Bajo el lema ‘Nutrición saludable, cuerpo activo, vida plena’, los profesionales del CAUPA han organizado un circuito de ejercicios y talleres de educación sanitaria para fomentar hábitos saludables que ayuden a prevenir enfermedades crónicas
La Gerencia de Asistencia Sanitaria de Palencia ha celebrado hoy el Día Mundial de la Nutrición. Una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de adquirir hábitos de vida saludables para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida. Bajo el lema ‘Nutrición saludable, cuerpo activo, vida plena’, los profesionales del servicio de Endocrinología y Nutrición y del Servicio de Rehabilitación del Complejo Asistencial Universitario de Palencia han recordado que la salud no depende únicamente de la alimentación, sino también de mantener una vida físicamente activa en la que nutrición y ejercicio formen un binomio inseparable para el bienestar físico y mental.
Numerosos profesionales del CAUPA han participado durante toda la mañana en un circuito de ejercicios guiados por fisioterapeutas del Hospital Río Carrión. Tras completar con éxito el ‘reto saludable’, han recibido como recompensa al esfuerzo fruta y snacks saludables mientras las enfermeras del servicio de Endocrinololgía les explicaban la importancia de seguir un patrón equilibrado y variado en la alimentación, priorizando productos frescos y de temporada, aumentando el consumo de frutas, verduras, legumbres y frutos secos, y reduciendo la ingesta de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y exceso de sal.

Aprovechando la celebración de este Día Mundial de la Nutrición, desde el servicio de Endocrinología y Nutrición insisten en que la evidencia científica demuestra que una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física ayudan a prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares o el hígado graso metabólico, patologías cuya incidencia aumenta cada año.
Además, el ejercicio físico no solo contribuye al control del peso corporal, sino que mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a mantener la masa muscular y ósea, reduce el riesgo cardiovascular y tiene un impacto positivo sobre la salud emocional, el descanso y la calidad de vida. Los especialistas recuerdan que pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden generar grandes beneficios para la salud. Caminar diariamente, reducir el tiempo sedentario, utilizar las escaleras o mantener rutinas activas son medidas accesibles y eficaces para la mayoría de la población.
Desde el ámbito hospitalario recuerdan la importancia de la nutrición clínica en pacientes con enfermedades agudas y crónicas, especialmente en personas mayores y pacientes hospitalizados, donde la desnutrición relacionada con la enfermedad continúa siendo una realidad frecuente e infradiagnosticada que afecta negativamente a la recuperación y al pronóstico. “Promover estilos de vida saludables es una inversión en bienestar presente y futuro porque cuidar la alimentación y mantenerse activo no solo ayuda a vivir más años, sino también a vivirlos con mejor salud y mayor calidad de vida. Se trata de educar hoy para vivir mejor mañana”, señala Belén Pérez Pevida, endocrinóloga del CAUPA.
El papel de la educación sanitaria
Por su parte, desde Enfermería se ha querido poner el foco en la prevención y en la educación sanitaria como herramientas fundamentales para mejorar la salud de la población. Las profesionales han recordado que muchas enfermedades relacionadas con los hábitos de vida pueden prevenirse o controlarse mediante cambios sencillos y mantenidos en el tiempo.

Las enfermeras educadoras han destacado que llevar una vida saludable no significa realizar dietas estrictas ni cambios imposibles, sino aprender a comer mejor, mantenerse activo, descansar adecuadamente y cuidar también la salud emocional. Una parte esencial de su labor consiste en enseñar, acompañar y motivar al paciente durante el proceso de adquisición de hábitos saludables. No se trata únicamente de ofrecer información, sino de ayudar a las personas a comprender su enfermedad, adquirir autonomía y sentirse capaces de cuidarse en el día a día.




