Cinta de la Guardia Civil impidiendo el paso sobre el puente de Calahorra de Ribas. / Óscar Herrero

La Guardia Civil y la CHD cierran al tránsito el puente que cruza sobre la triple esclusa (22, 23 y 24) por un gran agujero

Cualquier intervención cerca del Canal de Castilla está supeditada al escrutinio de la Dirección General de Patrimonio y Bellas Artes y al control, igualmente, de la Confederación Hidrográfica del Duero que es la encargada de gestionar el agua, la infraestructura y en muchísimas ocasiones los edificios y puentes que dieron servicio al Canal de Castilla. Algo que hace que las iniciativas y los trabajos que se hacen en el Canal se demoren tiempo. Meses, años incluso, dejando que el tiempo luche en su contra y arruinando ideas, proyectos e infraestructuras.

Es por ello, que tanto la Guardia Civil como la Confederación Hidrográfica del Duero, han tenido que tomar cartas en el asunto sobre la situación de uno de los entornos más llamativos del Canal de Castilla, más determinantes en su concepción, pero también más castigados por el paso del tiempo: Calahorra de Ribas.

Su llamativa esclusa triple tiene sobre su cabeza una espada de Damocles: el puente que en su día sirvió para cruzar de un lado a otro el Canal a la altura de Calahorra de Ribas. Un puente que fue sustituido hace años por otro que diera servicio a la carretera P-984 entre Ribas de Campos y San Cebrián de Campos, y que desde entonces no ha tenido que sufrir el tránsito de vehículos pero tampoco los cuidados aparejados a su responsabilidad. Y poco a poco, aunque solo pasaran unos pocos coches y alguna bici, se ha ido deteriorando.

Cerrado al transito

Hasta tal punto que ahora, desde hace unas semanas, la Guardia Civil y la CHD lo  tienen acordonado. La causa, como explica el alcalde de Ribas de Campos, Julio Martínez, es un “agujero que se ha abierto en el puente. Pero un agujero grande, que va de arriba a abajo”, certifica el regidor.

Cartel usado por la CHD para informar de la prohibición de paso. / Óscar Herrero

Por ello, se ha cortado el acceso al puente sobre el que vislumbrar la caída del agua del Canal antes de mezclarse con la que fluye por el Carrión.

Las cintas impiden acercarse hasta el punto de observación de la triple esclusa. / Óscar Herrero

Primero una cinta de la Guardia Civil, que impide también el paso hacia lo que era el molino de Calahorra, y más dentro del puente otra de balizamiento y un cartel indican que es mejor no acercarse al paso-atalaya. “CHD Prohibido el Paso por peligro de desprendimiento” reza ese cartel que ha sido reutilizado del emplazamiento que tenía antes, a apenas unos metros, en la bajada hacia el fábrica de luz de Calahorra.

El puente, junto a la esclusa

El problema es que ese puente se encuentra a apenas unos metros de la primera de las tres esclusas del Canal de Castilla por lo que un desprendimiento del mismo no afectaría únicamente el puente y al cauce del Canal, sino que también podría verse tener consecuencias el conjunto de esclusas. Reparadas hace años en 2010, no han llegado a estar en uso nunca, al menos de forma oficial y pública, después de una inversión de más de 600.000 euros de hace 13 años.

Vista del puente cortado desde las esclusas de Ribas y donde se aprecia su cercanía. / Óscar Herrero

“Es llamativo, muy llamativo que ocurra esto en un entorno como el de Calahorra de Ribas”, lamenta el alcalde de Ribas de Campos, Julián Martínez, que afirma que el Consistorio o el pueblo nada puede hacer porque “es cosa de Confederación”, afirma algo molesto por el hecho de no haber sido notificados sobre qué se hará con este puente, declarado, como todo el Canal de Castilla Bien de Interés Cultural.

Un entorno atacado por el tiempo

Lo cierto es que la ruina persigue a este entorno donde comenzó a construirse el Canal de Castilla. Hasta ahora el ejemplo más claro era el molino y la fábrica de luz que se ubican a la derecha de las esclusas.

Cartel que anuncia, desde hace años, el estado ruinoso del conjunto que acompaña a las tres esclusas de Calahorra. / Óscar Herrero

Dos edificios de los que solo queda la estructura más potente sobre la que se construyó dejando paso al aire y a la vegetación en el resto.

Y eso que se ha trabajado en los últimos años e ideas no han faltado para recuperar en parte y dar un uso a lo que queda de estos edificios, con incluso trabajos de fin de grado de la universidad politécnica de Madrid.

Y con obras que han afectado más a lo técnico de uso del agua del Canal que a las estructuras que a los edificios o su uso turístico.

 

Pero poco a poco, la ruina ha ido haciendo presa de este privilegiado enclave que es también parte del Camino Lebaniego Castellano.

La CHD impulsa la conservación del Canal de Castilla con una inversión de 16 millones de euros

 

 

 

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