Miles de personas participaron este lunes 7 de septiembre en la misa y Procesión de las Antorchas, uno de los actos más emotivos de las fiestas patronales de Saldaña, en los que los vecinos acompañan la imagen de Nuestra Señora de la Virgen del Valle hasta su santuario. Una procesión en la que no faltan tradiciones y símbolos como las danzas, el paloteo, la música de dulzaina y tamboril o de la banda y los estandartes.
Las Fiestas de la Virgen del Valle de Saldaña, declaradas de Interés Turístico Regional, destacan por el arraigo de sus tradiciones religiosas. La celebración está precedida por una solemne novena, cuyo inicio coincide con el traslado procesional de la imagen de la Virgen desde el Santuario del Valle hasta Saldaña. Desde la entrada en la localidad, la Virgen es acompañada hasta la parroquia de San Miguel por los danzantes, la banda de música, vecinos y autoridades.
El 7 de septiembre, víspera de la fiesta de la Virgen del Valle, tiene lugar al anochecer la subida de la imagen al Santuario. Es la conocida como procesión de «las antorchas», durante la que los vecinos portan antorchas encendidas mientras rezan el Rosario.
El 8 de septiembre es el día grande de las Fiestas de la Virgen del Valle de Saldaña. En torno al Santuario se reúnen romeros procedentes de la comarca de la Vega y Valdavia y de buena parte del resto de la provincia, como Tierra de Campos y La Peña. Después de una solemne misa celebrada en la pradera de la ermita, se subastan «los brazos de la Virgen». Quienes más pujan son los encargados de llevar los brazos de las andas y portar a la Virgen durante la procesión por la pradera del Santuario.
El cortejo, acompañado por los danzantes, la banda de música, vecinos y autoridades, despide a la Virgen mientras voltean las campanas. Con la entrada de la imagen en la ermita, se subastan varios corderos y ovejas ofrecidos por los pastores de la comarca. Esta tradición recuerda otros tiempos en los que la Virgen tenía su propio rebaño fruto de las donaciones de los ganaderos.












