El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones visita las obras de unas viviendas de protección oficial en la provincia de Palencia.

La Junta y el Ayuntamiento de Palencia colabora para levantar un bloque de viviendas compartidas dedicadas al alquiler joven

La Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Palencia presentaron hace unos meses el proyecto para la creación de viviendas colaborativas para jóvenes en la ciudad. Unos apartamentos que estarían ubicados en la zona de Campos Góticos. En concreto en una parcela municipal que sería cedida y que se ubica junto a las pistas deportivas y la calle Los Fresnos. Pocos detalles más se dieron entonces.

Ahora, aunque en un principio se habló de la construcción de 40 viviendas, el pliego por el que se busca empresa que redacte el proyecto señala que “el número máximo de viviendas será de 50”.

Cada una de ellas tendrá una superficie útil máxima de 60 metros cuadrados, contando con 2 dormitorios y dos baños, uno de ellos completo y el otro solo aseo.

No será obligatorio que en el proyecto se incluyan zonas de aparcamiento para vehículos, pero sí que haya una zona reservada para el estacionamiento de bicicletas. Una exigencia en línea con las medidas de movilidad que se están imponiendo.

Esta edificación tendrá espacios comunitarios que sirvan para instalar lavandería comunitaria para los inquilinos, que serán de alquiler, o zonas de trabajo coworking, para fomentar y facilitar el teletrabajo o la teleformación de los jóvenes que vivan en ellos, dado que se trata de una promoción que el Somacyl (Junta de Castilla y León) pretende destinar al alquiler a jóvenes.

Parcela en la que la Junta plantea construir 40 viviendas colaborativas para menores de 35 años. / Google Street View

Según la Junta, “esta promoción se considera para la realización de viviendas destinadas a alquiler social principalmente para jóvenes. Esta limitación evita que las diferencias generacionales puedan ocasionar que los individuos tengan diferentes intereses o formas de vida. Estos diferentes planteamientos vitales y sociales pueden ocasionar conflictos entre los inquilinos, lo cual dificulta la convivencia entre las diferentes personas y la creación de un sentimiento de comunidad”.

Por ello, también se contempla que la zona de la cubierta sea “de uso comunitario para ocio y esparcimiento, pudiéndose ser cubiertas o abiertas”, de forma que se puedan usar estos espacios para mejorar la compenetración de los inquilinos.  No en vano, “el objeto es facilitar la emancipación de los jóvenes, así como fomentar la convivencia y la interacción compartiendo un espacio común que les apoye en el desarrollo como ciudadanos de una manera fácil y económica”.

Racionalidad constructiva

La Junta solicita a los firmas de arquitectura que finalmente redacten el proyecto que las viviendas también deberán incorporar criterios de “racionalidad estructural y constructiva, así como de facilidad de mantenimiento por parte del propio usuario”. Recuerda además que al tratarse de viviendas colaborativas, se deben disponer de espacios comunes de calidad en el edificio para el uso de sus ocupantes en interrelación social, estimando la posibilidad de uso común también en la cubierta”.

El diseño de las viviendas se realizará siguiendo criterios “de sistemas pasivos de ahorro y de eficiencia energética, que proporcionen unos factores de que mejoren los requerimientos de la normativa vigente de edificación”. Por ello, el proyecto se redactará “considerando la sostenibilidad ambiental, económica y social, incorporando medidas que permitan un uso eficiente de los recursos, una adecuada gestión de los residuos y una minimización del impacto del proyecto a lo largo de su ciclo de vida completo, desde el diseño, hasta su renovación, rehabilitación o deconstrucción, pasando por su ejecución, uso y mantenimiento, fomentando la industrialización de los procesos constructivos así como la incorporación de tecnologías de generación energética con fuentes renovables”.

Y la parte más importante. Aunque la inversión para este proyecto se acercará, teniendo en cuenta todos su aspectos, a los 4 años, la ejecución material de la obra no deberá sobrepasar los 3.100.679 €.

Colaborativas.

La Junta explica que la vivienda colaborativa es un fenómeno surgido en los países nórdicos como respuesta social al problema del acceso a la vivienda para grupos vulnerables como los jóvenes y ligado a las consecuencias de la escasez de suelo, la subida de los precios, el estancamiento de los salarios o la inestabilidad laboral; “con esta nueva modalidad residencial se posibilita que un grupo social con necesidades, intereses y objetivos comunes desarrolle su proyecto de vida en hogares independientes con zonas compartidas, sufragando servicios esenciales también de forma común”.

Además indica que “se entiende por vivienda colaborativa una modalidad de alojamiento en la que los residentes comparten zonas y servicios con el resto de los inquilinos. En este tipo de edificaciones no existen sólo viviendas con espacios privativos, sino que se dispone de estancias y servicios tales como lavanderías, comedor, gimnasios u otros de los que los inquilinos pueden hacer uso, incluyendo la posibilidad de realizar actividades sociales o recreativas y así fomentar la convivencia y la pertenencia a una comunidad. En todo caso, se reduce la superficie privativa de alojamiento o vivienda y se incrementa la superficie de interrelación en comparación con las soluciones habituales de viviendas”.

Cabe recordar que en Palencia también hay proyectado unas viviendas colaborativas, en este caso para otro rango de edad, en el antiguo colegio de Las Angélicas.

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