A pocas semanas de cumplirse el cabo de año de José María Paniagua, el grupo Thieldón ha organizado una pequeña antología que recuerda al pintor terracampino. El claustro de la catedral es el escenario de la exposición de Paniagua (Becerril de Campos, 1 de septiembre de 1954-Palencia, 9 de agosto de 2025), el pintor que retrató la vida rural y el paisaje de Castilla.
La ausencia de cartelas con los títulos de los cuadros y el año de creación impide un análisis profundo de la obra de Paniagua, pero no es óbice para acercarnos una vez más a su pintura, que tuvo como centro de formación la Escuela de Artes y Oficios, donde permaneció durante tres cursos. En 1978 celebró en la sala de Información y Turismo de Palencia, ya desaparecida, su primera exposición individual.
El “fatídico accidente”, como él lo definió, que sufrió en el viaje de novios en 1980 y que le postró en una silla de ruedas por tetraplejia, no fue un obstáculo para desarrollar esa pasión por la pintura que ya sintió cuando era niño.
La exposición en la panda oeste del claustro catedralicio se abre con un autorretrato y un dibujo de Josefina Núñez Pastor, la mujer que conoció en 1975, con la que se casó y que le ha acompañado hasta el final. Estas obras ponen de manifiesto la calidad técnica de su dibujo académico, fruto de su formación en la Escuela de Artes y de su propia intuición técnica.
A partir de estos dibujos arranca una muestra en la que contemplamos el paisaje urbano palentino, con su río, sus paseos arbolados, la frondosa vegetación de los valles castellanos, los pueblos terracampinos rodeados de ocres campos, las tareas agrarias como la vendimia o el pastoreo y los profundos paisajes que protagonizan las cuatro últimas obras, en las que se equilibran en el lienzo espacios para la tierra, la vegetación, el cielo, las piedras perdidas en los caminos y lo campos de cereal.
La muestra incluye obras que Paniagua creó como experimentación con otros lenguajes. Es el caso de dos cuadros que, representando a paisajes y arquitecturas, su estructura se configura a base de planos y superficies deconstruidas de tendencia cubista; o dos retratos, una mujer de perfil de líneas geométricas y un hombre barbudo con unos acusados ojos saltones. Fuera del paisaje castellano, vemos un pueblo de casas bajas y dos calles andaluzas de rincones blancos con coloridas flores que fusionan el color albo, el verde y las rosas.
José María Paniagua destaca por su pincelada de técnica impresionista y una sólida factura en la que la vida urbana y rural y la naturaleza se combinan a través de la riqueza cromática de su paleta, cargada de matices, que en algunos momentos llega a un nivel matérico. En su obra, el artista emplea mucho empaste, una pincelada fuerte y un tratamiento exquisito de la luz natural y del color, una luz castellana, espléndida y vibrante.
En vida, Paniagua celebró cuarenta exposiciones individuales y sesenta colectivas. Los cuadros expuestos ilustran este buen hacer del pintor, y su contemplación constituye una buena oportunidad para que su obra no se hunda en el olvido, motivo por el cual esta antología organizada por la asociación de Artistas Thieldón, que permanecerá abierta hasta el 30 de junio, es muy acertada. No hay mejor homenaje para un pintor que exponer su producción.
LA EXPOSICIÓN
Pintor José María Paniagua
Título Antología
Organiza Asociación Thieldón
Sala Claustro de la catedral
Fecha Hasta el 30 de junio
Horario De Lunes a sábado: de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00; domingos: de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00.



















