Fuisteis una de las grandes sorpresas del Palencia Sonora hace dos años, con una actuación que el público todavía recuerda como una de las más divertidas. ¿Qué nos traeréis esta edición? ¿Una noche de pogo inolvidable?
Vamos con las mismas ganas que hace dos años pero con algunas canciones que no estaban entonces.
Estamos en un momento muy bueno, nos sentimos muy conectados entre nosotros y con el público… Ojalá vuelva a ser otra noche memorable.
Vuestro último disco, “Bravo”, ha sido definido como “una cicatriz que canta”. ¿Qué está sucediendo con esas canciones cuando las tocáis en vivo? ¿Hacia dónde evolucionan en contacto con el público?
Con varias canciones de este disco sentimos que el público ha conectado de una manera más inmediata. La peña viene con sus pelucas y hace suya ‘‘Marisol’’… o se organizan durante ‘‘Pogo’’ para disfrutar más de la experiencia…
Creemos que el gran sentido de la música es la experiencia ritual en comunidad y, de una forma u otra, está siendo más efusiva en esta etapa. Creemos que las canciones hacen lo suyo, pero la gente viene a lo que viene…
Después de haber llenado el Movistar Arena a principios de año, ¿se vuelve a los festivales con otro sabor de boca? ¿O uno pierde algo de carácter gamberro cuando llega a este nivel de éxito?
La banda sigue creciendo y sentimos más alegría y expectación en el ambiente. Eso siempre es excitante.
Sobre el nivel de éxito o gamberrismo no tratamos de medirlo, siempre hemos tenido una vocación Popular y sentimos que hay un lugar maravilloso donde se puede tener en cuenta a un público cada vez más diverso sin dejar de ser nosotros mismos.
Eso también es excitante.
¿Qué es lo siguiente para Sexy Zebras?
Seguir haciendo canciones y tocarlas mientras haya gente para escucharlas.





