El ex presidente del Rombo en España, señala que durante su liderazgo en Renault, «no se daban las condiciones de mercado ni de infraestructura para fabricar vehículos cien por cien eléctricos en España y se optó por los híbridos
El ex presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos, se ha mostrado «contento» por no haber apostado por traer a las plantas españolas de Renault la producción de vehículos eléctricos. El que fuera también presidente de Indra y actual presidente de IFEMA, recordó que se posicionó en contra de “traerlo a España” en su etapa como presidente de Renault España porque “no se daban las condiciones de mercado ni de infraestructura para fabricar vehículos cien por cien eléctricos en España”. “Si lo hubiéramos hecho hubiera sido un desastre porque habría que haber cerrado fábricas aquí. Y apostamos por los híbridos. Todo es gradual, y ahora yo estoy contento de aquella decisión”, comentó el ejecutivo, quien entendió que la automoción es un sector “maduro” y ahora “hay que empezar a pensar en defensa, tecnología, farmacia u ocio, porque Castilla y León tiene talento y proximidad a Madrid, uno de los centros económicos europeos”.
De los Mozos participó en el I Foro Económico, organizado por El Español en Castilla y León en el Patio Herreriano, y al que asistió el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, que acudió con gran parte de su Ejecutivo, junto a otros tres ejecutivos de empresas radicadas en Castilla y León.
El primero en intervenir fue el presidente de Ifema Madrid, José Vicente de los Mozos, al que siguieron, entre otros, el presidente de Michelin España y Portugal, César Moñux, el director general de Eurocaja Rural, Víctor Manuel Martín López, y la directora general del Territorio Centro de Telefónica, Beatriz Herranz Casas.
De los Mozos consideró que Castilla y León “tiene que fijarse en la competitividad”. “Cuando los directivos miran a largo plazo, los proyectos destacan. Cuando los directivos se dedican a hacer política, los proyectos caen”, advirtió.
El ejecutivo vallisoletano, que lideró cuatro planes industriales en su etapa en Renault y otro más en Indra, presumió de “haber cumplido en todos ellos”, motivo por el que nunca registró “conflictos sociales”. “Yo siempre he dado a mi tierra la oportunidad de jugar el partido”, ejemplificó.
A su juicio, Castilla y León debe mirar a Madrid, que es “un gran polo”, pero tiene el “problema de la vivienda”. “Se tarda menos de Valladolid y Segovia a Madrid que de Carabanchel a Chamartín, y eso hay que ponerlo en valor”, sostuvo De los Mozos, quien manifestó que “gente es reacia a venir, pero cuando lo hace, ya se queda”.
En todo caso, más allá de atraer gente que viva en la Comunidad, el presidente de Ifema abogó por “trabajar más para que empresas de defensa y tecnología se implanten en la Comunidad”, para lo cual advirtió que es necesaria la “anticipación”, punto en el que cargó contra el Gobierno central.
En este sentido, confió en que la Comunidad “puede ser un gran polo de atracción de empresas que van a desarrollarse en Europa” porque es un territorio “competitivo, con talento, y con un Gobierno en la Junta serio, tanto con Juan Vicente Herrera como con Mañueco, que siempre han cumplido lo que han dicho”.
En presencia de Mañueco, también hizo un llamamiento a “explotar adecuadamente la historia de Castilla y León, la región del mundo que más historia tiene”. “Cuando yo veo otros stand del mundo en Fitur y veo el de la Comunidad, creo que podemos ser mucho más agresivos. Somos tímidos y tenemos que enseñar que tenemos la mejor historia del mundo”, incidió, en declaraciones recogidas por Ical.
Futuro de las fábricas a diez años
Por su parte, el presidente de Michelin España y Portugal, César Moñux, quien se consideró “un castellano y leonés nacido fuera de la Comunidad”, declaró que la empresa es lo que es “gracias a la innovación y calidad” y se mostró “muy feliz de poner la palabra competitividad encima de la mesa, muchas veces denostada”. “Pero es que significa seguir o cerrar, seguir teniendo negocio o no, seguir teniendo futuro”, explicó, para apelar al liderazgo y contribuir a “crear puentes en lugar de muros, humildad y mezclar humanismo”.

Recordó que en Valladolid está la sede social de Michelin, en una planta con 1.500 trabajadores, a los que se suman los 2.200 de Aranda de Duero; es decir, que más del 40 por ciento de los empleados de la multinacional en España (con 7.300 personas) vive en Castilla y León. Y se refirió al peso en la localidad ribereña. “Cuando llega la empresa a Aranda tenía 10.000 habitantes, hoy ronda los 33.000”, dijo.
Moñux admitió que su “sueño” es poder pasar esta empresa a las siguientes generaciones, pero reconoció que en la industria “no hay regalos, sino el trabajo de muchos”, punto en el que destacó el “ecosistema que tiene esta Comunidad, con este marco, con este talento.
