La butaca del cine, por Javier Cáceres Herrero / Cinéfilo

«POP CORN, COKE AND RELAX. IN THAT ORDER»

Tiempo (2021)

Uno de los estrenos más esperados de este año era lo nuevo de Shyamalan. El trailer de “Tiempo” anticipaba una buena sesión de cine y es que, esta vez, el director indio afincado en Estados Unidos, nos lleva hasta una misteriosa playa donde un grupo de personas y familias, seleccionadas cuidadosamente por el dueño del resort donde están pasando sus vacaciones, verán como por algún extraño motivo, la vida pasa más deprisa en ese lugar y envejecen muy rápido. Ese extraño y desconcertante suceso es lo que hará poner en jaque la intuición del espectador.

Con un fondo moral que valorarás una vez visto “Tiempo”, Shyamalan vuelve a tirar de sus resultadistas planos giratorios y sus diálogos cortos pero potentes e inquietantes, cargados de contenido, para engancharte con una de esas historias tan suyas de desarrollo lento. Es lo que suele ocurrir cada vez que nos ponemos frente a una pantalla para ver una de sus obras -últimamente, cada dos años-. Y aunque sigue utilizando la fórmula que tanto éxito le dio con “El sexto sentido” (1999), de giros de guión inesperados, los que seguimos desde el principio a este director, sabemos que su carrera es una montaña rusa de películas exitosas y otras de, digamos, dudosa calidad.

La realidad es que ¿hay algún director con una filmoteca perfecta? Aún así, muy recomendable este su último trabajo, teniendo en cuenta que esta vez no ha tirado de grandes estrellas, pero sí rostros conocidos, quizás porque la mística de la historia en sí, te atrapa de tal forma que apenas eres capaz de deslizar tu atención a quien la está protagonizando.


Jungle Cruise (2021)

La maquinaria de mercandishing de Disney sigue viento en popa a toda vela. Esta vez han elegido una atracción de uno de sus parques para crear una superproducción, dirigida por Jaume Collet-Serra y que ha contado, como no podía ser de otra forma, con un gran elenco de estrellas -nuestros Dani Rovira y Quim Gutiérrez incluidos- y que a decir verdad, es una propuesta bastante atractiva y entretenida.

Con un batiburrillo entre Indiana Jones, Jumanji, Piratas del Caribe y chistes al más puro estilo Matías Prats, “Jungle Cruise” nos sumerge en un viaje por el Amazonas del principios del siglo XX, a bordo de un barco capitaneado por Dwayne “La Roca” Johnson, experto en este tipo de papeles y con la gran Emily Blunt dando vida a una exploradora intrépida en busca de la leyenda de las llamadas “Lágrimas de luna”, hojas que crecen en un árbol que en unos cuantos siglos nadie ha sido capaz de encontrar, capaces de curar enfermedades y acabar con maldiciones.

Amo a Emily Blunt, todo la queda bien y todo lo interpreta a la perfección, pero es que además, creo que está en el mejor momento de su carrera. El argumento de esta película ha encajado en ella como anillo al dedo, destacando sobremanera su adaptación a una aventura con “La Roca”, aquel “Rey Escorpión”(2002), que se especializó en este tipo de papeles y que suele sacar adelante con solvencia.

La maravillosa entrada, contando la leyenda en torno a la cual gira la historia, con el fondo musical de “Nothing else matters”, ya hace que te acomodes con gusto en tu butaca.

Reseñable es que Disney, cada vez adapta más sus guiones a los tiempos que corren y lo vuelve a poner de manifiesto con la diversidad de personajes que aparecen y el papel que desempeña cada uno de ellos, es de agradecer.

Colorida aventura familiar con fórmula sencilla pero apetecible que no defraudará.

 


The Boat -El Barco-(2018)

El amplio abanico de cine al que se puede acceder hoy en día ayuda a seguir descubriendo propuestas interesantes, sobre todo, cuando hablamos de películas de bajo presupuesto que no dejan de sorprender por el buen aprovechamiento que se hace de él y la originalidad de sus guiones.

En este caso, volvemos a mar abierto, para encontrarnos con una historia que comienza sin preliminares y directa al grano, donde un joven pescador se hace a la mar para otra jornada de trabajo, cuando se topa con un denso banco de niebla y su embarcación colisiona con un velero abandonado. Mientras intenta ponerse en contacto con los guardacostas, en el misterioso barco comenzarán a suceder cosas que harán que su estancia en él se torne en una pesadilla.

