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‘La cosa está que arde’

Vivimos unas semanas muy angustiados por la cruel oleada de incendios que están desolando parte del territorio castellano y leonés, algunos muy cerca, como en la Sierra de la Culebra, en  Zamora.
Incendios que provocan daños irreparables en el ecosistema, en nuestra memoria  -dado que arrasan con muchos bienes y recuerdos irrecuperables- y lo más grave de todo, matan a infinidad de animales indefensos e incluso a personas.
Ante esta situación muchos nos preguntamos, y siento si alguno se ofende o me prejuzga por abrir este melón: ¿pero no sería oportuno que aquellas personas jóvenes y en plenas facultades físicas que estén recibiendo alguna ayuda del Gobierno como, por ejemplo, las famosas pagas, que aportasen algo de su tiempo libre en ayudar a la comunidad a mantener nuestros montes con trabajos preventivos?
Por ser más claro, no veo tan descabellado que alguien que recibe una ayuda por desempleo, o por no encontrar trabajo, se le inste y/o permita trabajar unas pocas horas en bien de la comunidad y del medio ambiente, para que en la temporada de verano se minimicen  los daños que puedan ocasionar los posibles incendios.
Pienso que el que quiera  y lo desee, se le podría incluso pagar más y que pueda dedicar más horas en este tipo de trabajos tan necesarios y ventajosos. Aparte de resultar más barato que luchar contra un incendio ya activo, se genera empleo.
Os aseguro que yo, personalmente, si estuviera en esa situación (y puedo estar en cualquier momento con la que está cayendo) no vería mal que para recibir una ayuda tuviese que trabajar unas horas a favor de la comunidad ayudando a limpiar  y mantener  en buenas condiciones los bosques y montes, realizando tareas preventivas para evitar estos posibles desastres en verano. Es más, me sentiría útil y orgulloso de ayudar en esta buena y necesaria causa.
Otro tema que no entiendo tras estas catástrofes que provocan los incendios es cómo no se permite, por ejemplo, el pasto o ciertas podas controladas y cómo algunos partidos ecologistas se muestran tan radicales en sus planteamientos. Pienso que tanto salvaguardar el monte y la naturaleza al final nos pasamos de papistas y cuando ocurre un incendio el daño es mucho mayor por no haber aplicado ciertas técnicas preventivas. Una vez más, ¿no será mejor usar el sentido común y buscar un justo equilibrio entre naturaleza y economía?
Por otro lado, parte de estos incendios se ha demostrado que son intencionados y provocados por individuos sin conciencia, por lo que pido a los legisladores que apliquen  más sanciones y penas ejemplares ante estas barbaridades que muchas veces les resultan casi gratuitas a muchos pirómanos y especuladores sin escrúpulos.
Por último, pido a nuestros responsables de Medio Ambiente que dado que el calor en los últimos años es tan fuerte y el riesgo de incendios es tan grande -fruto del dichoso cambio climático-, que no comiencen con los planes de choque y prevención en junio o julio por ahorrarse dinero y que lo comiencen antes, por ejemplo, en marzo o abril y durante un mayor tiempo para ser más efectivos y no llegar tan tarde. Ha quedado demostrado que el gasto en sofocar un gran incendio es mucho mayor que el ahorro de unos meses de trabajo preventivo.
Disfrutemos en agosto de nuestra maravillosa naturaleza pero con mucha cabeza y precaución.

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