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A Federico García Ginel, arquitecto de profesión, le ocurre lo mismo que a muchos de sus compañeros, también arquitectos, que entre sus hobbies se encuentra el viaje y la fotografía.

Nos cuenta su experiencia del fantástico viaje realizado a  Marruecos,  junto a su esposa y unos amigos, en el mes de julio de 2019, por algunas ciudades para él desconocidas hasta ese momento, Assilah, Larache y Chaouen, todas ellas con algo en común: el color azul. Azul en las paredes, en las ventanas, en las puertas, en el suelo y hasta en las piedras…

El viaje y la fotografía “son dos aficiones que se combinan hasta el punto de convertirse en una única, de tal manera que un viaje sin una cámara se convierte en una tortura, cuando ves una foto y otra y otra… y no tienes la herramienta para plasmarla.

Imágenes cautivadoras una tras otra, que apenas permitían bajar la cámara de la vista más que para buscar nuevos encuadres. Ciudades encantadoras con gente encantadora”.

Aunque ha tenido varias fotografías premiadas en distintos concursos, algunos tan prestigiosos como el “Piedad Isla”, nunca se había planteado exponer su trabajo fotográfico hasta que pudo ver, en pantalla grande, la totalidad de fotografías de este viaje y pudo comprobar la predominancia del color azul en las secuencias fotográficas, señalan los organizadores.

Había un tema que contar, una visión personal del país vecino: Marruecos Azul.

Esta exposición vio la luz en Septiembre de 2019 en la pequeña localidad de Triollo, y tenía prevista su continuidad por distintas localidades de la provincia, pero la pandemia le cortó el vuelo y no es hasta ahora que vuelve a las salas, comenzando en el Museo de Arte Contemporáneo de Carrión, donde se podrá visitar durante todo el mes de mayo.

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