Más bajos de ánimo e irritables; beben, fuman y consumen menos drogas; se relajan con el preservativo y el uso de píldora del día después se dispara un 10%

Encuesta de hábitos y estilos de vida de los jóvenes 2020-2021

S. Calleja /ICAL

Los efectos de la pandemia del COVID-19 siguen dando la cara, también entre los adolescentes de Castilla y León, que se sienten más bajos de ánimo e irritables, duermen peor, han perdido vitalidad y han cambiado algunas conductas. Entre las más alarmantes: recurren menos al preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales, con lo que implica en embarazos no deseados y en enfermedades de transmisión sexual, y el uso de la píldora del día después se ha disparado un diez por ciento.

A ello se une que han subido algo de peso y son algo más sedentarios, no todo lo que se podía esperar tras meses encerrados y con limitaciones para practicar deporte; beben, fuman y consumen menos drogas, comen menos snacks y comida rápida, y se han ‘enganchado’ más al móvil. También, un 3,5 por ciento admite haber jugado con dinero en internet.

Así lo pone de manifiesto la ‘Encuesta de hábitos y estilos de vida en la población joven de Castilla y León’ a cuyo avance de resultados ha tenido acceso Ical y que elabora la Consejería de Sanidad, en colaboración con Educación, con el objetivo de implantar estrategias preventivas. La edad media de los encuestados es de 16 años.

La mayor diferencia en cuanto a resultados con la edición de 2017-2018 corresponde a la sintomatología padecida por los adolescentes en los seis meses anteriores a la encuesta, es decir, entre noviembre de 2020 y mayo de 2021, período que coincidió con la segunda, tercera y cuarta ola. Así, más de dos tercios de los adolescentes consideran que están bajos de ánimo y presenta nerviosismo y/o irritabilidad. En concreto, el 60,7 por ciento está más bajo de ánimo, un 18,3 por ciento más; el 67,7 por ciento, irritable, y el 67,8 padece nerviosismo, con un repunte medio del 15 por ciento, en ambos casos. A ello se une que han crecido un diez por ciento los que presentan dificultades para dormir, hasta alcanzar el 40 por ciento.

Además, la valoración del nivel vital en que se encuentran ha caído, sobre todo en las adolescentes del medio urbano y los jóvenes del medio rural. Hay una ligera tendencia a auto percibir un peor estado de salud; caen las cifras de los que consideran que es buena o muy buena, sobre todo en ellas, y aumentan los que consideran su salud regular, mala o muy mala. También entre las jóvenes es en quienes más ha aumentado el porcentaje de enfermedades diagnosticadas (un 6,4 por ciento más), principalmente alergias y cefalea.

La encuesta arroja que han mejorado las relaciones familiares con los padres, en especial con las madres en el caso de las adolescentes. En cuanto a las relaciones sociales, progresan entre los chicos: son más los que salen con otras personas para distraerse, y los que opinan que los amigos tratan de ayudar y que se puede contar con ellos, un siete por ciento más. Sin embargo, el número de chicas que opina lo mismo cae.

Relaciones sexuales

Llama la atención que a la hora de mantener relaciones sexuales ha bajado un 16 por ciento el uso del preservativo, al tiempo que el de anticonceptivos orales ha crecido un 3,8 por ciento. El primer método sigue siendo el mayoritario, con un 62,7 por ciento entre los que han practicado sexo. Usan algún tipo de anticonceptivo un 72,1 por ciento, es decir, hay un 28 por ciento que ninguno.

El repunte del 9,9 por ciento del uso de la píldora del día después es significativo. A ella han recurrido un 26 por ciento de los jóvenes que han mantenido relaciones sexuales. Los jóvenes del medio urbano la han utilizado un 15 por ciento más, mientras que en los pueblos cae un 2,8 por ciento. Es la primera vez que la encuesta refleja un mayor uso de ésta entre los que viven en las ciudades.

Acoso escolar

La menor interacción se ha traducido en una caída del acoso escolar. En concreto, cayó un 3,7 por ciento entre los que lo sufrieron dos meses antes de la encuesta, y los que participaron en maltrato a otros se redujo un 3,7 por ciento. Se han contraído todos los tipos de acoso, pero sobre todo la publicación de fotos inapropiadas, que lo ha hecho un 11,1 por ciento.

Al analizar por sexos se observa que los insultos/burlas restaron un siete por ciento en chicos, pero aumentan un seis por ciento en chicas y lo mismo ocurre con el aislamiento, disminuye un 5,5 por ciento entre los adolescentes y aumenta un 3,1 entre ellas. También, la invención de mentiras o cotilleos se contrajo un 8,5 por ciento en chicos, mientras que en las chicas permanece estable.

Más sedentarios y mayor peso

Los resultados apuntan a un aumento del sedentarismo, con un descenso de la actividad física de un seis por ciento, que en las adolescentes alcanza el 8,7 por ciento. Hacen menos actividades y el tiempo dedicado también cae, con un menor porcentaje de los que emplean en ello más de dos horas. El tiempo que pasan frente a pantallas en días de diario, son más los que superan una o dos horas, pero menos los que emplean más de dos horas los festivos y fines de semana.

