustas y desfasadas. Y, por eso, han decidido actuar.
El grupo de jóvenes denominado como ‘El Pentágono’ es un ejemplo de agitación cultural espontánea digno de elogio: chicos y chicas unidos en torno a la música rap, organizando competiciones de freestyle en un entorno sano, respetuoso con los vecinos y con el medio ambiente y con el único ánimo de poner en valor esta disciplina artística.
Comenzaron en el mundo del rap escuchándolo en casa. Y es que la cultura urbana tiene una trayectoria lo suficientemente consolidada como para que haya ya dos generaciones disfrutándola: padres y madres que han sabido transmitir a sus hijos el gusto por la rima y el ritmo.
Durante años, los aficionados al rap se reunían en la conocida como ‘Plaza del Cuadro’. «Molaba mucho y venía mucha gente, pero empezó a haber problemas con los vecinos, que llamaban a la policía, y, con la pandemia, desapareció», explican los promotores de esta iniciativa, Asier, Iosu, Daniel, Palacios, David Pastor y Natalia.
«Quisimos recuperar el concepto del cuadro y evolucionarlo… Y así surgió ‘El Pentágono’». Hace unos meses, la idea cristalizó en un encuentro de aficionados al rap en el parque de El Sotillo, «donde no molestamos a nadie y quedamos durante la tarde del sábado, con buen rollo y cuidado de mantener el entorno limpio después de la quedada».
Encuentros que suscitan el interés de raperos palentinos, pero también vallisoletanos y de otras provincias del entorno, al tiempo que divulgan, ante el público espontáneo que cada vez más acude a estas batallas de rap.

«Pasan por allí, se acercan con interés… Y muchas veces se quedan para disfrutarlo». Personas de diferentes edades y gustos musicales que tienen la oportunidad de comprender, de cerca, toda la riqueza de esta música urbana.
Esta iniciativa, totalmente autogestionada, tiene ya una estructura estable de organización de encuentros y torneos en el marco de una Liga Freestyle. Algo nada fácil de gestionar para un grupo de jóvenes que compaginan su pasión con sus estudios. Natalia, por ejemplo, se ocupa de toda la cobertura fotográfica y audiovisual, mientras que Palacios lleva las redes (en instagram, @el_ pentagono_palencia_).
Iosu hace de maestro de ceremonias de los eventos y entre todos coordinan la logística de unas competiciones que se financian con una parte de la inscripción de los participantes, mientras que la restante se destina a los premios. Puro altruismo cultural que, hasta el momento, no tiene apoyos institucionales ni empresariales. Aunque todos ellos resaltan, eso sí, el apoyo de sus padres, que están ayudándoles, entre otras cosas, a constituirse como asociación cultural.
«Cada uno aporta lo que puede. Aunque sea traer algo de picoteo, convocar a raperos que ejerzan de jurado, preparar el vídeo previo del evento…», señalan.

Desde el pasado noviembre, cuando celebraron el primer encuentro, han ido convocando uno al mes, con una veintena de participantes en los certámenes, que se suman a cerca de un centenar de asistentes como público.
Este mayo llega el momento de subir la apuesta y convocar «la edición más especial: la quinta, la de las cinco aristas», que consolidará la evolución de aquel ‘Cuadro’ que los vio nacer.
«Hay gente que piensa que las batallas de gallos o encuentros freestyle son agresivas… Nada más lejos de la realidad. Se tira de humor, desde el respeto y desde el buen rollo», comentan. E invitan a quien no lo conozca a pasarse por sus encuentros: «puede que se sorprendan y terminen enganchándose, no solo al rap sino también a todo lo que engloba la cultura urbana».
Una buena ocasión para hacerlo es este mes, porque están convocados encuentros los sábados 2, 9 y 16 de mayo, los dos primeros como fases clasificatorias y el último, para celebrar una gran final que promete ser una gran fiesta. Será, como siempre, en El Sotillo, de 17:30 a 21:30 horas.
Cultura, participación y un enorme buen rollo que late con fuerza entre la juventud palentina.





