No sé vosotros, pero yo pienso que, a gran parte de los seres humanos, por lo general, les gusta recrearse en los desastres y regocijarse en el pesimismo. Cuanto más malas son las noticias, más se empeñan algunos en ponerlo aún peor, vivimos en una sociedad catastrofista y con tendencia a proyectar un mayor problema del que por sí ya existe. De todos es sabido que una buena noticia no vende y por eso en los medios de comunicación abundan las malas informaciones, y no es otra cosa que un fiel reflejo de nuestra terrible sociedad, donde la mayoría se fija en los problemas -ajenos claro- por eso triunfan tanto estos Reality Shows de desgracias, líos y trifulcas (todos sabéis a cuales me refiero), por eso igualmente las películas de catástrofes son tan vistas y las series que más se comparten y comentan suelen proyectar una realidad mucho peor del mundo que en el que vivimos, como por ejemplo The Walking Dead o el últimamente famoso Juego del Calamar, que muestra lo peor del ser humano en situaciones límites. Creo seriamente que todo esto nos debería hacer reflexionar y cambiar nuestra actitud frente a la vida. ¡Seamos más positivos y constructivos!

Terminamos 2021, un año complicado en el que seguimos luchando contra la maldita pandemia, y al que se le suma la subida desproporcionada de los precios de la luz, gas y materias primas, así como la escasez de componentes y productos, situaciones estas que claramente nos están marcando mucho nuestro día a día. Por todo ello pido a este nuevo año 2022 que seamos más proactivos, que pensemos un poco más en lo nuestro y, sobre todo, en las personas que nos rodean.

Afrontemos el nuevo año con un cambio de actitud. Si fuéramos, por ejemplo, más educados, algo tan simple como saludar o sonreír al entrar a un lugar, son muestras que siempre ayudan y reconfortan. Por otra parte, ante la falta de ciertos productos quizás es un buen momento para reinventarse y apostar por otras opciones que se realizan en nuestro entorno y ponerlas en valor, esto ayudaría a las empresas de aquí y, a la larga, a nuestra economía. Difícilmente las empresas de la zona van a dar trabajo a nuestros hijos si no tienen ventas, y luego nos quejamos de la despoblación, pues consumamos entonces lo nuestro y apoyemos a nuestras empresas de proximidad, que aparte de ser más beneficioso para el medio ambiente, es la mejor manera de apostar por el futuro de nuestra tierra y sus gentes.

Pido al 2022 que tengamos más capacidad de reinvención, lucha y sacrificio, eso que ahora oímos tanto en los medios: la famosa resiliencia. Pues bien, si observamos a nuestro alrededor siempre veremos nuevos nichos donde desarrollar nuestro trabajo y esfuerzos.
Pido a este 2022 trabajar con ilusión y que creamos en lo que hacemos. Somos muy afortunados de estar en esta región y el éxito depende de nosotros mismos, solo basta con creer en ello y dar lo mejor de nosotros mismos.
Por último, pido al 2022 que nos acompañe la salud, sin ella es muy difícil todo lo anterior.
Sigamos avanzando y busquemos la belleza en las cosas simples que nos rodean, que son muchas y gratis.
Feliz salida y entrada de año amigos.

Sergio Lozano Blanco

 

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