La venta de hasta 10 pulseras por cada persona en la cola reduce el tiempo de venta esperando en la fila a apenas una hora
Hay tradiciones que no tienen explicación lógica. Quizá por eso mantienen ese halo de fiesta, de icónico. De único. Se hacen y ya. Aunque se pueda conseguir lo mismo con menos esfuerzo, de forma directa, sin prolegómenos, sin los adornos. Pero claro, la vida perdería esos momentos a recordar.

«Es la cuarta vez que soy el primero en la cola para las entradas de la ITA», explicaba a las puertas de La Balastera Iván Rodríguez, quien, muchos pueden pensar que ha tirado una mañana entera para asegurarse una entrada que quizá años atrás le hubiera costado conseguir toda una tarde a la solana, en años en los que, o se espabilaba o se quedaba viendo la fiesta desde la valla. Pero eso ya no ocurre.
Pero para él, como para sus amigos que llegaron un poco más tarde que él, que ya estaba a la puerta de las taquillas a las 9 de la mañana, hacer la cola es parte de la ITA. Como quien dice que el viaje, disfrutar de él, está dentro de las vacaciones. «La verdad, me lo paso mejor en la cola que en la ITA», exageraba. O no.
«Nos hemos traído el balón, el altavoz… habíamos pensado en traernos incluso la Play», confesaba otro integrante de su grupo. Pero al final, problemas logísticos se lo han impedido, augurando que el año próximo sí que sí.
Como llevaban desde antes de que abrieran el Parque Comercial que se ubica junto a La Balastera, ellos fueron los primeros en entrar a las taquillas y adquirir la dupla de pulseras para la ITA de este año a celebrar el 8 de mayo. Una para el propio acceso al Parque del Ribera Sur y otra para descuentos en una cadena de comida rápida hasta finales de septiembre. «Dame diez», dijo Iván ufano ante la ventanilla.
Cuando ellos hollaban los bajos de La Balastera eran las 16,07 horas, con un poco de retraso por la necesidad de colocar vallas para controlar que la cola no se engordara junto a la puerta. Detrás, otras 800 personas esperando desde hacía tiempo, pero no tanto. Aproximadamente desde las 12 horas. Una cola que recorría todo el fondo norte de La Balastera con menos restos de comida que en años anteriores, con menos estaribeles provisionales, con menos juegos de cartas… muestra de que sólo Iván Rodríguez y los suyos siguen cumpliendo la tradición de hacerse la mañana para asegurarse la pulsera de la ITA.
Y eso que, incluso llegando una hora más tarde de la hora de la apertura hubiera sido un llegar y besar el santo porque en torno a las 17 horas, la cola había desaparecido ya y quienes llegaban entraban directos a las taquillas donde las pulseras salían a manojos, apurando en muchos casos el límite de 10 por persona y turno.
«Se nota el límite de 10. Antes era más bajo y tenía que venir más gente. Ahora una persona puede hacer lo de 10», reflexionaba el equipo de seguridad que vigila el desarrollo de la venta de entradas.
Una venta que proseguirá en modo presencial hoy hasta las 22 horas, indicaron desde la organización.
Y una vez finalizada la venta presencial, será el turno de la venta de las entradas por canales digitales, incluyendo también las que llevan aparejado el viaje desde otras provincias (León, Burgos, Valladolid, Ávila y Salamanca, por ahora) . Pero eso será ya el lunes.

