Un solo hombre, Joe Azzopardi, hijo del director por cierto, se hace la película entera, sin mucho guión hablado y con pequeños defectos lógicos de un film como he dicho, de presupuesto limitado, pero muy bien aprovechado. En realidad, la interpretación es buena, teniendo en cuenta la dificultad añadida que le dan los grandes silencios mezclados con el sonido del mar, que conforme va avanzando la película, se hace más, digamos, estridente, por la situación que se está viviendo en pantalla.

Además, está rodada en las costas maltesas, lo que da un atractivo visual mayor y sí, amigos y amigas, el director Winston Azzopardi se ha recreado en algunas escenas, para mostrarnos la belleza de una cuidad como La Valeta, preciosa, por cierto.

Nos encontramos ante una época ideal para disfrutar de esta intrigante y misteriosa historia, entre la nostalgia del verano que nos deja y la temporada otoñal que se avecina.

Llegan tiempos de sofá, manta y peli y ésta es una muy buena opción para disfrutar en casa.


CLÁSICOS DEL CINE

El silencio de los corderos (1991)

Volvemos con otro clásico moderno. El 6 de septiembre se cumplen 30 años del estreno en nuestro país de “El silencio de los corderos”, adaptación cinematográfica de la novela de Thomas Harris,-continuación de “El dragón rojo” (1981)- donde, para quien aún no la haya visto, el FBI busca a un asesino en serie al que apodan “Buffalo Bill” -Ted Levine-. Para dar con él, contarán con la ayuda de la aspirante a formar parte del cuerpo Clarice Starling -Jodie Foster- que tendrá que armarse de paciencia y valor para que en sus visitas al doctor Lecter -Anthony Hopkins-, otro peligroso asesino en serie que está preso, la dé las claves para atrapar al criminal.

Estamos ante uno de los personajes más grandes e icónicos de la historia del cine, Anthony Hopkins encarnó magistralmente al canibal Hannibal Lecter. 16 minutos en pantalla, le valieron -algunos dicen que 25- para alzarse con su primera estatuilla dorada que entrega cada año la academia hollywodiense a la Mejor Interpretación y eso que la cinta dura 138 minutos. Esto habla del calado que tuvo, tiene y tendrá el personaje entre los amantes del buen cine. También hay que decir que la primera opción para dar vida a Lecter fue ¡Sean Connery! -casi nada- que rechazó el papel por lo oscuro del personaje. Se antoja ya imposible imaginar a otro actor capaz de mirar a la cámara con esa frialdad pronunciando su famosa frase “uno del censo intentó hacerme una encuesta, me comí su hígado acompañado de habas y un buen Chianti” cerrándolo con ese terrorífico chasquido de dientes.

En cuanto al papel que otorgó el segundo Óscar a Jodie Foster -el primero lo obtuvo por “Acusados” (1988)-, fue Michelle Pfeiffer quien estaba en primer lugar para dar vida a la perspicaz, inteligente y feminista Clarice Starling. Digo bien feminista, pues a pesar de su aparente fragilidad mental en el film, se desenvuelve en un entorno de hombres como una heroína, sin dejar que nadie la ningunee ni la empequeñezca por el hecho de ser mujer. Algo que no debería ser reseñable y que debe ser normal y lógico en cualquier sociedad desarrollada.

“El silencio de los corderos” fue la tercera película de la historia -última hasta hoy- en conseguir los 5 Oscars más preciados, véase: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actriz y Mejor Guión Adaptado, además de ser la primera película de terror galardonada con tan importante premio, hasta entonces, solo “El exorcista” (1973) había conseguido tan solo estar nominada -increíble que no ganara- a Mejor Película. El resto del reparto, a pesar de estar a la altura de toda esta obra maestra, quedó “ensombrecido” por los soberbios papeles de los citados anteriormente.

Y una curiosidad más, si os fijáis en el póster promocional, aparece una polilla en los labios de Jodie Foster, en ella se ve una especie de calavera formada por cuerpos humanos, pues bien, esa calavera es en realidad una fotografía de 7 mujeres desnudas ideada por Salvador Dalí en 1951 llamada “In Voluptas Mors”.

“El silencio de los corderos “ sin duda, una de esas películas atemporales que no importa cuando se descubra o se vuelva a revisar, es maravillosamente magistral, por eso, merece un espacio de honor en cualquier videoteca del mundo y por supuesto, en este rincón cinéfilo.

 

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