El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Paredes fue refugio improvisado durante la pasada madrugada.
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La mitad de ellos, algunos procedentes de Kramatorsk, se quedará en la localidad paredeña hasta la semana próxima, cuando las localidades de destino tengan ya listo el acomodo

Paredes de Nava se ha convertido en la localidad de entrada de los refugiados ucranianos a las localidades de Tierra de Campos. Y hasta allí llegaron anoche dos autobuses con 75 personas exiliadas de Ucrania, algunas de la ciudad de  Kramatorsk, tristemente conocida por el bombardeo a su estación. Su destino no era Paredes, al menos, para todos. Pero las circunstancias obligaron al Ayuntamiento de Paredes de Nava a actuar y a dar cobijo a más de medio centenar de esos refugiados durante la pasada madrugada.

El Ayuntamiento de Paredes, con Luis Calderón a la cabeza, pero con todo su equipo humano y político dando lo mejor de la localidad, se ha convertido en un contacto para las organizaciones que pretenden ayudar en España a refugiados de Ucrania, como es en este caso Acción Familiar. “A raíz de salir en los medios por dar cobijo a algunos de los primeros refugiados, se pusieron en contacto con nosotros para que colaboráramos en la reubicación de estas personas en Tierra de Campos, Valladolid y Salamanca”, explica Luis Calderón, alcalde de Paredes de Nava.

“Paredes y los pueblos de esta zona se han mostrado muy receptivos”, reconoce Pilar Fusté, vicepresidenta de Acción Familiar organización que ya ha ayudado a salir de Ucrania a 450 personas, ubicadas en Cataluña y a otras 150 entre La Rioja y Castilla y León.

Llegada de ayer.

Así que ayer estaba prevista la llegada de un autobús con personas para distribuirlas posteriormente por localidades castellanas. Desde Mayorga a Medina de Rioseco, Cantalapiedra, Serrada, Alaejos… Un autobús que, hace unos días se convirtió en dos:

Llegaron muy tarde, de madrugada y los autobuses, con matrícula polaca, dejaron en Paredes a los refugiados. “Aunque les pedimos si podían llevarlos hasta algunas localidades de Valladolid se negaron,” explica Clemente Hurtado, uno de los voluntarios paredeños que se ha volcado con la acogida. La limitación de las horas de conducción les impidió seguir el camino.

Solo los que tenían destino a Medina de Rioseco, Cógeces y Villalón pudieron llegar a su destino por medio de coches particulares. El resto, ante la imposibilidad de transporte por la noche (era entrada la madrugada) se tuvo que quedar en Paredes. “Teníamos colchonetas, mantas que nos han cedido, y optamos por acogerlos en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, donde hay calor. Les dimos de cenar y esta mañana de desayunar”.

Después, hoy la mitad de ellos han sido trasladados hasta los municipios de Serrada, Alaejos y Cantalapiedra, acompañados por la concejala Vanesa Fernández y un responsable de la dirección Acción Familiar.

En Paredes hasta el 19.

El resto, unas 25 personas, se quedarán en Paredes hasta el día 19, pasada la Semana Santa. Cuando en las localidades a las que irán tengan preparado el acomodo.

Acomodo que en Paredes tienen garantizado durante este tiempo. “Bien en el Hostal Sofía o en el convento de Hermanas Brígidas”, señala el regidor paredeño. Además, tres personas más se quedarán en Paredes de Nava, integrándose en la colonia ucraniana que comenzó a gestarse al principio de la guerra.

“Sabemos que abrirnos de esta forma, colaborar para dar cobijo a estas personas es un jaleo para ayuntamientos como en nuestro. Pero también sabemos que estamos haciendo lo que debemos. Y lo que nos demanda nuestra sociedad. Porque es verdad que, quizá porque lo vemos más cerca, hay una mayor sensibilidad. No hay un movimiento de protesta tipo No a la Guerra, sino más bien activo, de colaborar con estas personas. Y es el guante que hemos recogido los ayuntamientos como los de Paredes de Nava”.

“Se te cae el alma”.

Pero lejos de mostrarse molestos por ser acogidos en un salón de plenos en colchonetas, los refugiados llegados de madrugada a Paredes dejaron ver su agradecimiento por la oportunidad que se les brinda, después de llevar encima las marcas de la guerra. Algunos de forma literal. “Ha habido gente que en este convoy ha venido con heridas de metralla, de las explosiones de la estación de Kramatorsk”, señala Fusté. “Los que llegan ahora han sufrido mucho más la guerra”, advierte la vicepresidenta de Acción Familiar.

Un sufrimiento que también han notado los voluntarios paredeños, como Clemente Hurtado. “Cuando te cuentan lo que han pasado, se te cae el alma. Te cuentan que son gente como tú, que hace unas semanas vivía como tú. Que son personas, en algunos casos, a las que no les falta dinero, pero que se encuentran ahora sin nada. Que agradecen y se les ilumina la cara cuando les llevamos al claustro del Ayuntamiento y les damos ropa para que se cambien”.

Además, según Hurtado, se les ve “derrotados. Salían a la calle, a fumar, deambulaban… querían contarte, con el traductor, su experiencia. Qué eran en Ucrania. Y te ofrecían lo poco que tienen, un cigarro”.

Y se extrañaban de tanta amabilidad a su llegada. “Nos han preguntado que hasta por qué les ofrecíamos, así sin más, chucherías a los niños que viajaban. Nos los preguntaba una mujer en mangas de camisa, tal y como llovía anoche, incrédula de que fuera porque sí,”.

Ayuda y reconocimiento

Por su parte, Luis Calderón reclama una mayor coordinación entre las administraciones porque, aunque hay unos refugiados ‘oficiales’ -aquellos que llegan a Palencia y al resto de España por medio de ONG reconocidas para este fin por el Estado, “la sociedad española ha ido más rápido que las instituciones. Hay otros movimientos, algunos particulares, que se han puesto en marcha para colaborar con estas personas” y no tendrían de principio ese reconocimiento económico como refugiados pese a que, como entiende el alcalde de Paredes “son tan refugiados unos como los otros ‘oficiales”.

Del mismo modo explicó que las autoridades competentes deberían coordinar las ayudas que van a recibir estas personas. “¿Va a ser el Ingreso Mínimo Vital?. ¿La Renta Garantizada de Ciudadanía?. Se habla de la ayuda al alquiler, pero es que hay ayudas para las que exigen que haya una residencia y un empadronamiento con varios meses de antelación, lo cual para un refugiado eso no le vale”.

En todo caso, desde el Ayuntamiento de Paredes aseguran que seguirán colaborando con el apoyo a los refugiados de la guerra de Ucrania. Es más, apoyarían que, de forma ordenada y regulada, en vez de a grandes ciudades, esos refugiados pudieran llegar a los pueblos, porque también se podrían aprovechar mejor los medios sanitarios y educativos que hay en el medio rural. “En las ciudades, un profesor tiene ya 25 alumnos. Si en un colegio rural tiene solo 10… se aprovecharía mejor su potencial”, defiende Luis Calderón.

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