Imagen del viaducto inacabado de la variante de Guardo. Sus obras se pararon en 2013. / Google Street View

La Consejería de Movilidad y Transformación Digital contempla en su próximo documento de planificación de carreteras a largo plazo la conclusión de esta infraestructura parada desde hace casi una década

O. H.

Pasar junta a ella o más bien a su vera, verla desde la parte sur de Guardo, da cierta sensación de abandono cuando no de reverencia ante lo que ha hecho la mano del hombre. Una grandiosidad sin uso. Una especie de visión de los Moais de la Isla de Pascua. Uno tras otro, clavados en la vega del río Carrión sin, por ahora, más utilidad que la de servir de extrañas vistas.

Imagen del viaducto desde el sur de Guardo. / Foto: Goldorak

Por ahora, porque tras nueve años de parón, la Junta de Castilla y León ha anunciado que la conocida como Variante de Guardo en la CL-626, volverá a entrar en sus planes.

Como ha indicado a la Agencia ICAL la propia Consejería de Movilidad y Transformación Digital se trabaja para “tener presentado y aprobado el próximo año el nuevo Plan de Carreteras 2023-2034, que contemplará cinco líneas: mantenimiento y conservación; modernización; nuevas actuaciones, seguridad vial y digitalización e innovación”. Y entre las actuaciones que se contemplaría en este plan estarían en el apartado de variantes de poblaciones, “las de Salas de los Infantes, La Robla, Yanguas y la finalización de la de Guardo”.

Finalizarla, puesto que toda la parte ‘terrenal’ de la variante está terminada y en uso. En concreto el enlace entre la CL-626 en las inmediaciones del Cementerio de Guardo y la CL-615 (Palencia-Guardo) poco antes de comenzar el descenso y las curvas de la localidad norteña. Este tramo, que permite circular desde Cervera a Palencia y viceversa sin pasar por el casco urbano de Guardo, está en uso desde diciembre de 2020, después de que se desgajara del proyecto inicial para ponerlo en funcionamiento de forma independiente al resto de la variante.

Inauguración de la parte este de la variante de Guardo, la que no estaba vinculada al viaducto, en diciembre de 2020.

Lo que quedaría sería la parte aérea. La vinculada al viaducto de 840 metros y hasta 75 metros de altura, que quedó paralizada en 2013, tras el fallecimiento de un trabajador en las obras, cuando apenas se había comenzado a lanzar el tablero entre la segunda y la tercera pilona.

Las obras adjudicadas en 2010 por algo menos de 20 millones (para toda variante) a la UTE Sacyr-Río Vena, iban a ser sufragadas con cargo a los fondos Miner de los que se beneficiaba la zona de Guardo.

A largo plazo

Sin embargo, los planes de Movilidad fían a muy largo plazo la planificación y creación del viaducto y su calzada que salven el valle del Carrión en la zona de las Vegas de Guardo. Porque el documento que tiene previsto aprobar la Consejería a lo largo del año próximo tiene como horizonte temporal 2034. Es decir, a 11 años vista desde el momento en el que se apruebe. Y eso teniendo en cuenta que hay obras que aparecen en diferentes planes y no llegan a ejecutarse en años.

Ejemplo de ello es la renovación de la CL-627 (Cervera-Potes hasta límite con Cantabria). En la misma información de la Agencia Ical se indica que se ha contratado ya la renovación del firme en esta carretera, después de años de espera. El contrato, firmado en abril de 2022 suponía una inversión de 8,85 millones para un tramo de 28,8 kilómetros. También destaca Movilidad la mejora del pavimento en la CL-612 (Villamartín-LP Valladolid) por 3,40 millones de euros.

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