Aseguran que los internos dificultaron la intervención del personal de seguridad, utilizaron objetos del comedor como armas improvisadas y reclaman más respaldo de la dirección y de la Junta
ICAL
Una pelea entre varios internos del centro de menores Zambrana de Valladolid, ocurrida en la tarde del lunes durante la cena y que se saldó con dos vigilantes de seguridad heridos vuelve a poner de manifiesto el clima de tensión que, según denuncian fuentes internas del centro consultadas por Ical, se vive de forma habitual en estas instalaciones.
Las mismas fuentes, que solicitaron mantener el anonimato, relataron que el incidente se originó tras una discusión entre dos menores en el comedor. Según explicaron, uno de ellos lanzó un trozo de pan a otro interno, que abandonó momentáneamente la sala y regresó instantes después para pedir explicaciones. Tras un intercambio verbal, ambos comenzaron a agredirse físicamente.

La situación se agravó cuando el personal de seguridad intervino para separar a los implicados. En ese momento, según las fuentes consultadas, otros internos se sumaron al altercado e impidieron la actuación de los vigilantes. «En lugar de dejarles hacer su trabajo, comenzaron a romper platos y vasos para utilizarlos como herramientas contra el personal de seguridad», aseguraron.
Además de los dos vigilantes que precisaron asistencia sanitaria, varias trabajadoras del centro también resultaron golpeadas mientras intentaban contener la pelea. Según explicaron las fuentes internas, las educadoras se interpusieron entre los jóvenes para evitar que la violencia fuera a más, recibiendo contusiones y golpes provocados por objetos lanzados durante el enfrentamiento.
Cinco internos apartados de la convivencia
La reyerta pudo controlarse tras la incorporación del resto del equipo de seguridad y de coordinación del centro, que fue aislando progresivamente a los participantes hasta trasladarlos a sus habitaciones.
Como consecuencia de los hechos, este martes por la mañana, cinco de los internos considerados más conflictivos fueron trasladados a los módulos de separación y acogida, donde permanecerán inicialmente un máximo de 48 horas, según indicaron las mismas fuentes.
«No es un hecho aislado»
En este sentido, aseguraron que este tipo de episodios se repiten con frecuencia y aunque reconocen que no todas alcanzan la gravedad del episodio ocurrido este lunes, afirmaron que son habituales las amenazas, los intentos de impedir la entrada del personal de seguridad y la rotura de mobiliario.
Asimismo, atribuyeron buena parte del clima de conflictividad al elevado consumo de sustancias entre algunos internos, una situación que, según denunciaron, dificulta la labor educativa y la convivencia diaria.
También aseguraron que los trabajadores soportan de forma cotidiana insultos, amenazas y agresiones verbales sin que, a su juicio, existan consecuencias disciplinarias suficientes para quienes protagonizan estos comportamientos.
Reclaman más apoyo institucional
Las fuentes consultadas consideraron que la dirección del centro debería respaldar en mayor medida las valoraciones del equipo educativo y aplicar medidas cuando los internos incumplen reiteradamente las normas o protagonizan episodios violentos.
Del mismo modo, reclamaron una mayor implicación de la Junta de Castilla y León en la supervisión del funcionamiento del centro y denuncian que las inspecciones realizadas hasta la fecha «no han servido para corregir los problemas existentes».
Entre las cuestiones que señalaron figura también la elevada ocupación del centro. Según explicaron, actualmente alberga alrededor de 70-75 internos, una cifra que consideran elevada para los recursos humanos disponibles. A ello suman la existencia de numerosos jóvenes mayores de edad que, a su juicio, deberían haber pasado ya a otros recursos o al sistema penitenciario, así como la elevada rotación de personal, tanto educativo como de seguridad.
Las mismas fuentes advirtieron de que las agresiones al personal no constituyen una novedad y recordaron que en los últimos años se produjeron puñetazos, mordiscos y cabezazos a trabajadores. En este sentido, consideraron que el incidente registrado este lunes supone «un punto de inflexión» y confían en que sirva para visibilizar una problemática que, sostienen, «se viene denunciando desde hace tiempo» por parte de la plantilla.




