Covid y plenos no maridan. O por lo menos le cuesta. Lo que en unos pueblos es normal -celebrar sesiones presenciales-, en otros se ha convertido en una cuestión de estado (abogan por telemáticas).

Sesiones de varias horas de duración, en plena ola, más allá de las 20 horas, en lugares donde no se aprecia sistema de ventilación inversa o similar. Concejales tocando el micro de su compañero o acercándose para hacerse comentarios al oído sin problema alguno.

Lo más curioso es que lo que se demanda en un sitio, no vale para otro.

El ejemplo más llamativo está en Guardo y Barruelo.

En Guardo el PSOE pide plenos telemáticos al PP para evitar sesiones de casi 4 horas que sobrepasan el toque de queda. PP y Cs las mantienen presenciales.

En Barruelo, ABI sugiere plenos a distancia y el PSOE mantiene la presencialidad.

Doble perspectiva para una misma cuestión.

En Aguilar (PP) son presenciales pero con audio para los vecinos, en Villamuriel (PP) presenciales hasta enero y retransmitidos si no hay problemas técnicos (el último ordinario de enero no se pudo seguir por cuestiones técnicas), mientras que en Cervera se apuesta por el video con asistencia de ediles al salón de pleno y videoactas.

En Venta de Baños (PSOE) son presenciales, sin vídeo ni audio para los vecinos, lo mismo que en Dueñas (PSOE) o Velilla (PSOE).

Becerril, Torquemada, Osorno, Villada, Villarramiel, Astudillo, Santibáñez, Castrejón o Paredes (todos PP) y Carrión o Alar (Cs), por citar los Consistorios de más entidad, tampoco han introducido de momento las nuevas tecnologías en su actividad plenaria.

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