- ¿Cuál es tu rincón preferido de Palencia?
La vista de la Catedral desde el otro lado de la Plaza de la Inmaculada, aunque se pelea también con la Torre de San Miguel vista desde el río. Están ahí las dos.
- ¿Tienes alguna comida típica palentina entre tus platos favoritos?
Sin duda la menestra.
- ¿Cuál es tu color preferido?
El azul francés medio oscuro, pero por unos puntos gana el rojo burdeos.
- ¿Y la canción que más te anima?
A mí me gustan las que me elevan, me hacen meditar, pero animar, animar, cualquiera de las que eran movidas de la Electric Light Orchestra.
- ¿Hay alguna película que no te canses de ver?
Una que es muy simbólica, muy lenta, El festín de Babett.
- ¿Y el libro con el que más te reflejas?
La saga de El Señor de los Anillos.
- ¿Dónde te gustaría tener tu hogar el día de mañana?
Ahí sí que hay incertidumbre total, porque por mi cargo no tengo ni idea de dónde voy a terminar. Pero, puestos a poner algún sitio, echando una mano en mi parroquia del pueblo.
- ¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?
Que me da la posibilidad de conocer a muchísimas personas maravillosas y la cercanía que se suscita por la responsabilidad y el servicio que tengo.
- ¿Cuál es tu fuente de inspiración?
Es una fuente doble, yo me inspiro rezando y, sobre todo, leyendo. Para mí lo que voy masticando es la lectura de buenos libros, de buenos autores o de buenas charlas.
- ¿Si pudieras ser otra persona por un día, quién serías?
La vocación previa que tenía antes de ir al seminario era profesor, entonces, diría que profesor de instituto, dando clases de filosofía.
- ¿Qué cosa dirías que te caracteriza o que es muy tuya?
Yo diría que el acompañar a personas. Acompañar viene en un sentido técnico de lo que se podría llamar dirección espiritual, o acompañar en el sentido más amplio.
- ¿Qué querías ser de pequeño?
No lo tenía muy claro, pero sí que tenía claro que tenía que ser algo que tuviera que ver con Dios, porque desde niño, yo tenía como clavado que Dios un día me iba a pedir algo.
- ¿Hay algo que te hubiera gustado aprender a hacer y no has hecho?
No sé, yo es que tenía una vida tan plena y tan completa en el pueblo como chaval y luego de estudiante… Pero por responder a la pregunta, esquiar.
- ¿Eres una persona supersticiosa?
Supersticiosa no. Quizá un poco neurótica, pero supersticiosa para nada.
- Naciste en Etxarri Aranatz, en Navarra, y te ordenaste sacerdote en 1995. ¿Cómo recuerdas aquel momento?
Bueno, la ordenación diaconal había sido en diciembre del 94. Tanto en una como en la otra recuerdo cómo caminé yo solo desde el seminario, dando gracias a Dios todo el recorrido que hacía por el río Arga, entre el seminario de Pamplona y la catedral de Pamplona, recientemente restaurada. Entonces, el momento previo a la ordenación y luego, por supuesto, la fiesta que supuso estar allí con mi familia, amigos, la gente de la diócesis… una fiesta preciosa.
- Llevas desde enero de 2024 al frente de la diócesis de Palencia. ¿Cuáles son tus prioridades para la diócesis de Palencia?
Yo creo que las de cualquier obispo católico. Cuidar la fe del pueblo de Dios, que sea una fe cada vez más encarnada, más profética, más radical, más de verdad, más entregada. Y luego, junto a la fe, trabajar en que nuestras comunidades realmente lo sean, no solamente de nombre. Que seamos realmente la familia de los hijos de Dios. Y la tercera, pues obviamente, que los cristianos tengamos un perfil misionero, que irradiemos, que anunciemos esa buena noticia que hemos recibido.
- ¿Qué te gustaría haber conseguido al final de tu etapa aquí?
Una iglesia local, una diócesis más unida, más libre respecto del mundo, más profética, más transformadora…
- Palencia, como muchas diócesis de Castilla y León, afronta el reto de la despoblación y el envejecimiento del clero. ¿Cómo se está gestionando esa realidad?
La respuesta a la dispersión geográfica que tenemos tiene que ser ir por el lado contrario: coordinarnos, formar equipos, tener referencias, además de la pequeña referencia de la pequeña parroquia y del pequeño pueblo, en lo que son las unidades y las zonas. No concibo yo una pastoral de futuro que no esté articulada zonalmente y por medio de equipos humanos lo suficientemente ricos.
- Eres miembro de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado. ¿Qué líneas de trabajo se están impulsando desde la CEE?
Bueno, yo en concreto formo parte del área de Piedad Popular, y entonces estamos ahora focalizándonos mucho en las cofradías, es decir, que tengan una densidad religiosa mayor, propiciar que se formen los cofrades, que haya una mayor identidad cristiana, que se vaya más allá de lo que es la pertenencia externa durante unos pocos días sino que eso vaya configurando la vida y que las cofradías estén más integradas con las parroquias y las diócesis.
Y respecto de los caminos de peregrinación, estamos volcados en lo que va a ser el Año Santo Compostelano, que es el año que viene, y ahí también trabajando con todos los agentes del Camino de Santiago para que haya una acogida cristiana y una propuesta cristiana.
Y luego, yendo más allá, he sido comisionado por el Papa para un proyecto internacional de jóvenes, Yarnichu Redemption, Viaje hacia la Redención, que se encamina hacia el año 33, hacia los 2000 años del jubileo de la redención, y estamos ahora muy atareados con un congreso en Roma a finales de noviembre.
- Si tuvieras que lanzar un mensaje a la sociedad palentina, ¿cuál sería?
Alentar desde la Iglesia que todos los agentes de la sociedad busquemos el bien común, que tengamos la convicción de que somos peregrinos, que no basta caminar como nómadas o como turistas, y sobre todo que tiene sentido entre todos buscar, escuchar, valorar al corazón del otro, vivir desde dentro y hacer una sociedad cada vez más abierta.












