Virginia y Jesús, vecinos de El Hoyo, vieron desde Ávila y a través de una cámara cómo su finca se quemaba
“Hemos perdido todo lo que hemos ido comprando poco a poco durante toda una vida de trabajo”, dice Virginia, vecina de El Hoyo de Pinares, sin poder contener las lágrimas al hablar de la finca familiar que ella y su marido Jesús tenían en término municipal de Cebreros a cinco kilómetros de El Hoyo.
Una finca que tuvieron que abandonar a toda prisa el viernes por la tarde y a la que no han vuelto pero que ya saben que ha sido pasto de las llamas porque a través del móvil vieron como el fuego entraba en su propiedad gracias la cámara de videovigilancia. “ Había mucho humo y estaba todo muy rojo del fuego”, recuerda Virginia los momentos antes de abandonar su finca.
Unos momentos, cuenta, complicados porque la prioridad fue salvar a sus dos caballos, a los que llevaron a la parcela de un vecino en pleno casco urbano de El Hoyo de Pinares. “No nos dio tiempo a más, ni a coger ropa”, sigue contando Virginia una huida en la que la prioridad era salvar a los animales antes de marchar ellos.
De hecho, nada más llegar a Ávila esta vecina de El Hoyo de Pinares tuvo que ser atendida en urgencias debido a la irritación de sus ojos a causa del humo. Desde la capital abulense, y vía móvil, ella y su marido fueron viendo lo que pasaba en su finca. “Hemos visto como se quemaba todo, no se lo deseo ni a mi peor enemigo”, afirma Virginia al contar cómo vieron en directo la entrada de las llamas en su finca gracias a la cámara que tenían en su propiedad.
“Cuando la cámara dejó de emitir señal pensé: lo hemos perdido todo”, lamenta con pesar esta hoyanca que vio cómo el fuego quemaba la nave donde tenían toda la maquinaria y también todo el material para montar. “Está todo destruido: monturas, motosierras, botas, sudaderos…”, enumera Virginia las pérdidas que a bote pronto ya sabe que les ha supuesto este incendio que de las dos cuadras que tenía la finca también ha quemado una. Y una embarcación, dice recordando otro de los daños que ya sabe ha ocasionado el fuego en su propiedad.
Miedo a volver
«Está todo derretido», dice sin poder contener la emoción esta vecina de El Hoyo de Pinares que desde este sábado está realojada en la Escuela de Policía junto a su marido, su hijo, su nuera y sus tres nietos. “Tengo ganas de volver a casa, pero también mucho miedo de pensar lo que me voy a encontrar”, indica Virginia que aunque reconoce que estar a salvo es lo más importante también muestra mucho pesar por todo lo que ha perdido en este incendio. “A nosotros nadie nos ha regalado nada. Nos ha costado mucho trabajo y hemos luchado mucho para tener las cuatro cosas que teníamos”, dice con evidente pesar esta hoyanca.




