El colectivo quiere poner en valor la actividad en pro del barrio y de la ciudad para animar a los ciudadanos a incorporarse a un movimiento con más de 40 años
Puede parecer que los barrios actuales de las ciudades no tienen vida. Alma que habite en ellos. Casas y casas con poco más en común que unas calles, unas plazas y unos parques que se comparten a escote como se pagan. Pocos puntos de encuentro. Pocas cosas en común. Puede que esa sea la tendencia que se ha seguido en los últimos años, cuando la vida se ha hecho de puertas para adentro. Individualista.
Pero no siempre ha sido así como puede atestiguar María de los Ángeles López Diez, presidenta casi sempiterna, por acción u omisión, de la Asociación de Vecinos del Barrio del Campo de la Juventud. Colectivo que pretende frenar esa ‘despoblación’ asociativa de los barrios poniendo en valor, en un período especial como la celebración de San Luis Gonzaga (patrono de la Juventud) en el barrio la acción de este grupo de irreductibles que buscan más guerreros para unirse a su aldea.
López llegó a la presidenta de la Asociación de Vecinos de lo que había sido un ensanche de la ciudad en 1996, aunque la Asociación llevaba años viva y con una junta directiva nutrida con hasta 25 personas entre las que se encontraban Santiago Lanza, recuerda López, entre otros.
Como la espada de Damocles siempre ha estado ahí, en 1996, la asociación estuvo a punto de diluirse, aunque la entrada de un nuevo grupo, encabezado por López sacó adelante la Asociación con incluso las, en ciernes, fiestas del barrio entre las que destacaba una milla urbana. «Sin conocer nada, nos tocó poner hasta las vallas para el recorrido», recuerda de entonces la todavía presidenta con apenas unos años de descanso desde hace 30 años.
Una asociación reivindicativa que ya en sus inicios reclamaba mejoras para sus vecinos, como un uso preferente y gratuito de las instalaciones deportivas y de ocio de su zona, como el Campo de la Juventud, como destacó El Norte de Castilla en la primera entrevista que concedió.

De aquellos primeros años de lucha vecinal asociativa, aquella Junta Directiva logró la presión necesaria para «cambiar todo el colector de la calle Miguel de Unamuno, la remodelación total de la avenida de Cardenal Cisneros así como de la Plaza de la Constitución, creación del Parque Antonio Machado con una fuente ornamental, la construcción del Polideportivo Diego Cosgaya y pista polideportiva junto al mismo, terminación y puesta en funcionamiento del Centro de Salud de Pintor Oliva en noviembre de 1998», apunta López tirando de las Memorias elaboradas por la Asociación. Memorias que tendrán mucha importancia en los actos que la Asociación tiene previsto ejecutar durante las jornadas en las que, en otros años, se celebrarían las fiestas del barrio, del 21 al 26 de junio.
También se logró cambiar la ubicación del Mercadillo que la Plaza de la Constitución, como una mejora general para los vecinos del barrio aunque López señala que la lucha encarnizada del barrio ha estado vinculada a la Constitución. «Porque siempre pidiendo a todos los equipos de Gobierno. Fíjate, tantos años han pasado, equipos de Gobierno de PSOE, PP, e incluso Ciudadanos… no se pusieron a hacer nada. Y siempre pidiendo arreglo de la plaza, arreglo de la plaza. Ahora por fin hemos conseguido que el techo del templete se haya arreglado y hayan puesto una malla antiaves» y unos nuevos parques infantiles.
Pero la reivindicación no es la única vertiente de una asociación de vecinos, o al menos no solo para su barrio, dado que, recuerda López, también se puede influir desde estos colectivos en la conformación de la ciudad, «como cuando realizamos desde la Asociación una encuesta telefónica en la ciudad sobre el anterior plan de Ordenación Urbana y las opiniones de los ciudadanos», con una muestra de más de 400 ciudadanos.
El alma.
Las actividades sociales la otra parte del alma de la Asociación de Vecinos. Desde su sede junto al Centro Social de Miguel de Unamuno (en la calle del mismo nombre) se han realizado y realizan cursos, concursos, representaciones… Como las que, desde 2013 se realizan para ensalzar la lucha de la mujer palentina contra el Duque de Lancaster o la de la boda de los primeros Príncipes de Asturias en la capital Palentina, y que, a la postre, han derivado en la revitalización de la banda de dorada de las mujeres palentinas que la Asociación entrega desde hace unos años a palentinas relevantes.
Y el ocio y el jolgorio en el barrio como punto de encuentro de los vecinos, para crear comunidad entre ellos.
Porque destacables son las participaciones de este barrio en eventos de ciudad como el carnaval, o la celebración de sus fiestas donde no faltaban degustaciones, hinchables, chocolatadas…
Unas fiestas que este año serán especiales, sin acciones promovidas por la propia asociación, sin actual músculo para ejecutar unos festejos, lo que se dejará notar en los eventos de los días 21 al 26 de junio. «No vamos a organizar actividades, aunque podemos auspiciarlas, como un DJ que quiere poner un bar o una exhibición de un gimnasio del barrio. Gestionaremos los permisos». A iniciativa propia, solo habrá una actuación del Grupo de Danzas del barrio. «De alguna forma se tiene que ver la situación de la Asociación», indica su presidenta.
Porque este año lo que la Asociación de Vecinos del Barrio del Campo de la Juventud lo que quiere es reivindicarse y exponer su acción para animar a sus vecinos a vincularse algo más a ella. «Colocaremos una caseta en la plaza de la Constitución, y daremos a conocer las actividades que hemos realizado y que llevamos a cabo desde la Asociación» y a ello van a destinar sus recursos. A incentivar que los vecinos se acerquen a su caseta «y lógicamente un día tendremos que dar una pasta, otro día un coco gras, otro día una flor, y otro día…. Dar algo, la gente se acerca, y así poder explicar lo que la asociación posee. Con el lema, de ver para creer». Para creer en su barrio y en su asociación.
No es que el futuro de la asociación esté en el aire al menos en este 2026, pero sí necesitado de participación. Primero como colectivo, donde hace años había 500 familias socias y ahora hay un centenar. También en la parte ejecutora asumiendo responsabilidades. «Cada uno, hace lo que puede, lo que quiere y hasta dónde llega. Ya, igual puedes no poder hacer algo, pero a lo mejor tú puedes ayudar en otras cosas», abre el abanico López.
Un ejemplo de ello es Juncal Espinosa Prieto, una de las últimas integrantes en sumarse al colectivo y quien reconoce que no tiene todo el tiempo que la gustaría para dedicarse a la Asociación. Ella suma en lo que puede y mantiene vivo, como otros, un sentimiento de asociacionismo que veía que decaía. «La asociaciación de vecinos me parece el último escalón en el contacto con los vecinos. He vivido fuera pero por las noticias y las redes sociales sabía qué estaba pasando en mi ciudad, donde he nacido y he estudiado. No entendía cómo se había perdido este sentimiento de pertenencia a un barrio o este acercamiento al territorio, así que me decidí a formar parte de la asociación cuando leí que se estaba perdiendo este asociacionismo».
Un acercamiento que le ha ayudado «a comprender el encomiable trabajo que realizan para sacar adelante las actividades, que además sean interesantes, que abarquen a todos los públicos», explica.
Justo el principal objetivo que se marca la Asociación de Vecinos del Barrio del Campo de la Juventud. Que sus propios conozcan y valoren la labor del colectivo para que no se pierda y desaparezca. Que «vengan, vean y crean» en la importancia derivada de mantener y participar en la Asociación de Vecinos.







