Belén en Villamediana 2022

Ignacio, vecino de esta localidad cerrateña, trabaja con cariño año tras año en poner el Nacimiento Municipal

La Fuente del Arrabal de Portillo, del año 1683, parecía un buen lugar para instalar el Belén municipal de Villamediana. Una pequeña construcción en piedra, porticada y con la cubierta a dos aguas, protegida por una reja y rodeada de un espacio verde donde continuar recreando distintas escenas del Nacimiento de Jesús.

Parecía lógico instalarlo allí, si no fuera porque la fuente está inundada (lógicamente), por más de un metro de agua. Lo que pasa es que esto no era problema para los trabajadores del Ayuntamiento de este pequeño municipio cerrateño. No a Ignacio, que lleva sirviendo al pueblo desde hace 37 años.

Para poner el Belén, ‘‘solamente’’ tuvo que poner en marcha la bomba para vaciar la fuente, construir una estructura que permitiera elevar el nivel, canalizar el agua para aprovechar y crear un río y un estanque y asegurarse de que la humedad no dañara el cableado eléctrico de las guirnaldas de luces. Y todo ello, siendo consciente de que, además, desde que Villamediana comenzara a instalar su belén público hace más o menos un lustro, es frecuente cambiarlo de ubicación.

Pero a Ignacio nada le frena, como tampoco a sus compañeros Ariadna y José Ignacio. Ellos se ocupan de echarle una mano si hay que comprar por internet nuevas figuras (prefiere las de resina con pintura plástica, pues las de arcilla sufren más con la nieve y las heladas), o si hace falta buscar troncos y cortezas en el monte. También le ayudan a colocar las piezas, bajo su atenta supervisión, porque es Ignacio quien, además de ponerle el corazón, planifica cuidadosamente los elementos de cada escena.

El objetivo es tan sencillo, que ni siquiera se han presentado nunca al Concurso Provincial de Belenes que convoca la Diputación (aunque no lo descarta). Tan solo lo hace por la misma razón por la que se afana en engalanar los parques públicos con singulares esculturas hechas con bicicletas o piezas de maquinaria de labranza, piedras de lagares o rocas horadadas por las lluvias que encuentra en el monte. Lo hace por amor al pueblo, con el fin de crear una excusa más para dar un paseo por este bonito enclave que una vez inspiró a Bernardo Atxaga para escribir su genial obra Obabakoak.

Belén en Villamediana 2022«El año pasado vino muchísima gente a ver el Belén, de Villamediana, pero también de Torquemada y de Palencia», confirma orgulloso Ignacio una mañana de domingo, charlando con algunos vecinos que se han acercado a ver cómo va su obra. «Todavía le faltan detalles», advierte a Ismael, un joven que ha acudido con sus dos pequeñajos a mirar las figuras. La niña contiene la tentación de ponerse a jugar, como si fueran playmóbiles.
Y es que todo el pueblo, incluidos los chiguitos, tiene claro que este Belén es compartido y, por tanto, respetan sus cerca de 150 figuras y los accesorios que han ido creando tanto Ignacio como otros voluntarios y amigos. «¡Abuelo, rápido!», alerta Carmen, la nieta de Ignacio, desde lo alto de la fuente. «¡Un gato ha pisado el huerto, arréglalo!».

«La verdad es que todo el mundo suele respetarlo. En muy raras ocasiones hemos perdido alguna figura», confirma Ignacio, mientras nos muestra las construcciones en madera y corcho que ha ido adquiriendo en estos años y construyendo él mismo. «Solo utilizamos materiales naturales».

Y precisamente ese mismo espíritu que mueve a Ignacio es el que comparten otros vecinos de Villamediana con otros proyectos de la misma ambición, como la recuperación de la festividad de Santo Tomás El Grande, en marzo, desde el año 2015, cuyos preparativos comienzan precisamente el día de San Antón, en enero. Una festividad que tiene la singular tradición de colgar el vítor en el Ayuntamiento, danzar el «caballejo» y «tirar los versos», al ritmo del «charrascás» y el «tacaratacá».

Belén en Villamediana 2022

Quizás, como en el Belén de Ignacio, tan solo es preciso ponerle cariño a ese sueño que algunos consideran un mero Cuento de Navidad, imposible de realizar: mantener la vida, con ilusión, de los pueblos pequeños, que reside, sin duda, en estas pequeñas cosas.

-Publicidad-

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí