Aguilar en el Grand Prix
Aguilar de Campoo participa en el Grand Prix del verano / RTVE

La participación de Aguilar de Campoo en el popular programa de TVE fue seguida por una audiencia de casi dos millones de personas y un 20,6% de share

“En el campo y en la playa hacer calor, y la gente se pasea en bañador…”. Es oír esa musiquilla y empezar a vibrar. Casi tanto como cuando éramos jóvenes, hace ya 18 años. Ahora, un poquito menos jóvenes, lo hemos hecho de la misma manera. Porque ahí estaban todos los ingredientes que nos hacían falta: Ramón García a los mandos del programa, los troncos locos, la patata caliente, los bolos sin poder mirar, las vaquillas… Pero ¿dónde están las vaquillas? Ah, vale, que ahora la vaquilla es un señor muy tocho, que va a crossfit. En fin, hasta en eso hemos cambiado.

Pero da igual, porque ahí estaba Aguilar de Campoo con su orgullosa alcaldesa, María José Ortega a la cabeza, y Ramón García no dejaba de decir: PALENCIA, y que por todo Aguilar huele a galleta. A ver si el covid me ha dejado algo tocado, porque yo no huelo a nada… Pero qué más da, “el sol aprieta, por fin llegó el verano, viene con este programa de la mano…”

Y por algún extraño motivo, casi mágico, casi dos millones de personas pusieron ayer Televisión Española (un 20,7% de share, lo cual es una auténtica burrada, no solo en verano, sino en general, tal y como está la caja tonta) para vivir una experiencia única. Porque a mí ya solo me faltó ver a María José Ortega repartir cajas de galletas a lo Miguel Ángel Revilla para completar la promoción definitiva. Ha hecho Aguilar más por nuestra provincia que todos los de Vamos Palencia y sus sucedáneos locales juntos.

Y empezó “lo que más te gusta a ti”. Todos los aguilarenses hicieron un trabajo fenomenal, se dejaron la piel y puede que hasta los huesos con alguna caída. Ese perrito piloto que casi se ahoga con el dichoso ventilador, que es casi peor que “la vaquilla te de un buen revolcón”; y esos pingüinos matemáticos, dentro de los cuales no había carpinteros o mecánicos, sino ingenieros que no saben dividir.

Hasta la Morgade se volcó a tope para evitar que nos explotase la patata caliente en la cara, ¡y eso que es catalana! Igual que nuestros rivales del pueblo de Cervelló, que, por cierto, también se portaron de maravilla. Si resulta que una de Aguilar estaba casada con otro catalán. Estaba todo escrito, amor fraternal. Teníamos que ganar.

Un auténtico día o noche de emoción. Yo miraba a las ventanas y solo veía televisores que, por una noche, aparcaron el Netflix o lo que sea para poner Televisión Española y apoyar a la villa galletera. Porque, ayer, todos éramos Aguilar de Campoo. Nos sentimos uno más de este pueblo que, sin duda, todo palentino ha visitado. Y tiene pinta de que jugaremos las semifinales. No sé cómo lo van a hacer para caber en el pueblo, porque las imágenes que hemos visto por ahí de la Plaza Mayor de Aguilar ayer fueron espectaculares.

En fin. Es el Grand Prix, el programa del abuelo y del niño, el de Aguilar de Campoo, el de Palencia, el nuestro. Gracias por hacernos vivir una noche mágica, sin duda, para el recuerdo. ¡Sí, señor!

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