Heliodoro Gallego, durante su pregón de la Semana Santa.
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El ex alcalde de Palencia actuó como pregonero de la Semana de Pasión de Palencia

Hay ocasiones en las que una sola frase puede resumir todo el sentimiento que viven las personas. Y una de ellas es la que se vivió cuando, Heliodoro Gallego, ex alcalde de Palencia y pregonero este año de la Semana Santa de Palencia dijo una sentencia afirmada por todos quienes se encontraban en la Catedral de Palencia: “Es una alegría poder ir recuperando con cuidado la celebración normal de la Semana Santa y de la vida”.

Una normalidad que a Gallego le llevó a ensalzar la semana de Pasión palentina augurando que “nuestra Semana Santa no tendrá ni un día de descanso para que los palentinos y visitantes compartan experiencias singulares”. Y aunque hizo hincapié en la de la capital no obvió las tradiciones que también se viven en los pueblos de la provincia, y la gastronomía aparejada a estas celebraciones.

Heliodoro Gallego se declaró en varias ocasiones durante su pregón como “enamorado de la Semana Santa” una “fiesta cristina” que a juicio del ex alcalde “se celebra para vivirla, no solo para enseñarla”. Y eso como manifestó tiene mucho que enseñar en base a que la Semana Santa Palentina “es arte cincelado en estampas”.

Por ello, no dejó escapar su presencia en el atril para reclamar la creación de un museo de la Semana Santa palentina. Petición en la que coincidió con el presidente de la Hermandad de cofradías.

“Algo tendrá la Semana Santa Palentina”.

Gallego señaló que algo de especial tiene que tener la Semana Santa palentina cuando se la ha reconocido con la máxima distinción al declararla de Interés Turístico Internacional. Pero en lo que más énfasis puso fue en destacar lo que significa para los propios cofrades que cada día procesionan. “Cofrades movidos por la fe. Cofrades desde poco después de nacer” y de los que dijo que incluso que aquellos que han tenido que irse de la ciudad “no dudan en volver cada año a ‘su’ Semana Santa”. Todos ellos dentro de unas cofradías que son “y saben que son las protagonistas. Los cofrades se cubren el rostro para que ese protagonismo sea grupal y no personal”.

Además, señaló dos aspectos singulares de la Semana Santa palentina, representados en la escultura que se instaló en la plaza de San Pablo durante uno de sus mandatos: “un cofrade con el toque de tararú y otro que golpea de la puerta de la Catedral con su gallardete para avisar a los hermanos”.

Domingo de Ramos.

El ex alcalde socialista de la ciudad, que manifestó que le gusta el cartel elegido para anunciar la Semana Santa, y apuntó que si tuviera que fijarse en un día de la Semana Santa palentina elegiría el del Domingo de Ramos, con las dos procesiones, la de la Borriquilla, porque “es un pórtico bellísimo para la Semana Santa” y la del Rosario del Dolor, que sube a los pies del Cristo con “un recogimiento y un silencio muy diferente al bullicio que allí se vivirá en unas semanas con  la pedrea del Pan y el Quesillo.

Para acabar su pregón de esta Semana Santa, Gallego ensalzó todo el trabajo que hay detrás de la Semana Santa Palentina, del mismo modo que detrás de una caperuza “están los ojos de un cofrade” y recitó un poema “del decano de los poetas palentinos, Marcelino García Velasco.

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