Un bocarón en una localidad de Palencia.
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La localidad ha decidido que será más sencillo y rentable no cobrar por ellos y levanta una tasa que llevaba vigente, al menos, 40 años

Su precio es tan bajo y las ganancias son tan exiguas que en el Ayuntamiento de Melgar de Yuso han decidido que es mejor para todos, tanto para el Consistorio como para sus vecinos que tenían que pasar cada año por caja, es dejar de cobrar por ellos.

Por los bocarones. Esos espacios, a una cierta altura, por los que antaño se llenaban los pajares de fardos. A través de los que se metía el grano. Por los que entraba la alfalfa desde lo alto de los remolques de los tractores. Sí, por esas oquedades que se tapaban por con una trampilla y se cerraban con un candado que del que ya no se encuentra la llave. “Es algo que está en desuso”, certifican desde el consistorio de Melgar.

En desuso.

Y a consecuencia, si esas entradas no se usan, tampoco se genera derecho de cobro. “Se trataba fiscalmente como una ocupación de vía publica”, explican desde el Ayuntamiento de esta localidad de la vega del Pisuerga. Porque lo que se cobraba no era tanto el tener un agujero en la fachada por el que introducir la carga en los pajares, desvanes o bajocubiertas, como el hecho de ocupar la calle durante las labores de descarga de los materiales.

Materiales “que antes igual se utilizaban para enrojar, o para dar de comer a los animales que se tenían, pero que ahora tampoco se usan”, explican desde el moderno edificio consistorial de Melgar. Porque las calderas han ganado la partida y porque el almacenamiento de paja o alfalfa se hace ya en naves fuera de los pueblos. Así que el bocarón prácticamente había muerto.

80 euros.

Sería si como se dejaran de usar los coches, y los vecinos dejaran de tener la necesidad de tener un vado para la cochera. Llegaría un momento en el que no tendría lógica mantener una ordenanza y un cobro cuando la tramitación es más costosa que lo que se ingresa.

Y es que las ganancias por esta ordenanza para el Ayuntamiento de Melgar no eran muchas. Tanto, que el Ayuntamiento ingresaba en este concepto 80 euros. “¿Cada uno? No, no. 80 euros entre todos los bocarones”. Supone una ínfima como parte de un presupuesto que se acerca a los 400.000 euros, por lo que el equipo de Gobierno acaba de decidir que la cobranza de esta tasa dejará de llevarse a cabo. “La tasa era de 4,21 euros por cada bocarón”, indican.

Desde los 70.

Un precio que apenas ha variado desde hace dos décadas, “cuando se hizo la última modificación de la Ordenanza, para pasar las cantidades de pesetas a euros”, pero que el Ayuntamiento de Melgar de Yuso venía cobrando desde hacia medio siglo, puesto que hay referencias al pago de esa tasa desde los años 70 del siglo pasado.

Así que ahora esa veintena de vecinos que aún conservaban esa entrada elevada, podrán seguir disfrutándola, pero se ahorrarán esa cantidad de 4,21 euros que podrán dedicar en vez de a los bocarones a, si les apetece, una ración de boquerones.

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