El Iberolea Palencia vuelve a sonreír en casa tras un final de infarto contra Ourense (84-80)

Littleson, con 18 puntos, fue el máximo anotador del partido, mientras que Álvaro Martínez, con 15, fue el jugador más valorado
Jugador de baloncesto avanza con el balón mientras dos rivales intentan defenderlo.
Fotografía: Javier Estévez

El Iberolea Palencia volvió a ganar. Lo hizo en el Municipal, arropado por una afición que, una semana más, empujó sin descanso. Después de las dos últimas derrotas -ante Estudiantes en liga y frente al Cantabria en la Copa de España-, los de Natxo Lezkano necesitaban reencontrarse con la victoria y lo hicieron sufriendo, pero con carácter, ante un Ourense que vendió cara su derrota hasta el último suspiro (84-80).

El partido arrancó cuesta arriba para los intereses locales. El Ourense salió más metido, con tres robos de balón en los primeros compases y una defensa que ahogó el ataque palentino. Los morados acumularon pérdidas y desaciertos cerca del aro durante los primeros cuatro minutos, y el conjunto gallego lo aprovechó para abrir una brecha preocupante: 4-12 mediado el primer cuarto. Un tiempo muerto de Lezkano cuando el marcador señalaba 6-17 y restaban tres minutos para el final del periodo intentó frenar la sangría, pero el Ourense siguió castigando desde el triple. El 13-25 al término del primer cuarto reflejaba la diferencia entre un equipo cómodo y otro atenazado.

El segundo cuarto comenzó con errores por ambos bandos. Alejandro Martínez, uno de los pocos argumentos ofensivos fiables de los morados en la primera mitad, anotó tras un fallo de Borg, pero el Ourense respondió de inmediato. Ngom y un triple de Álvaro Martínez mantuvieron a flote a los palentinos, que veían cómo los gallegos castigaban cualquier despiste desde la línea de tres. Al descanso se llegó con 35-45, un marcador que dejaba vivo al Palencia pero que evidenciaba sus problemas: desajustes defensivos, precipitación en ataque y pérdidas de balón en momentos clave. Lo mejor de los primeros veinte minutos, sin duda, el acierto de Álvaro Martínez.

Dos jugadores de baloncesto saltan para alcanzar el balón ante el público.
Jugador de baloncesto con uniforme morado salta mientras otro jugador defiende.
Un jugador de baloncesto con balón encara a un defensor ante las gradas llenas.
Dos jugadores de baloncesto con uniforme morado y amarillo durante un partido en una cancha cubierta.
Dos jugadores de baloncesto se enfrentan en una cancha cubierta con gradas llenas
Jugador de baloncesto con el balón, rodeado por dos rivales durante una jugada.
Un jugador de morado conduce el balón ante un rival de blanco en una cancha.
Jugador de baloncesto con camiseta morada bota el balón ante un rival.
Fotografía de jugadores de baloncesto disputando una jugada en una cancha cubierta ante el público.
Hombre con camiseta deportiva morada y amarilla frente a espectadores en una grada.
Jugador de baloncesto lanza el balón hacia la canasta ante otro jugador y público
Jugador de baloncesto avanza con el balón mientras dos rivales intentan defenderlo.
Jugador de baloncesto con uniforme morado y amarillo sostiene el balón ante la canasta.
Jugadores de baloncesto disputan una jugada en una pista cubierta ante las gradas llenas.

El despertar morado

Tras el paso por vestuarios, el Iberolea Palencia mutó. Un tapón de Vrankic sobre la primera posesión del Ourense encendió la mecha, y un triple de Littleson puso el 41-47. Los morados habían salido con otra energía, con esa intensidad que la Caldera de Castilla reconoce de inmediato. Jacovics sumó desde el perímetro (44-52) y, aunque el Ourense respondió con un triple para cortar el impulso, dos triples consecutivos de los locales y tres tiros libres de Ngom igualaron la contienda. El tercer cuarto terminó con 60-61, un parcial de 25-16 que devolvía la fe al Municipal y convertía el último periodo en un intercambio de golpes.

Un final de infarto

El último cuarto fue un ejercicio de resistencia. El Ourense volvió a golpear primero, pero el Palencia respondió con dos acciones rápidas que le colocaron a cuatro puntos. A falta de cinco minutos, un triple de Littleson situaba el 72-73. El empate llegó cuando restaban 2:38, y a partir de ahí el partido se convirtió en un toma y daca desde la línea de personal. Con 24 segundos por jugar y 79-77 en el electrónico, un tiempo muerto palentino sirvió para ordenar la última posesión. Ngom, con 3 segundos en el reloj, anotó los dos tiros libres que sentenciaban el encuentro. El 84-80 final desató la celebración en la grada.

Parciales: 13-25 / 22-20 / 25-16 / 24-19.

Littleson, con 18 puntos, fue el máximo anotador del partido, mientras que Álvaro Martínez, con 15, fue el jugador más valorado. El base Xavi Oroz, que regresaba al Municipal tras dos temporadas vistiendo la camiseta morada, fue recibido con cariño por una afición que no olvida lo que dio al equipo.

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