La butaca del cine, por Javier Cáceres Herrero / Cinéfilo

«POP CORN, COKE AND RELAX. IN THAT ORDER»

Alone (2020)

Para empezar a hablar de “ Alone “, me gustaría, una vez más insistir en la necesidad de ver este tipo de películas, en el compromiso que hay que tener para acabar con el maltrato, sea del tipo que sea, pero muy en especial, el que sufren a diario miles y miles de mujeres a lo largo y ancho de nuestro planeta.

Dicho esto, “Alone“ es otra de esas cintas de cine independiente, que tan “raro“ resultaba hasta no hace mucho tiempo y que la mayor parte del gran público solía desconocer. Este cine goza de muy buena salud, seguramente, por el auge de las plataformas y los nuevos talentos que están surgiendo de él. Películas que generalmente, suelen tener una gran carga de temática social, con visiones muy particulares y para todos los gustos.

Jessica (Jules Willcox), ha decidido dar un cambio radical a su vida tras el suicidio de su marido. Para ello se muda de casa. En su trayecto de varios días por carretera, tiene un percance con un extraño conductor (Marc Menchaca), que tras varios desencuentros, acaba secuestrándola. Retenida en una cabaña en lo profundo de un bosque, consigue escapar y su captor la perseguirá sin descanso para acabar con su vida.

Un guión bastante manido, una vez más. Pero aún así, interesante propuesta de bajo presupuesto, -se ve en algunos detalles durante la reproducción fáciles de adivinar-, que entremezcla escenas que recordarán a títulos del pasado, salvando las distancias, como “Duel (El diablo sobre ruedas)”-1971- o “El coleccionista de amantes“ -1997-.

Sigo pensando, que para un actor o actriz, tiene que ser muy complicado prepararse para estos papeles, por muy ficticios que sean, pues estaremos de acuerdo en que se trata de trasmitir esa dura realidad. Una vez más, como sucedió en “Escupiré sobre tu tumba“, de la que hablamos en números pasados, la actriz y el actor principales consiguen enviarnos y hacernos llegar el mensaje, así debería ser al menos. Lo sentirás, cuando una especie de rabia se apodere de ti en las escenas más tensas.

Hay que decir también, que uno de los intérpretes, con un pequeño papel, os resultará conocido, sobretodo si sois fans de las películas que giran en torno a Hannibal Lecter y es Anthony Heald, que da vida al Dr. Chilton que tanto odia el psicopata asesino Dr.Lecter.


Península (2020)

Hace un año, aproximadamente, hablaba en esta sección de “Train to Busan (2016)”, cine de zombies -tan de moda en los últimos años- y dejaba pendiente el estreno de su continuación por culpa de la pandemia. Ese momento ha llegado y con él, el póster de “Península” colgado en las marquesinas de los cines.

La sobre explotación del género “muertos vivientes” es un arma de doble filo, con muchísimos adeptos, pero también con una temática repetitiva. ¿Hay algo diferente en “Península”, como lo hubo en “Train to Busan”? Yo diría que sí.

La escena inicial sitúa la acción más o menos en el momento en que se desarrolla la primera parte, pero la historia se desarrolla 4 años después. Una banda de Hong Kong necesita recuperar una gran cantidad de dinero que quedó en un camión. Para recuperarlo, convencen a un grupo de refugiados coreanos ofreciéndoles un tanto por ciento del botín. El trabajo no será fácil, volver a las calles de su país, infectadas de zombis, convertirá su misión en una odisea, además, se encontrarán con un enemigo inesperado.

Hay una norma no escrita, las secuelas generalmente, suelen decepcionar. Ese dicho tan nuestro de “segundas partes nunca fueron buenas”… aunque hay excepciones, “Terminator 2”, “Aliens, El Regreso” o “El padrino II”, por ejemplo, pueden dar fe de ello.

