Cuando el fuego lo cambia todo, todavía queda la posibilidad de volver a empezar. Los cochinillos de Cascajares, criados en tierras abulenses, se convierten en el símbolo de un proyecto apoyado por la Junta de Castilla y León y la Diputación de Ávila para devolver vida, esperanza y futuro a la zona del Valle del Tiétar, castigada por el incendio del pasado mes de julio.
Hablamos de una nueva edición de ‘Ave Fénix’, la iniciativa solidaria que, de la mano de la Fundación Cascajares y el chef José Andrés, convierte la gastronomía en una herramienta para ayudar a recuperar territorios afectados por el fuego y que en esta ocasión dirigirá su mirada hacia el Valle del Tiétar.
El proyecto, que ya trasladó su solidaridad hasta la Sierra de la Culebra, devastada por los incendios de 2022 (una receta especial de pularda permitió financiar la creación del ‘Bosque Cascajares’, concebido para reunir alrededor de 30.000 árboles en el entorno zamorano), establece que, por cada cochinillo vendido, se destinarán recursos a la plantación de un árbol en el territorio afectado.
Así, la suma de estas aportaciones permitirá desarrollar, en coordinación con la Junta y la Diputación de Ávila y los responsables técnicos del proyecto, una actuación destinada a favorecer la recuperación del paisaje y a devolver esperanza a las localidades que han sufrido las consecuencias del incendio.
En concreto, según expuso el presidente de Cascajares, Alfonso Jiménez, durante la presentación del proyecto y la firma del correspondiente convenio de colaboración con el Gobierno autonómico, a través de la consejera de Medio Ambiente y Energía, María González Corral, se ha elegido para poner ese granito de arena en la reforestación de la zona la finca Cuesta Blanca en Sotillo de la Adrada y la plantación de los árboles se llevará a cabo en otoño de 2027, si las condiciones del terreno lo permiten, con la idea de que sean muchas las personas que puedan visitar el lugar y ver la evolución de esos árboles. “Nuestro objetivo es alcanzar los 5.000 cochinillos para reunir 5.000 árboles, aunque estamos preparados para hornear más, si hace falta”, comentó.
Pero como indicó el presidente de Cascajares, “el verdadero significado de la iniciativa va más allá de plantar árboles, pues cada cochinillo representa una historia que comienza en Ávila, recorre su medio rural y regresa al territorio convertida en una oportunidad para ayudar a que la vida vuelva a abrirse camino”.

La consejera de Medio Ambiente y Energía, María González Corral, aplaudió este “proyecto colaborativo” porque “cada granito de arena que pongamos servirá para resurgir como el Ave Fénix”. “Estoy segura de que esta iniciativa tendrá un buen final gracias al convenio firmado que es una declaración de intenciones de la Fundación Cascajares con el territorio afectado por el incendio y su recuperación”, señaló, al tiempo que remarcó que “es un ejemplo de economía circular y apuesta por nuestra tierra”, dado que el producto procede de cerdos criados en la provincia de Ávila.
También participaron en esta presentación celebrada este viernes en Ávila el presidente de la Diputación Provincial, Carlos García, y el alcalde de Sotillo de la Adrada, donde se llevará a cabo el proyecto, Juan Pablo Martín.
La Diputación, como aliado para conectar esta iniciativa con las necesidades reales de las zonas afectadas por el fuego, agradeció a través de su presidente a la Fundación Cascajares este proyecto que “significa un brote de esperanza”, al tiempo que subrayó que “las instituciones estamos para ayudar desde el punto de vista técnico”.
El alcalde sotillano, por su parte, agradeció también esta iniciativa “cuya gran virtud es que aporta alma y corazón a una situación que no es fácil de gestionar y que perdurará en el tiempo”. “Esos cochinillos en cada casa serán una llama de esperanza que permitirá que nos sintamos más acompañados”, añadió Martín.












