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Entrevistamos al actor y humorista Josema Yuste, que presenta en Palencia ‘El aguafiestas’ este martes, 30 de agosto

A. Acitores |PaCO Magazine

El humorista y actor Josema Yuste (Madrid, 1954) no falta a su cita con el festival de teatro San Antolín que organiza el ‘Ortega’. «Siempre he venido a Palencia con todas mis comedias», comenta, encantado de traer su mejor humor a la tierra de su familia materna.

En esta ocasión lo hace para presentar El Aguafiestas, una adaptación que firma él mismo de la obra del reconocido dramaturgo francés Francis Veber. Una divertida comedia en la que interpreta a un asesino a sueldo que coincide en un hotel con un hombre atormentado (Santiago Urrialde). Podremos verlo en dos funciones, el martes 30 de agosto a las 18:30 y a las 21:00 horas en el Teatro Ortega.

Representan El Aguafiestas en pleno San Antolín, tan esperado después de la pandemia. Supongo que confían en que nadie se asuste con esa promesa de aguarnos la fiesta…

¡No tiene nada que ver! (ríe). De hecho, el título lo hemos puesto nosotros, porque es una versión de una obra cuyo título en francés es L’emmerdeur, que significa más o menos el “tocanarices”. Y aquí el tocanarices o tocapelotas suena mal, así que le pusimos El Aguafiestas.

Así que es una función meramente para reír, y reír de verdad, porque tiene momentos verdaderamente histriónicos y bastante surrealistas, dentro de una historia absolutamente real y que podría ocurrir, porque la realidad siempre supera la ficción.

Hablamos de una comedia de Francis Veber (La cena de los idiotas) cuyo fin último es, sencillamente, hacer reír. Ojo con este objetivo, que tal vez sea uno de los más inalcanzables, ¿no?

Es verdad, hacer reír es un arte que no mucha gente posee y que no se aprende en ningún sitio. Sinceramente, la persona que es capaz de hacer reír no tiene mérito: se nace o no se nace, no hay más. Yo creo que he tenido la suerte, junto con mucha otra gente, de tener ese don de hacer reír a los demás, que es algo para mí maravilloso.

Yo creo que lo más bonito que un ser humano puede hacer a otro es hacerle reír. Siempre dicen las mujeres de los hombres que lo que más les gusta de ellos es que les hagan reír. Y yo digo que lo que más me gusta a mí es hacer reír a la gente, hombres y mujeres. Así que yo feliz, porque esta comedia es para eso, para reír y para pasar un muy buen rato.

Y hacer reír es un asunto muy serio, sobre todo cuando en la obra se encuentran un suicida y un asesino a sueldo…

Claro. El planteamiento es muy original. El público, cuando se ilumina el escenario y se abre el telón, está viendo dos habitaciones de hotel contiguas. Y ya de entrada dices: “aquí va a pasar algo… O van a pasar dos cosas”. Y en esas habitaciones se hospeda un señor al que le acaba de abandonar su mujer y le entra depresión y se quiere suicidar. Y el otro es un asesino a sueldo que tiene que cumplir un encargo desde esa habitación. A partir de ahí empieza la comedia. Y estos personajes obviamente se van a conocer enseguida por circunstancias y ahí empieza una comedia muy divertida y, especialmente, muy entretenida para el público.

Usted se ha ocupado de la versión y supervisión del montaje, que dirige Marcelo Casas. ¿Cuál diría que es “su sello” en la versión que veremos en el Ortega?

Bueno, creo que yo le aporto mi estilo de humor. La función ya venía estupenda tal como al concibió un magnífico autor como es Francis Veber, pero siempre el humor francés es diferente al nuestro. Es más sutil, a lo mejor es más elegante, si me apuras. Pero yo aprieto un poco más las tuercas a los personajes, los hago siempre un poquito más extremos, y voy un poco más allá.

Y luego, también he cambiado muchísimos gags hacia mi estilo, que me gusta jugar con la realidad y lo absurdo dentro de esa realidad. Me gusta mucho jugar con el humor absurdo dentro de una historia real. Y creo que funciona, la gente lo admite muy bien.

Con la pandemia vimos que toda la cultura se mudó a las pantallas, al streaming y las plataformas. Pero el teatro está regresando con toda la fuerza del mundo. ¿Ha cambiado algo en la relación con el público después de estos años?

Sí. Se nota en que la gente aplaude de una forma más intensa. A la hora de aplaudir, la gente lo hace con más rabia, con más ganas. Y luego también está como más atento. Hay menos toses, hay menos móviles que se oyen, hay menos ruido del patio de butacas. Hay muchas ganas de volver otra vez a lo que habíamos dejado hace dos años y eso es fantástico.

Bien es verdad también que no estamos en un gran momento porque todavía hay personas, especialmente mayores, que tienen un poco más de reparo a entrar en locales y estar junto a otras personas… Lo he dicho muchas veces: los teatros son lugares muy seguros, porque el techo del teatro es muy largo, y cualquier local donde el techo sea alto es muy seguro con el virus. Y luego la gente no interactúa, estamos todos mirando al mismo lugar, con lo cual es prácticamente imposible, por no decir imposible, contagiarse de nada. Y luego tienen la opción de ponerse mascarilla o no. Actualmente ya hay muchísima gente más sin mascarilla que con ella en los teatros.

“Me tira un poco la tierra porque mi madre era de Palencia, de Santa María de Mave, y tengo familia también. Y es algo que tienes siempre en tu corazón”

Tanto Santiago Urrialde como usted son invitados habituales al festival que organiza el Teatro Ortega con motivo de las fiestas de San Antolín. Después de tantos años, ¿cómo se sienten cuando regresan y qué tal les recibe el público palentino?

Muy bien. Primero porque ya llevo años acudiendo. Con todas las comedias que he hecho he ido a Palencia. Y yo me siento muy feliz yendo. Y en segundo lugar, me tira un poco la tierra porque mi madre era de Palencia, de Santa María de Mave, y tengo familia también. Y es algo que tienes siempre en tu corazón. Y luego el público palentino, a pesar de ser castellano es muy extrovertido, y es un teatro muy agradable en el que me siento como en casa.

Después de tantos años de giras teatrales, conoce España profundamente. ¿Qué le queda por visitar de Palencia y cuáles son sus rincones favoritos de lo que ha visitado hasta ahora?

Bueno, yo creo que Palencia y su provincia, y sobre todo yendo hacia el norte, es una maravilla. Aparte que tiene un Románico extraordinario, tiene lugares mágicos, de una calma y una paz total. Y cuando nieva es precioso, es toda una belleza. Así que conozco un poquito de todo, aunque no todo lo que yo quisiera.

Conozco España en general bastante bien. Puedo decir que por supuesto he dormido, comido y paseado por todas las capitales de provincia de este país y muchas de sus pueblos más importantes y tengo un mapa de España en mi cabeza muy hermoso.

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