Lo mejor de esta segunda parte, sin duda, es que es coreana y eso suele ser sinónimo de calidad, sobre todo los últimos años. Como dije hace un tiempo, soy un gran amante del cine de este país asiático y si, una vez más, me ha demostrado que saben dar una vuelta de tuerca más a un género tan manoseado. La acción y la tensión, están presentes en casi todas las escenas, excediendo el tiempo de persecución en alguna y excediendo también, todo hay que decirlo, los efectos especiales.

No es que haya cumplido con mis expectativas, aunque tiene cosas muy interesantes, la pelea con los “caminantes” deja cierto aroma a película de los 80, incluso la estética de alguno de los protagonistas. En conjunto, es un film entretenido, mejorable, pero las ideas se empiezan a agotar y tiene su mérito hacer la inversión que se ha hecho, a sabiendas que agradar a los fans de este género cada vez es más complicado.


Godzilla vs Kong (2021)

El cine “palomitero” también tiene cabida en este espacio mensual. Las salas vuelven a llenarse de grandes producciones, lo cual es de agradecer, una de las más esperadas de este año, en cuanto a acción se refiere, era sin duda “Godzilla vs Kong”.

Como en casa en ningún sitio, pero no os quepa duda, que disfrutar de una película en el cine, no tiene parangón y si es de las características de la que a continuación me dispongo a escribir, ni que decir tiene que el disfrute no tiene nada que ver con el visionado en cualquier otro lugar.

Los titanes se están extinguiendo, sin embargo, algo ha despertado a Godzilla que ataca sin piedad ciudades. Los miembros de “Monarch” se preguntan cuál es el motivo de la inquietante actitud del gigante, mientras se afanan en encontrar el origen de Kong.

Para esto último, respuesta la puede tener su competencia, “Apex”, que ha desarrollado un mapa del interior hueco de la Tierra. Y hasta allí, llevarán a Kong, para descubrir un mundo subterráneo que no pueden imaginar, mucho menos, cuando descubran el verdadero interés de Apex.

Las expectativas con este film eran altas, el terreno se venía preparando desde el 2014 con tres digamos… precuelas, -Godzilla (2014), Kong, la isla calavera (2017) y Godzilla, rey de los monstruos (2019)- en el llamado “monsterverse” y si tienes claro lo que te dispones a ver, saldrás más que satisfecho.

Godzilla y Kong, son los aplastantes protagonistas de esta superproducción y eso que elenco que rodea al metraje es bastante completo.

Ha llegado una remesa de actrices jóvenes para quedarse. Aquí una de ellas, Millie Bobby Brown (Eleven en “Strangers Things”), quien a sus 17 años tiene ya un buen número de papeles de relevancia y desde luego que su desparpajo a la hora de interpretar, asombra y no tiene pinta de que sus apariciones en cine vayan a detenerse.

Pero lo más destacable de “Godzilla vs Kong” es el impresionante despliegue de efectos especiales y CGI.

El realismo y los detalles de las dos bestias es alucinante, coronado además, por el enfrentamiento en un Hong Kong nocturno, que permite aún más si cabe, exhibir con gran acierto los mencionados efectos.

En definitiva, aquello de “¿y tú de quién eres más?, ¿de papá o de mamá?” se cumple en este espectacular largometraje, sustituyendo a papá y a mamá por Godzilla y Kong, claro está.

¿De quién serás tú después de verla?


Aguas Oscuras (2019)

Basada en hechos reales y con una temática denuncia muy de nuestros días, “Aguas Oscuras”, desvela los detalles de un caso muy mediático en Estados Unidos y por ende, a nivel mundial. No dudo que habrá personas, entre las que leéis esto, que seáis conocedoras de la noticia, pero para aquellas personas que no están al tanto, recomiendo esta película, por lo buena que es y por todo lo que saca a la luz.

