21 vehículos, en tres categorías, compiten lanzándose por la carretera de acceso al Otero
Pierre Nodoyuna, contra todo pronóstico y su propia historia, se ha alzado ganador de la carrera de Autos Locos de Palencia. El villano y su secuaces (el vehículo fue construido por José Ramón Isla, Rubén Zamora, Igor Zapatero y Ricardo López) fue el equipo ganador del concurso de la bajada del circuito de velocidad de Palencia (Palring), aprovechando la bajada del Cristo del Otero. Para ellos fue el premio de 450 euros, en base a la deliberación del Jurado, que valoró la originalidad del diseño del vehículo, los disfraces de los participantes y el tiempo de la carrera del trayecto marcado dentro del itinerario. Esta vez, Pulgoso no se rio.
Los más rápidos fueron los de la Guardia Viril que acometió la bajada como si fueran a detener el delito más grave y flagrante que se estuviera cometiendo en la parte baja del recorrido. Su vehículo, con luces azules y todo y con Gustavo Encinar y Óscar Martín, se hizo con la segunda posición de esta carrera loca, vistosa y divertida, de los Autos Locos de Palencia, dentro de la Feria de Movilidad Sostenible.
Tumbando en las curvas, atravesando la espuma como si fuera simple niebla (aunque a otros participantes les jugó una mala pasada) y saltando en el último obstáculo de la carrera, los viriles agentes se llevaron 300 euros de premio.
El tercero fue para el Apollo II con 200 euros, mientras que el cuarto y quinto clasificados fueron la Ambulancia de la Cruz Roja y el Equipo Ja.
Todo en una carrera con 14 inscritos. Había otras dos: una para infantiles y otra para profesionales en esta prueba patrocinada por Repsol Oregón.
Los infantiles
Los primeros en tirarse desde la mitad de la carretera de acceso al Cristo del Otero fueron los coches de categoría infantil. Cinco vehículos que con más o menos suerte y velocidad sorteaban las curvas iniciales en herradura, la recta junto a los antiguos depósitos, la pendiente del comienzo de la carretera de subida al Cristo para introducirse en la zona de espuma, menos densa en esta categoría que en las posteriores.
La victoria fue para Roca Móvil de Mateo y Gonzalo de Celis, y el segundo puesto para el Mario Kart de Clara y Jesús Cantero .
Luego llegó la competición de verdad con cacharros de todo tipo, la de los populares. Desde auténticos pepinos, con luces de emergencia a otros mucho menos elaborados pero que, con diferente suerte permitieron a su piloto llegar al final del recorrido, incluso con piezas rotas o ayudado y empujado por la organización.
Fueron varios los equipos que tuvieron que echar pie a tierra para empujar porque habían accionado demasiado los frenos («huele a goma quemada», reconocía el público) y la última parte del recorrido, con un chicane y un salto exprimían al límite la inercia que se pudiera llevar. Por fortuna, las banderas rojas de los comisarios de carrera apenas se levantaron, porque apenas hubo una incidencia leve, reconducida al instante.
En último lugar, los profesionales. Vehículos aerodinámicos, en los que los pilotos iban embutidos sin posibilidad de cometer un error a riesgo de acabar contra las protecciones, como fue el caso de uno de ellos. La victoria volvió a ser para Marta Vivas ganadora los tres años que se ha disputado esta prueba.
Para acabar, a los participantes se les dio una segunda oportunidad para disfrutar de sus vehículos en una bajada ya libre.
Tras esa bajada, la entrega de premios.
















































































