Desde hace unos cuarenta años conviven con nosotros dos temas que no terminan de ser resueltos. Uno es el soterramiento del tren, y otro el de un nuevo hospital. Ambos llegan a ser recurrentes. En ambos casos se han sucedido los estudios de viabilidad, las propuestas y los desencuentros entre administraciones. También las promesas y, lógicamente, los incumplimientos y los reproches mutuos dependiendo de quién gobernaba en cada caso en la ciudad, en la región y en el país. Algunos dirán que en eso no hemos tenido suerte en Palencia. O que actualmente la fuerza de nuestra provincia en el ámbito nacional es más bien escasa. Es lo que parece.
De soterrar vías hablaremos pronto. Pero, en lo que respecta al otro asunto, resulta decepcionante escuchar que los MIR [Médico interno residente] tengan a Palencia como una de sus últimas opciones a la hora de elegir una plaza. ¿Motivo? Pueden ser varios… económicos, profesionales o personales. Aunque, desde luego, pesan las condiciones relacionadas con la “calidad” de los propios centros hospitalarios. No somos una referencia regional en este sentido. Y, si bien es verdad que los factores humano y sanitario en cualquiera de nuestros centros, bien públicos o privados, están a un nivel adecuado, en algunos casos se puede comprobar que las instalaciones o servicios con los que contamos no se encuentran a la altura.
La falta de medios se cubre con la dedicación del personal. Obviamente, se hace lo que se puede con lo que se tiene. Pero a los palentinos nos gustaría contar con suficientes especialistas, o no tener que ser desplazados a Valladolid o Burgos para determinadas intervenciones… Llevamos escuchando lo del nuevo hospital cuarenta años. Seguramente nos merecemos ya un centro moderno, amplio, bien dotado y sin carencia de profesionales… ¿Para cuándo?
Por cierto… y mientras tanto, constatar que desgraciadamente, y pese a los esfuerzos, seguimos sin un aparcamiento en condiciones para el “Río Carrión”. ¿A nadie se le ocurrió contar las plazas necesarias? Cada día es un pequeño infierno poder dejar el coche cerca del hospital. Vueltas y más vueltas para al final subirse a las aceras… Tampoco nos llegó el presupuesto para dos plantas… Puede que sea demagogia, pero en esta ciudad no sólo nos merecemos un nuevo hospital, sino también poder llegar hasta él. Tampoco es pedir demasiado. O quizá sí.