El abogado Rob Bilott (Mark Ruffalo) recibe la inesperada visita de un granjero durante una de sus reuniones. Lo que en principio parece un caso al que no da importancia, pronto despertará su curiosidad. El hombre tiene una finca y su ganado está muriendo en extrañas circunstancias. Todo parece indicar que el motivo, son los vertidos químicos de una empresa. Cuando Rob empieza a investigar, descubre que detrás de las intoxicaciones, está el gigante americano DuPont. La decisión de seguir con las pesquisas, pondrá en riesgo hasta su propia vida.

Un reparto de lujo para una historia que aunque tiene un desarrollo lento su fondo es muy interesante. No soy yo precisamente un fan de Mark Ruffalo, si, el actor que da vida a “Hulk”. La verdad que tiene menos expresividad en la cara que el mismísimo Nicolas Cage, pero al César lo que es del César, papelón de abogado e investigador el que ha se marca en este film, como ya lo hiciera en “Zodiac (2007)”o “Shutter Island (2010)”. Al igual que Anne Hathaway, en uno de sus papeles menos conocidos pero no por ello menos brillante.

Completan el reparto el mítico Tim Robbins, Bill Pullman, Bill Camp y Victor Garber. La historia plantea una lucha, a priori desequilibrada, entre David y Goliat en torno a los vertidos de deshechos de los recubrimientos que llevan muchos de los utensilios que utilizamos a diario y las repercusiones que tienen en nuestra salud. Interesante guión que hará que te replantees el deshacerte de esos “cacharros” de cocina recubiertos con el sospechoso Teflón. Una vez más, estamos ante unos hechos, que de ser ciertos, vuelven a poner en entredicho los dudosos procedimientos que siguen algunas empresas a cambio de un beneficio económico-y astronómico-, dejando por los suelos el compromiso que deberían tener con la madre naturaleza.


CLÁSICOS DEL CINE

La gata sobre el tejado de zinc (1958)

Es por películas como el clásico de este mes, que vale la pena rememorar a los grandes iconos del cine. Sin duda alguna, “La gata sobre el tejado de zinc” es una de las adaptaciones literarias más recordadas llevada a la gran pantalla.

Elizabeth Taylor y Paul Newman se encargaron de engrandecer aún más esta cinta de Richard Brooks basada en la obra de Tennessee Williams, autor teatral cuyas obras han sido más veces adaptadas al cine, por cierto.

Un adinerado anciano (Burl Ives), que está a punto de morir, llega a su hacienda, en el sur de Estados Unidos, donde le esperan para celebrar el que, probablemente sea su último cumpleaños, sus dos dispares hijos con sus respectivas familias. Brick (Paul Newman) y su esposa Maggie (Elizabeth Taylor) están viviendo un mal momento en su matrimonio por un suceso pasado, mientras que su otro hijo, Gooper (Jack Carson) y su ambiciosa mujer preparan el camino para hacerse con sus pertenencias.

Es éste, sin lugar a dudas, uno de los papeles más estelares en la dilatada carrera de Elisabeth Taylor, que a sus 26 años ya era una de las actrices más reconocidas en ese tiempo. Acompañada por un Paul Newman que da vida a un marido alcohólico y déspota que borda.

Digna de mención es la figura del patriarca encarnada por el menos conocido Burl Ives, por la dificultad de sobresalir entre esos dos titanes.

Historia ésta, que nos recuerda, una vez más, la catadura moral y real, que existe en muchas familias cuando una herencia se cruza en el camino.

El film, que en un principio se iba a rodar en blanco y negro, tuvo el acierto de acabar haciéndose en color. ¿El motivo? dos de las miradas más icónicas de Hollywood merecían ser destacadas -para un servidor, los ojos violetas de “ La Taylor” no han tenido ni tienen comparación-. Richard Brooks, además, se encargó de dar un aroma teatral durante la duración de este clásico y a fe que lo consiguió. Incomprensiblemente, no obtuvo ninguna estatuilla dorada de las 6 a las que estuvo nominada.

Seguramente uno de las mejores y más realistas retratos familiares llevados a la gran pantalla, con largos diálogos cargados de valientes mensajes para la época. Una clase magistral de principios, memoria y educación.

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