No será necesario crear su nueva plataforma de inicio, sino que se utilizará como base el camino al que sustituirá, y tendrá 5 metros de anchura y algo más de tres kilómetros entre Dehesa de Romanos y Olea de Boedo
Cuando se habla de crear nuevas carreteras, nuevas vías de comunicación, la mente puede volar hacia grandes proyectos, enormes viaductos, altas velocidades, anchuras para varios carriles… Es lo habitual en un momento en el que la red de comunicaciones terrestres está prácticamente definida. Si se crea algo es para mejorar lo que hay. Si hay una Nacional, se propone una autovía. Si tenemos un ferrocarril convencional, uno de alta velocidad.
En parte, el proyecto lanzado desde hace unos meses por la Diputación de Palencia también lleva ese destino. Donde hay un camino, habrá una carretera.
Hace unos meses, un Acuerdo de la Junta de Castilla y León modificaba el Catálogo de Carreteras de la Diputación de Palencia, a petición de ésta, que se había hecho cargo del camino entre Dehesa de Romanos y Olea de Boedo y pretendía crear una nueva carretera de carácter provincial: la PP-2236.

Ahora, la Institución provincial pretende llevar al terreno esa incorporación administrativa a su documento base: Transformar ese camino en una carretera provincial. Sin demasiadas pretensiones, dado que estará categorizada para el menor tráfico pesado (T42), estipulado para menos de 25 circulaciones diarias de vehículos pesados, pero con un propósito de unir de forma alternativa y atajando entre varias zonas del Boedo-Ojeda. Señalar que en Dehesa de Romanos hay una de las explotaciones ganaderas más modernas de Castilla y León, que ha sido reconocida tanto por la Diputación como por la Junta u organizaciones agrarias como Asaja.
Con todo, el proyecto, que ha salido a concurso, pretende crear una carretera sobre la plataforma actual del camino existente entre ambas localidades que, en el último aforo como camino, recogió una intensidad media diaria de «18 vehículos en ambos sentidos, de los cuales 2 son pesados (10 %)». En cuanto a su conversión en carretera, se estima que la presencia de pesados podría incrementarse hasta 11 vehículos pesados por carril y día.
Por ello, no se creará una gran explanada sino que, utilizando la actual plataforma del camino, de unos 5 metros, se regularizará hasta poder completar una superficie asfaltada de 5 metros de anchura, más 10 centímetros de berma por cada lado.

En cuanto a la explanada, y aquí está una de las razones por las que sólo se requieran tres meses para ejecutar la obra, la obtención de la misma «se realizará mediante la capa de zahorra natural del camino actual». Es decir, se utilizará en gran medida el actual camino como base para la carretera, por lo que, salvo en lugares puntuales, no será necesario esperar a la estabilización del terreno, al estar ya consolidado después de años de tránsito de vehículos sobre el firme de tierra. Y tampoco habrá que mover camiones de tierra.
«La experiencia obtenida de este tipo de refuerzo en otras actuaciones de ensanche de carreteras ha sido muy satisfactoria y económicamente es preferible por requerirse menores volúmenes de excavación y de aporte de materiales», señala el proyecto. Así, sobre la actual camino con 35 cm de zahorra natural, se extenderán solo 25 de zahorra artificial y hasta dos capas de mezclas bituminosas para hacer un total de algo más de 10 centímetros de asfalto.
Además, aunque el camino es atravesado por corrientes de agua o pequeños arroyos, se mantendrán los actuales obras de drenaje transversal.
Eso sí, en el caso de que apareciesen zonas de terreno con características geotécnicas inferiores a las del suelo tolerable o presencia de niveles freáticos altos, «será preciso aumentar el espesor de relleno de zahorra natural o incluso sustituir este material por otros de naturaleza rocosa».
Además, dado que en algunos puntos el camino tiene desniveles que comprometen la correcta visibilidad se debe ejecutar el «desmonte y adecuación de rasantes de caminos y accesos para adecuarla a la nueva rasante de la carretera».
La carretera se completará con la construcción o mejora de las cunetas actuales, la señalización horizontal, vertical y la colocación de protecciones donde sea necesario, con una longitud, en el caso de las biondas, de unos 350 metros a lo largo de todo el proyecto de 3.450 metros.
El presupuesto será de 844.775,66 euros para un carretera modesta, apenas permitirá el cruce de dos vehículos grandes sin que estos se salgan del asfalto (los camiones tienen hasta 2,55 de anchura), pero que ahorrará hasta 11 kilómetros. Esta nueva carretera, de menos de 4 kilómetros, permitirá pasar de los 18 kilómetros que hay actualmente desde el cruce de la P-223 en Dehesa de Romanos al cruce de la P-233 en Olea de Boedo, a poco más de 7 entre ambos puntos por la futura carretera. Es decir, no habrá que ‘subir’ en el mapa hasta Báscones de Ojeda. Se podrá atajar.

Aunque no es habitual la creación de nuevas carreteras, en este mandato de la Diputación será la segunda que se crea. La anterior se dio en la zona del páramo de Carrión, y tomando también como base un camino municipal, se creó una carretera que unía la P-235 con la N-120, pasando por San Llorente del Páramo, Villarrabé y Bustillo del Páramo.
Se daba respuesta también a la salida sur a una de las empresas agroalimentarias de la zona: Valle de San Juan. Antes de esta en el Páramo, la última vía de comunicación en incorporarse a los mapas de Palencia fue la A-67.











