El municipio palentino de Brañosera y la localidad cacereña de Salorino han celebrado este fin de semana un encuentro institucional y vecinal en el marco de la Fiesta de la Borrega, con el objetivo de reforzar el hermanamiento entre ambos pueblos y poner en valor los vínculos históricos forjados por la trashumancia.
La cita, organizada en Salorino, reunió a una delegación de vecinos de la localidad palentina en un programa de actividades centrado en la relación histórica entre ambos territorios. Durante siglos, los pastores de Salorino y las montañas palentinas compartieron caminos, fatigas y esperanzas, creando una red de convivencia que hoy se reivindica como el cimiento de un futuro común.
Uno de los actos centrales del fin de semana fue la inauguración de un mural en homenaje a “Sole”, una vecina vinculada a la acogida de pastores trashumantes que, durante años, se desplazaban con sus rebaños hasta las montañas del norte. En el acto participaron los alcaldes de ambos municipios, Álvaro Sánchez Cotrina, por parte de Salorino, y Jesús María Mediavilla Rodríguez, por parte de Brañosera.
El encuentro se enmarca en la conmemoración del hermanamiento entre ambas localidades, que busca reconocer ese pasado común y reforzar la colaboración entre territorios vinculados por las rutas ganaderas tradicionales.
Desde la organización se plantea este tipo de iniciativas como una vía para impulsar proyectos ligados al desarrollo rural, la sostenibilidad y el turismo cultural, a partir de elementos históricos compartidos.
Brañosera, considerado el municipio más antiguo de España, y Salorino, joya del Tajo Internacional, comparten una relación que se remonta a siglos atrás y que tiene en la trashumancia uno de sus principales elementos de conexión. El encuentro ha servido también para reconocer el papel de las familias que mantuvieron estos vínculos a lo largo del tiempo.









