¿Qué es exactamente la medicina preventiva en veterinaria y por qué es tan importante? Muchos propietarios solo llevan a su mascota al veterinario cuando ya está enferma. ¿Qué beneficios tiene adelantarse?
La medicina preventiva se enfoca en evitar la aparición de enfermedades, detener su avance y atenuar sus consecuencias. Se dirige a animales asintomáticos para evaluar su salud y prevenir riesgos. Podemos actuar evitando la enfermedad antes de que ocurra, por ejemplo mediante la vacunación o desparasitación, actuar precozmente mediante analíticas, ecografías…, o evitar complicaciones y secuelas de enfermedades ya diagnosticadas.
¿A partir de qué edad consideráis que una mascota entra en la etapa geriátrica? ¿Y qué diferencia un chequeo rutinario de un chequeo geriátrico?
La edad geriátrica varía en función de la especie (perro vs gato) y de la raza (razas específicas felinas o gigantes vs miniatura en perro), pero en líneas generales consideramos geriátrico un animal a partir de los 8-9 años.
La diferencia entre un chequeo rutinario (que realizamos por ejemplo con cada vacuna) y uno geriátrico, es que en el geriátrico añadimos pruebas específicas como análisis sanguíneo, de orina, medición de la tensión arterial, radiografía torácica y ecografía abdominal según el animal, siendo un chequeo individualizado para cada paciente.
En los pacientes mayores, ¿cuáles son los problemas de salud más comunes que detectáis en consulta y que a menudo pasan desapercibidos para los dueños?
Gracias a una buena exploración y a la realización de pruebas complementarias podemos diagnosticar estadios iniciales de insuficiencia cardíaca, hepática o renal, por ejemplo, o confirmar la presencia de artrosis o de enfermedad bucodental, diagnosticar tumores… todo ello son problemas muy comunes que se dan en animales geriátricos.
Hablando de salud bucodental… ¿Por qué es tan importante cuidar los dientes y encías de perros y gatos? ¿Qué problemas puede acarrear una mala salud oral más allá de la boca?
Es muy importante para prevenir la acumulación de sarro, la gingivitis y la enfermedad periodontal que a menudo acaban conllevando la pérdida de piezas dentales. Además, las infecciones bucales pueden derivar en infecciones sistémicas si las bacterias entran en el torrente sanguíneo.
¿Qué pautas de cuidado bucal recomendáis en casa y con qué frecuencia es necesario realizar limpiezas profesionales en la clínica?
La gente piensa que con dar sticks dentales o con productos que se aplican en el agua es suficiente para cuidar la salud bucodental de sus seres queridos, pero la realidad es que el cepillado, al igual que en las personas, es la manera más eficaz. Entendemos que no siempre es fácil, por eso es importante empezar desde cachorros, para que se vayan habituando y, sobre todo, lo más importante es la constancia y hacerlo a diario. La frecuencia de limpiezas en la clínica varía en función de muchos factores, al igual que en personas, y por ejemplo hay animales con tendencia a la gingivoestomatitis y en estos casos son necesarias limpiezas más frecuentes.
Entendemos que las limpiezas dentales no son solo “limpiar los dientes”. ¿En qué consiste realmente un tratamiento dental completo en vuestra clínica?
Una de las particularidades con respecto a los humanos, es que las limpiezas dentales se realizan bajo anestesia general inhalatoria, por lo tanto es importante un buen chequeo prequirúrgico y totalmente individualizado, ya que algunos animales precisarán de antibiótico preoperatorio, en función de si existe gingivitis previa o si van a hacerse extracciones dentales.
Por último, ¿cuál es el consejo principal que daríais a los propietarios para que sus mascotas vivan más tiempo y con mejor calidad de vida?
La prevención es siempre la mejor opción. Creo que ese sería un gran lema y cargado de razón. Por desgracia muchas veces atendemos animales con enfermedades que no siempre podían haberse evitado pero sí muchas veces se podrían haber ralentizado y, sobre todo, mejorado la calidad de vida del animal.
La rutina de prevención serían controles geriátricos a partir de 8 años y consultar con su veterinario de confianza cuando aparezcan alteraciones, aunque sean sutiles, de comportamiento que a veces pueden indicar una patología subyacente.
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