El pasado 16 de junio, Villada dio un paso en la preservación de su memoria: se inauguraba la rehabilitación de su antiguo silo, uno de los más importantes de la zona, ahora reconvertido en un espacio vivo capaz de acoger vida y cultura, motores incuestionables de la vida en el mundo rural. Un espacio que se enriquece con la aportación de la artista Charo Carrera, reconocida a nivel internacional, residente en Málaga pero con vínculo villadino.
En uno de sus muros, perfectamente blanco, descansa ahora una nueva instalación artística firmada por la creadora Charo Carrera. El origen de esta intervención se encuentra en el fuerte espíritu arqueológico de la artista y en una afortunada circunstancia personal.
Carrera adquirió recientemente una tradicional vivienda castellana en Villada, que albergó en su día el conocido bar Sofoca. El inmueble, que llevaba cerrado aproximadamente dos décadas, se convirtió para la creadora en una cápsula del tiempo donde cada puerta que abría revelaba historias y elementos significativos de Tierra de Campos.
En las entrañas de esta casa, la artista fue descubriendo lo que ella misma define como «toda la riqueza de Castilla». El inventario de hallazgos es un viaje al pasado rural: equipos de música y ventiladores antiguos, cafeteras de época, una vieja balanza, una máquina para poner chapas, miles de botellas e incluso dos grandes tomos de Santa Teresa de Jesús. Lejos de desechar estos enseres, como dicta a menudo la inercia de la vida moderna, Carrera decidió recuperarlos impulsada por la intuición y la emoción de haber dado con un verdadero tesoro local. Gran parte de este patrimonio ha sido donado de forma desinteresada al Ayuntamiento de Villada, dotando de contenido al imponente espacio del Silo. La instalación artística propiamente dicha se nutre de este hallazgo, utilizando de manera simbólica en la pared las cajas de madera en las que descansaban muchos de los enseres recuperados. Justo debajo de la obra se ha colocado uno de los representativos bancos de cuero rojo.
Para Carrera, este proceso de recolección y creación ha supuesto una experiencia intensamente emocional, compartida mano a mano con el alcalde de la localidad, Manuel Gañán. La artista entiende su trabajo como un caminar en el que, parafraseando al escritor Thoreau, no solo se piensa, sino que se encuentra; una continua labor de reutilización para demostrar que los objetos que muchos ignoran encierran un potencial estético y narrativo.










