Control de alcoholemia.
Control de alcoholemia.
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El hombre había estado involucrado antes en una pelea. Otros tres conductores acabaron ante el juez por exceso de alcoholemia

La limonada es una bebida muy arraigada de la Semana Santa palentina, lo mismo que la tradición de ‘matar judíos’ a base de bebidas espirituosas. Tradición, todo sea dicho, ahora políticamente incorrecta, al menos en su denominación. Es complicado saber qué es lo que habían bebido los cuatro conductores a los que la Policía Local les ha mandado delante del juez desde el pasado Jueves Santo, pero lo que está claro que, de matar judíos lo hicieron ahogándoles, porque todos ellos superaban la tasa legal de alcoholemia. La que marca la ralla entre la falta administrativa y el delito. La de 0,60 mg de alcohol por litro de aire expirado. Otros cinco se quedaron solo en sanción administrativa.

Caso especial fue el de un varón a quien viéndole el estado en el que se encontraba, los policías locales le advirtieron que en esas circunstancias no debía coger el coche. No lo hicieron a modo de gracia, sino porque aún no había arrancado.

La advertencia

Los policías le apercibieron de que lo que iba a hacer no estaba bien, porque ponía en riesgo su vida y la de los demás.

Pero el hombre estaba caliente. No solo por el efecto de las bebidas sino porque había protagonizado una pelea con otra persona. Ocurrió en torno a las 18 horas del sábado en la calle Cruz y Castillo de barrio de Santiago.

Un vecino había alertado de que había dos personas agrediéndose y gritando en vía pública. La Policía Local comisionó dos patrullas que una vez en el lugar, indican que se trata de una discusión acalorada entra dos varones de 47 y 36 años. Ambos presentaban síntomas de embriaguez. Y a uno de ellos, “que tenía el vehículo estacionado en el lugar, se le advierte que no debe conducir en las condiciones por sintomatología que presentaba”, explican la propia Policía Local.

Sin embargo, apenas 20 minutos después de esta actuación otra patrulla solicita la presencia del equipo de atestados en la calle Blas de Otero, justo al lado. El objeto, realizar prueba de alcoholemia al conductor del vehículo que veinte minutos antes se le había advertido de modo expreso que no podía conducir su vehículo reseñado mientras no desaparecieran los síntomas de embriague que presentaba.

La prueba de detección alcohólica en aire espirado arrojó un resultado positivo. Tanto que la Policía Local instruyó diligencias al juzgado de guardia.

Del vehículo se hizo cargo una persona habilitada y requerida por el conducto.

Otros positivos

Otro positivo, muy positivo, también por encima de la tasa penal, lo protagonizó un conductor que, acabó empotrando su vehículo contra el muro de separación de la estación de trenes con la avenida de Casado del Alisal, al final de esta.

Fue en la madrugada de viernes Santo. Un particular avisó del accidente y los efectivos policiales tras comprobar el estado del conductor y su integridad le sometieron a la prueba de alcoholemia, cuyo resultado le llevó ante el juez.

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