La vendimia en Castilla y León comenzará en pocas semanas y lo hará antes de lo habitual. Ante ese escenario, ASAJA ya anticipa una campaña de comercialización «difícil» para la uva y reclama a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental que intensifique la vigilancia para garantizar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria durante las operaciones de compraventa.
La organización agraria asegura que, en las últimas semanas, los compradores están trasladando al sector mensajes que, a su juicio, buscan generar incertidumbre para presionar a la baja el precio de la uva «de forma generalizada», sin distinguir entre zonas productoras ni calidades. ASAJA considera que esa situación «no responde a la realidad del mercado».
En este contexto, la organización defiende que la uva de calidad producida en Castilla y León debe recibir un precio acorde a los costes que asumen los viticultores. Recuerda que el 95% de la superficie de viñedo de la comunidad está amparada por denominaciones de origen u otros sellos de calidad, lo que implica cumplir requisitos de producción y certificación que elevan los costes de cultivo.
Por ello, ASAJA rechaza que se pretendan aplicar reducciones de precios «como si fuera vino a granel» y sostiene que ese tipo de ajustes no tienen justificación en el mercado.
La organización agraria también insiste en la necesidad de hacer cumplir la Ley de la Cadena Alimentaria. En concreto, reclama que se impida la venta a pérdidas, que todas las operaciones de compraventa estén respaldadas por un contrato y que el pago de la uva se realice en un plazo máximo de treinta días. Además, señala que todavía existen viticultores que no han cobrado parte de la producción correspondiente a la campaña de 2025.
Ante esta situación, ASAJA solicita a la Consejería que refuerce los controles desde el inicio de la campaña para supervisar las operaciones de compraventa y actuar frente a posibles incumplimientos de la normativa.
Por otro lado, la organización recuerda que las bodegas reciben financiación procedente de la Política Agraria Común (PAC) para impulsar la promoción del vino y abrir nuevos mercados internacionales, una línea de apoyo que considera positiva para el sector. No obstante, sostiene que la rentabilidad de las bodegas debe apoyarse en la comercialización del vino y no en una reducción del precio que perciben los viticultores por la uva.
Finalmente, ASAJA subraya que el futuro de las denominaciones de origen depende del equilibrio entre productores y bodegas, por lo que considera imprescindible garantizar unas condiciones de comercialización que permitan mantener la viabilidad de las explotaciones vitivinícolas.




