Ocho murales vinculan el patrimonio rural de la comarca con grandes producciones como ‘Juego de Tronos’, ‘El Señor de los Anillos’ o ‘Monstruos S.A.’ en una apuesta por el turismo y la fijación de población
Jesús García-Prieto / ICAL
Si los Campos de Rohan de Tolkien pudieran encontrarse en algún lugar de España, los responsables de ADRI Cerrato Palentino tienen claro dónde sería: en Baltanás, justo frente al barrio de bodegas declarado Bien de Interés Cultural, donde 374 galerías subterráneas en seis niveles dibujan un laberinto que bien podría habitar un hobbit. Esa misma lógica, la del territorio como plató natural, es la que ha dado vida al proyecto ‘Un Cerrato de Película’.
La comarca palentina del Cerrato no siempre ha sido fácil de colocar en el mapa. Sus paisajes de calizas, sus bodegas excavadas bajo tierra, sus ermitas románicas y sus ríos encajados entre páramos llevan siglos siendo un secreto bien guardado al sur de Palencia. Hasta ahora. Un proyecto de arte urbano impulsado por la Agrupación de Desarrollo Rural (ADRI) Cerrato Palentino ha transformado ocho espacios públicos de la comarca en obras de arte que fusionan ese patrimonio centenario con referencias a algunas de las producciones audiovisuales más reconocidas del mundo. Dragones de ‘Juego de Tronos’, los monstruos peludos de ‘Monstruos S.A.’, el rugido del ‘Rey León’ y la épica de ‘El Señor de los Anillos’ conviven ahora con iglesias románicas, canales históricos y tradiciones vivas en las paredes de ocho municipios del Cerrato.
El resultado es ‘Un Cerrato de Película’, un proyecto financiado íntegramente por ADRI Cerrato Palentino y la Diputación de Palencia con un presupuesto de 20.000 euros y ejecutado en su gran mayoría por artistas locales, muchas de ellas mujeres. «Queríamos que fueran películas que se pudieran haber rodado perfectamente en el Cerrato Palentino, pero siempre con los elementos de cada pueblo», explica a la Agencia Ical el gerente de ADRI, Miguel Portillo.
La semilla del proyecto se plantó durante el confinamiento de 2020. Miguel Portillo recuerda que fue precisamente aquella crisis la que abrió los ojos a nuevas oportunidades. «Con la pandemia vimos que el turismo nacional quería ir a una comarca, descubrir lugares diferentes, y nosotros teníamos mucho que ofrecer», explica. Pero la chispa definitiva llegó en una feria audiovisual celebrada en Valladolid, donde el equipo de ADRI mantuvo contacto con representantes de grandes plataformas de contenidos como Netflix y Amazon Prime y comprendió el potencial cinematográfico de los paisajes cerrateños.
«Hay algo en estos paisajes, en la luz de los páramos, en las profundidades de las bodegas, en la austeridad de las ermitas, que los hace muy cinematográficos», señala Portillo. A partir de ahí, la idea fue sencilla: si el Cerrato podría ser el escenario de grandes producciones, ¿por qué no mostrar ese potencial visualmente? El arte urbano, accesible, popular y perfectamente adaptado a los espacios públicos rurales, se convirtió en el vehículo elegido.
La selección de las ocho localidades participantes se realizó mediante una convocatoria abierta a los municipios de la comarca. Las candidaturas fueron evaluadas por la junta directiva de ADRI según criterios como la singularidad del espacio propuesto, la implicación del ayuntamiento y la capacidad de integrarse en el tejido cultural del pueblo. El proceso fue tan competitivo como revelador de las ganas que existían en la comarca por sumarse a un proyecto de estas características.
Cada mural parte de una misma ecuación creativa: una producción audiovisual de alcance global más los elementos más identitarios de cada localidad. Los artistas recibieron una orientación temática desde ADRI, pero la ejecución fue libre. El resultado es una colección de obras donde lo local y lo universal se funden con naturalidad.
En Baltanás, el mural de ‘El Señor de los Anillos’ encaja con una naturalidad casi inevitable junto al Lagar Comunal y la entrada al barrio de bodegas: esas galerías excavadas en seis niveles bajo el suelo, con sus curvas, su humedad y su penumbra, evocan sin esfuerzo la Comarca de la Tierra Media. En Cevico de la Torre, los dragones de ‘Juego de Tronos’ sobrevuelan el paisaje cerrateño junto al patrón local, San Martín, y los elementos más característicos del entorno. «Los dragones rodean la ermita de la Virgen del Rasero y el paisaje con su caballo», describe Portillo, como si siempre hubieran estado allí.

