Los caracoles vuelven a ser los protagonistas de la fiesta del Sotillo, con raciones de este molusco y concurso de guiso
No suele estar bien visto eso de sorber mientras se come. Y lo de untar y rebañar… si se hace con clase y utilizando los cubiertos puede tener un pase fuera de casa. Hay algunas excepciones a estas reglas y una de ellas llega a Palencia con la Romería de San Marcos, que la ciudad celebra cada 25 de abril.
Una oda a una jornada campestre que queda reducida a una tarde en el Parque del Sotillo en el que los palentinos pueden encontrar puestos de venta de feria, atracciones para los niños y caracoles. Pero no babeando por el césped, sino sobre un plato y nadando sobre una sabrosa salsa pidiendo a gritos se ingeridos.
Acercarse esta tarde a la puerta de las piscinas municipales del Sotillo era embriagarse con el olor de los guisos de los 10 aspirantes que luchan por hacerse con el premio al mejor guiso de caracoles de este año. Removiéndolos para ligar la salsa, para que adquirieran el sabor de todos los ingredientes que acompañan a este gasterópodo.
Todo ello animado por la sesión musical de Danny Willy DJ y presentado por Manuel Lobejón.
La ganadora del concurso fue Lucía Díez. El segundo puesto fue para Julio Zamora y el tercero para Sabina de Frutos. Los premios: 250 euros para la primero, 150 para el segundo y 100 euros para el tercero.
Todo ello según la deliberación del jurado compuesto por Luis Cortés, propietario de la cafetería Punto de Encuentro y del Restaurante Canela en Rama; Isabel Rojo, propietaria de La Piedra Palencia; José Gregorio Figueredo, jefe de cocina y copropietario del Restaurante Maño y Jesús Rojo, jefe de cocina en el Restaurante Cervecería Basi.

Producto sólo para sus paladares. Porque el público en general tenía la oportunidad de catar, chupar, sorber y untar la salsa de los caracoles que desde la organización del evento, y bajo la batuta de Víctor Carranza (Rural Chef), ponían a disposición de los palentinos al precio de 2 euros cada ración. Y a tenor de lo visto, estaban para chuparse los dedos y sorber y seguir sorbiendo.


























