El Paseo junto al río Carrión inicia ‘su camino’ en Palencia. De esta forma titulaban nuestros compañeros la noticia del momento en que las máquinas comenzaron a desbrozar y a abrir la senda que une Eras de Santa Marina con el Camino de San Román. Era el 5 de mayo de 2023.
“Discurrirá una senda que cuando esté finalizada será un vergel de fruta y vegetación de ribera. Porque aunque en parte se retirará la existente, de forma que se pueda abrir un mirador desde la ciudad a la orilla del río, casi a ras del agua, se volverán a replantar, de una forma ordenada, diferentes arbustos. También frutales en algunas zonas de descanso de un paseo que se ejecutará en tierra al estilo de los paseos del parque Isla Dos Aguas. Será un paseo apto tanto para peatones como para bicicletas que nace en la miniglorieta de ‘media vuelta’ en la que actualmente termina tanto el carril bici como el paseo peatonal junto al campo de fútbol de hierba artificial de San Antonio (Eras de Santa Marina). Nace allí y termina al otro lado del río y del Camino de San Román. Un paseo de tierra y zahorra prensada pero delimitado con bordillos, en el que deberán convivir peatones y ciclistas”.
Hoy les invito a que recorran ese paseo. Es algo que hago habitualmente, y que me genera varia preguntas recurrentes cada vez que voy y vengo buscando explicación a lo que contemplo. Por supuesto, no me considero cualificado para comentar el proceso de ejecución, el tratamiento de los elementos utilizados, el mobiliario, los materiales… Pero si uno se detiene a observar, es fácil llegar a la conclusión de que cuidado, lo que se dice cuidado este sendero deja mucho que desear. Es un camino descaminado.
He querido, en esta ocasión, realizar un pequeño montaje con cuatro fotos. Detalles que hablen por sí solos. Es otro ejemplo más de la dejadez que abunda por esta ciudad nuestra, donde tenemos zonas bastante presentables, otras muchas no tanto, y algunas cuantas, no pocas, impresentables. Es mejor que a las visitas les demos una vuelta por otros sitios.
En el tramo que hoy nos ocupa, invadido por la vegetación, con el suelo de tierra descompactada y repleta de piedras que, la verdad, no ayudan a pisar bien, nada que ver con el “estilo de los paseos del parque Isla Dos Aguas”… En fin. Que la idea estaba genial. Y desde luego que los palentinos utilizan este lugar para sus paseos. Pero también es cierto que de lo que se dijo que iba a ser a lo que hoy es se aprecia una sustancial diferencia. ¿Lo de vergel de fruta y vegetación? ¿Las zonas de descanso? ¿Las sombras?
Por cierto… a mitad de camino, es un alivio llegar al puente sobre el río. Y sin entender mucho de este tipo de construcciones me atrevo a decir que me gusta. Es estético y robusto. Si no dejamos que se deteriore… Que no tenga que venir alguien dentro de unos años a quejarse de que las tablas están levantadas y la gente se tropieza. Aunque mucho me temo que eso es solo cuestión de tiempo.