Igualmente, soltó una “frase dura”, que “ninguna fábrica tiene el futuro asegurado a más de diez años”, y recordó que Michelin abrió en Asia una planta que tuvo que cerrar. En este sentido, rechazó “los palos en la rueda” que ponen algunas instituciones “con burocracia excesiva, con el acceso a la energía”, pero lo contrarrestó “con voluntad de ganar y una buena cultura industrial”. “Mi sueño es que los niños quieran trabajar en las fábricas en el futuro”, sostuvo.
Precisamente, se refirió a ese futuro y uno de los retos de Michelin, que es “crear futuro de la mano de la sostenibilidad”, por lo que abogó por “saber unir sostenibilidad y automoción. “Sí podemos hacer un neumático con todos los productos reciclados de origen natural; pero no va a ser fácil”, remarcó. Por último, abundó en el concepto del absentismo, que es un “problema se salud, de competitividad y de sociedad”, ya que “no se puede simplificar y hablar solo de fraude”. “Nos están identificando a España con esa etiqueta. En Michelin consideramos que las personas son únicas, y si tiene un problema de salud tenemos que hacer lo posible para que recupere su vida”, culminó.
“Venimos para quedarnos”
El tercer ponente que participó en este foro fue el director general de Eurocaja Rural, Víctor Manuel Martín López, quien señaló que han pasado de abrir una primera oficina en Candeleda (Ávila) a contar con 1.500 trabajadores. “Hay muchas oportunidades de negocio en esta Comunidad. Nosotros hemos hecho como los gases nobles, aprovechar el espacio que dejaban otras entidades que se han marchado. Apostamos por lo humano y presencial, frente al modelo de banca de otros. Premiamos la confianza, no tenemos prisa y creemos que todo el mundo tiene derecho a la omnicanalidad”, resumió.
El secreto, incidió, es “trabajar con una estrategia clara y ordenada”; y entendió que “lo peor muchas veces no es que no te conozcan, sino que te confundan”. “No somos ni un banco ni una caja de ahorro, sino una cooperativa de crédito”, espetó, para comentar que “hay clientes que desean una banca presencial”, y puso el foco en el medio rural, pues el 53 por ciento de las oficinas de la entidad se encuentran en localidades menores de 5.000 habitantes. Además, Eurocaja Rural da servicio a 90.000 personas que “no tienen otra oficina cercana”. Todo ello, dijo, teniendo en cuenta que la tecnología “es una herramienta”, y no en vano, el 56 por ciento de sus clientes trabajan con banca electrónica.
Martín López reiteró que el volumen de negocio de la entidad supera los mil millones de euros en Castilla y León, subiendo anualmente a doble dígito, lo que constata que Eurocaja Rural “ha venido para quedarse, está comprometida para ello”. “Vamos a hacer el mejor servicio con nuestros clientes”, sostuvo, en una Comunidad “seria, de oportunidades, con muchas posibilidades, y no solo en el tejido agroalimentario, que es nuestra raíz”.
Pioneros en tecnología en servicios sociales
De entre las numerosas ‘conversaciones’ con las que contó el Foro se encontraba también la directora general del Territorio Centro de Telefónica, Beatriz Herranz, quien puso el foco en la innovación, conectividad y digitalización de Castilla y León, donde la su empresa “lidera proyectos de vanguardia para conseguir ese objetivo”. “La tecnología de por sí no es progreso si no mejora la vida y la transforma” comentó Herranz, quien apuntó que aunque “está incrustada en todos los ámbitos de la sociedad, en el sociosanitario está sufriendo una transformación muy importante”.
Mencionó programas de asistentes virtuales de Inteligencia Artificial para detectar caídas o problemas en viviendas donde residen personas mayores o crónicos a través de sensores instalados en los domicilios. Esta iniciativa permite hablar con su médico incluso a través del mando de la televisión y combatir la soledad no deseada.
En este sentido, Herranz destacó que Castilla y León es “pionera en el avance de tecnología en servicios sociales”, algo que ya se está explotando en favor del ciudadano, pero también en el sector primario, por ejemplo, donde Telefónica desarrolla un proyecto junto a la Junta para “facilitar a todo el ecosistema agro a tener información veraz y desarrollar productos acorde a lo que necesita el mercado”. Puso como ejemplo una iniciativa que lleva a cabo Carnes de Ávila, en el que a través de un análisis de la demanda y de la situación de la ganadería en cada momento, se puede decidir cuándo sacrificar a ciertos animales para no tener un stock innecesario. También puso otro ejemplo, en una Comunidad “con mucho turismo rural”, con la digitalización de edificios históricos que “ayudan a mejorar el patrimonio”, como el caso de la Muralla de Ávila.





