La Policía Nacional ha registrado cinco denuncias en Palencia durante el mes de septiembre relacionadas con la conocida como estafa del falso jefe o ‘fraude del CEO’. Se trata de una modalidad en la que los delincuentes suplantan la identidad de responsables de empresas para conseguir que trabajadores o colaboradores realicen pagos, transferencias o entregas de dinero sin aplicar las comprobaciones habituales.
La Policía ha difundido este martes una alerta dirigida a ciudadanos, empresarios y trabajadores ante el aumento de este tipo de engaños. Aunque inicialmente estas estafas estaban más vinculadas a grandes empresas y sus departamentos financieros, actualmente también afectan a pequeños comercios, talleres, clínicas, residencias, establecimientos hosteleros y otros negocios en los que los empleados pueden realizar pagos o acceder a fondos.
El funcionamiento suele comenzar con una llamada o un mensaje en el que el estafador se hace pasar por el propietario, gerente, jefe u otra persona relacionada con la dirección de la empresa. También puede utilizar la identidad de un gestor, un organismo público, una empresa de mensajería u otra figura que pueda generar confianza.
Para hacer creíble la petición, los delincuentes recopilan previamente información sobre el negocio. Después plantean una situación supuestamente urgente relacionada con licencias, documentación, pagos pendientes, inspecciones, paquetería u otros trámites.
La petición puede consistir en realizar una transferencia, efectuar un pago, enviar dinero o comprar tarjetas prepago. La clave está en que la víctima actúe con rapidez y no tenga tiempo de comprobar si realmente la orden procede de su responsable.
Según explica la Policía Nacional, los autores pueden mantener el contacto con la víctima mediante llamadas, mensajes o incluso videollamadas. De esta forma intentan evitar que interrumpa la comunicación, consulte con sus compañeros o superiores o compruebe por otra vía si la petición es real.
La estafa se basa en aprovechar la confianza que genera una persona que aparenta tener autoridad y en presionar al trabajador para que actúe con urgencia.
Los delincuentes pueden utilizar además datos reales o verosímiles del negocio para reforzar la apariencia de legitimidad. El objetivo es que la persona interprete que se trata de una situación excepcional y que debe resolverla de inmediato.
Por ello, la Policía recomienda desconfiar de cualquier solicitud de dinero recibida por teléfono que exija una actuación inmediata. Una de las principales medidas de prevención es comprobar directamente la identidad de quien realiza la petición utilizando los números de teléfono habituales de la empresa o del responsable, y no los datos facilitados durante la propia llamada.
También aconseja no realizar transferencias, pagos o compras de tarjetas prepago que se salgan de los procedimientos establecidos y confirmar por una segunda vía cualquier instrucción económica que resulte inusual o inesperada.
Otro de los indicios que puede hacer sospechar es que la persona que realiza la petición intente impedir que se consulte con otros trabajadores, superiores o familiares. La Policía recomienda igualmente no facilitar información interna de la empresa a personas cuya identidad no haya sido comprobada.
Qué hacer si el pago ya se ha realizado
La Policía Nacional aconseja actuar cuanto antes si finalmente se ha efectuado el pago. En ese caso, recomienda contactar inmediatamente con la entidad bancaria, conservar las llamadas, mensajes y justificantes relacionados con el fraude y denunciar los hechos ante la Policía Nacional.
Además de estas medidas ante un caso concreto, la Policía plantea que las empresas formen periódicamente a sus empleados y responsables sobre este tipo de fraudes, establezcan un protocolo interno para verificar las peticiones y determinen quién puede autorizar pagos o transferencias extraordinarias.
Ante una petición urgente de dinero, una transferencia o códigos de pago atribuida a un superior, una empresa de mensajería o un organismo oficial, la recomendación es sencilla: interrumpir la comunicación y comprobar la solicitud por un canal independiente antes de realizar cualquier operación.





