El Iberolea Palencia volvió a ganar. Lo hizo en el Municipal, arropado por una afición que, una semana más, empujó sin descanso. Después de las dos últimas derrotas -ante Estudiantes en liga y frente al Cantabria en la Copa de España-, los de Natxo Lezkano necesitaban reencontrarse con la victoria y lo hicieron sufriendo, pero con carácter, ante un Ourense que vendió cara su derrota hasta el último suspiro (84-80).
El partido arrancó cuesta arriba para los intereses locales. El Ourense salió más metido, con tres robos de balón en los primeros compases y una defensa que ahogó el ataque palentino. Los morados acumularon pérdidas y desaciertos cerca del aro durante los primeros cuatro minutos, y el conjunto gallego lo aprovechó para abrir una brecha preocupante: 4-12 mediado el primer cuarto. Un tiempo muerto de Lezkano cuando el marcador señalaba 6-17 y restaban tres minutos para el final del periodo intentó frenar la sangría, pero el Ourense siguió castigando desde el triple. El 13-25 al término del primer cuarto reflejaba la diferencia entre un equipo cómodo y otro atenazado.
El segundo cuarto comenzó con errores por ambos bandos. Alejandro Martínez, uno de los pocos argumentos ofensivos fiables de los morados en la primera mitad, anotó tras un fallo de Borg, pero el Ourense respondió de inmediato. Ngom y un triple de Álvaro Martínez mantuvieron a flote a los palentinos, que veían cómo los gallegos castigaban cualquier despiste desde la línea de tres. Al descanso se llegó con 35-45, un marcador que dejaba vivo al Palencia pero que evidenciaba sus problemas: desajustes defensivos, precipitación en ataque y pérdidas de balón en momentos clave. Lo mejor de los primeros veinte minutos, sin duda, el acierto de Álvaro Martínez.
El despertar morado
Tras el paso por vestuarios, el Iberolea Palencia mutó. Un tapón de Vrankic sobre la primera posesión del Ourense encendió la mecha, y un triple de Littleson puso el 41-47. Los morados habían salido con otra energía, con esa intensidad que la Caldera de Castilla reconoce de inmediato. Jacovics sumó desde el perímetro (44-52) y, aunque el Ourense respondió con un triple para cortar el impulso, dos triples consecutivos de los locales y tres tiros libres de Ngom igualaron la contienda. El tercer cuarto terminó con 60-61, un parcial de 25-16 que devolvía la fe al Municipal y convertía el último periodo en un intercambio de golpes.
Un final de infarto
El último cuarto fue un ejercicio de resistencia. El Ourense volvió a golpear primero, pero el Palencia respondió con dos acciones rápidas que le colocaron a cuatro puntos. A falta de cinco minutos, un triple de Littleson situaba el 72-73. El empate llegó cuando restaban 2:38, y a partir de ahí el partido se convirtió en un toma y daca desde la línea de personal. Con 24 segundos por jugar y 79-77 en el electrónico, un tiempo muerto palentino sirvió para ordenar la última posesión. Ngom, con 3 segundos en el reloj, anotó los dos tiros libres que sentenciaban el encuentro. El 84-80 final desató la celebración en la grada.
Parciales: 13-25 / 22-20 / 25-16 / 24-19.
Littleson, con 18 puntos, fue el máximo anotador del partido, mientras que Álvaro Martínez, con 15, fue el jugador más valorado. El base Xavi Oroz, que regresaba al Municipal tras dos temporadas vistiendo la camiseta morada, fue recibido con cariño por una afición que no olvida lo que dio al equipo.






