En Villamuriel de Cerrato, los personajes de ‘Monstruos S.A.’ comparten pared con el canal de Castilla, una de las grandes obras hidráulicas del siglo XVIII español, y la iglesia de Santa María la Mayor, construyendo una imagen que une lo cotidiano, lo patrimonial y lo fantástico. En Quintana del Puente, el ‘Rey León’ aparece junto a imágenes de las actividades que los propios jóvenes del pueblo organizan en su semana cultural, haciendo del mural un espejo de la comunidad que lo acoge. Y en Magaz de Pisuerga, una abuela con un proyector de cine retro enseña a sus nietos los pasos de los danzantes de San Mamés, fusionando en una sola imagen la tradición más arraigada con la cultura audiovisual contemporánea. «La gran mayoría de los artistas son locales, lo que nos enorgullece todavía más y la mayoría, mujeres», asegura Portillo.
Los murales no acaban en la pared. Para su presentación pública, el equipo de ADRI dio un paso más e incorporó la inteligencia artificial al proyecto: cada grafiti cobró vida en vídeo. El mago Gandalf se mueve en Baltanás, el caballo galopa en Cevico de la Torre, los monstruos de Villamuriel gesticulan con sus ojos enormes y en Magaz de Pisuerga la abuela danzante enseña sus pasos con una gracia animada que ningún fotograma estático podría capturar. Estos pequeños vídeos, compartidos a través de las redes sociales de ADRI, multiplicaron el impacto del proyecto más allá de los límites de la comarca.
El efecto se hizo especialmente visible durante la Semana Santa, apenas meses después de que los murales fueran inaugurados. «Vimos que bastante gente compartía un selfie o una foto en grupo con el grafiti de fondo», apunta Portillo. La dimensión ‘instagrameable’ del proyecto, ese valor añadido que convierte un espacio ordinario en destino fotográfico, ha demostrado ser uno de sus activos más potentes.

Además, todas las intervenciones están georreferenciadas tanto en la página web de ADRI como en Google Maps, conformando ya la base técnica de lo que el equipo aspira a convertir en una ruta turística oficial: un recorrido que atraviese los ocho municipios participantes, y los que se vayan sumando en el futuro, y que dé a los visitantes un hilo conductor para descubrir el Cerrato de pueblo en pueblo.
El segundo eje de ‘Un Cerrato de Película’ va más allá de los murales. Se trata de posicionar la comarca como localización para rodajes audiovisuales profesionales. La conversación con plataformas como Netflix y Amazon Prime sigue abierta, aunque Portillo es prudente al respecto. «Es un trabajo a muy largo plazo», reconoce. «No tenemos constancia de que vaya a venir una gran producción, que es lo que nos gustaría, pero sí vemos que poco a poco la comarca se va dando a conocer.»
Como prueba de ello, Portillo cita un ejemplo reciente que ha sorprendido incluso a los propios vecinos y es que Siloé, uno de los grupos musicales más escuchados de España, han grabado varios de sus videoclips en las minas de yeso de Hornillos de Cerrato y han utilizado esas imágenes en las portadas de sus discos. «Sin que nosotros lo buscáramos expresamente, artistas están apostando por grabar en estos lugares tan singulares y peculiares, pero tan comunes en nuestra comarca», dice. Además, otra artista musical influyente como Rozalén también se ha dejado ver recientemente por Tabanera de Cerrato, lugar de residencia de los palentinos de El Naán.
La ambición, en cualquier caso, no se limita al largometraje o la serie de televisión. Publicidad, videoclips, cortometrajes, documentales: cualquier producción que elija el Cerrato como escenario contribuye al objetivo final, que es que la gente descubra la comarca y apueste por visitarla.
‘Un Cerrato de Película’ no es un proyecto cultural aislado, forma parte de una estrategia más amplia de desarrollo sostenible del territorio que ADRI Cerrato Palentino lleva años construyendo. El turismo de calidad (todas las casas rurales de la comarca deben tener al menos tres estrellas según los criterios de la Junta de Castilla y León) es solo una pata de esa estrategia. La otra, quizá la más importante, es la fijación de población.

«Lo que más ha crecido en los últimos programas es el número de mujeres emprendedoras que apuestan por montar su propio negocio en la comarca», señala Portillo. El perfil de la artista local que ha pintado algunos de estos murales coincide, no por casualidad, con el de la mujer joven que ha decidido quedarse o volver al medio rural para desarrollar su actividad profesional. ADRI trabaja también en mejorar la oferta de empleo vinculada a los sectores productivos de la zona, en facilitar el acceso a la vivienda para nuevos residentes, y en crear programas de visitas para universitarios y grupos de otras ciudades que quieran conocer las empresas de la comarca de primera mano.
Otros proyectos
El turismo activo suma también a este ecosistema. La empresa Destino 41 ha diseñado rutas de gravel que recorren los pueblos del Cerrato en bicicleta, conectando patrimonio, gastronomía y naturaleza en un formato que atrae a grupos de toda España. «Si estás buscando una zona poco conocida pero con grandes recursos, bien localizada y auténtica, el Cerrato encaja perfectamente», asegura Miguel Portillo a la Agencia Ical.
El éxito de los primeros ocho murales ha convencido a ADRI de apostar de nuevo por el proyecto. La siguiente convocatoria, que depende de la aprobación de la junta directiva, contará con el mismo presupuesto (20.000 euros) y un número similar de municipios participantes, pero la barra de exigencia sube. «Entendemos que cada vez se intentarán sumar más ayuntamientos y que las propuestas serán más originales, lo que hará que el resultado final sea todavía más llamativo», anticipa Portillo.
El horizonte es claro, una ruta turística de grafitis que atraviese toda la comarca del Cerrato, que crezca con cada edición y que ofrezca a los visitantes una razón más (una razón visual, memorable, compartible) para recorrer estos pueblos que durante demasiado tiempo han brillado en silencio.
Mientras tanto, en algún rincón de Baltanás, Gandalf sigue vigilando desde la pared de un lagar comunal. En Cevico de la Torre, los dragones custodian la ermita como si siempre hubiera sido su misión. Y en Villamuriel, los monstruos de ‘Monstruos S.A.’ contemplan las aguas quietas del canal de Castilla con esos ojos enormes que todo lo ven. El Cerrato, por fin, tiene su primer plano.