De manera paralela a la caída de la actividad física, la media del índice de masa corporal (IMC) ha aumentado ligeramente, no tanto como lo esperado, en todos los jóvenes, principalmente entre ellas, con un aumento de un 0,49 por ciento en las de medio urbano y del 0,42 en las de medio rural, frente al aumento del 0,34 en adolescentes del medio urbano y del 0,32 en los del medio rural.

En cuanto a las categorías de nivel de peso, ha aumentado un 2,7 por ciento el infrapeso en chicos, y en la misma medida ha bajado en chicas (2,4 por ciento), y en ambos grupos el sobrepeso repunta (un 4,1 por ciento en chicos y del 2,9 en chicas). El porcentaje de adolescentes con obesidad se mantiene bastante estable, con un aumento del 0,6 por ciento en chicas y un descenso del 0,5 por ciento en ellos.

Menos snacks y comida rápida

También se han observado cambios en cuanto al consumo de diferentes tipos de alimentos, con una rebaja del 5,7 por ciento entre los que toman snacks, (principalmente entre los jóvenes con sobrepeso/obesidad, donde la bajada alcanza el 7,9 por ciento) y del diez por ciento en los de comida rápida, así como del 2,2 por ciento en los de refrescos azucarados. Han aumentado los consumidores de carne un 1,3 por ciento.

Además, se observa un incremento del 3,8 por ciento en los jóvenes que han modificado su dieta, principalmente las chicas (6,5 frente a 1,5) y sobre todo para adelgazar (3,3 por ciento superior a la edición anterior). Sin embargo, también un 2,9 y un 1,1 por ciento más de chicos y chicas han modificado su alimentación con el fin de ganar peso.

En cuanto a los hábitos de alimentación son más los jóvenes que no desayunan y almuerzan, principalmente los días de diario (desayuna un 7,6 por ciento y almuerza un 7,9 por ciento menos), aunque también, en menor medida, festivos y fines de semana (desayuno 3,8 y almuerzo dos por ciento menos). Sin embargo, hay un 4,2 por ciento más de adolescentes que meriendan los días de diario respecto a la edición anterior.

Tabaco, alcohol y drogas

En general, la encuesta arroja una disminución en el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias tóxicas. Entre estas últimas la más consumida sigue siendo el hachís, seguido de los tranquilizantes (cuyo consumo ha aumentado un dos por ciento entre los que toman algún tipo de sustancia psicoactiva), pero en el tercer lugar el speed y las anfetaminas han sustituido a la cocaína que ocupaba esta posición en la edición anterior.

Caen un 1,7 por ciento los adolescentes fumadores y aumentan un 2,4 por ciento el de los que no han fumado nunca. Hay una ligera tendencia a fumar y consumir alcohol sólo los fines de semana, y se ha elevado la media de edad de inicio de consumo de ambas sustancias. En el caso del tabaco, se pasa de 13,9 a 14,4 años, y de 14 a 14,3 años en el del alcohol.

Uso de móviles y juego

La encuesta pone de manifiesto que ha aumentado el uso de móviles en los chicos (3,2 por ciento), así como la frecuencia de uso: un 4,6 por ciento más de jóvenes lo utiliza varias veces al día o casi constantemente (aumento del 5,9 por ciento en chicos y del 3,3 por ciento en chicas) y además  es menor el porcentaje de adolescentes que apaga el móvil en las diferentes situaciones planteadas: con un 15,8 por ciento menos que lo apaga siempre o casi siempre en clase; 7,6 por ciento menos que lo hacen en lugares no permitidos; 5,3 por ciento menos al estudiar, y 2,1 por ciento menos al dormir, siempre comparando con la edición anterior.

Algo menos del 40 por ciento de los adolescentes jugaron a juegos de rol (32,3%), de deportes (39,9%) y de violencia, drogas y/o sexo (38,50), y casi el 60% a otro tipo de videojuegos (59,2%) en el mes anterior a la realización de la encuesta. Hay diferencias significativas por sexo, con los chicos a la cabeza.

Por primera vez en esta edición se preguntó a los estudiantes si el mes anterior habían jugado o apostado con dinero, tanto en internet como de forma presencial en locales especializados o terminales de apuestas de establecimientos hosteleros. El 90,7 por ciento dijo que nunca había jugado con dinero en internet, y el 88,4 por ciento, nunca en persona. Sin embargo, el 3,5 por ciento admitió haber jugado con dinero en internet en el mes anterior, y un cinco por ciento, de forma presencia.  El 1,5 por ciento, en ambas modalidades el último mes.

Trabajo de campo

La Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Salud Pública, en colaboración con la Consejería de Educación elabora este estudio cada dos años, con la opinión de alumnos de cuarto de ESO, tanto de centros públicos y como privados. Aunque la periodicidad de realización de esta encuesta es bienal, el COVID-19 pospuso un año la última encuesta, de mayo de 2020 a mayo de 2021, de ahí que en los datos quede patente la influencia de la pandemia.

El trabajo de campo de esta última edición se llevó a cabo durante cinco semanas en los meses de mayo y junio de 2021, y en ella participaron 67 aulas correspondientes a 60 centros escolares, con un total de 1.020 cuestionarios válidos, el 52,4 por ciento de alumnos de zonas básicas de salud urbanas-semiurbanas y el 47,6 por ciento de zonas rurales. El 55,6 por ciento de los participantes fueron alumnas

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