El Consejo de Ministros autoriza la licitación de las obras de rehabilitación del firme entre Santillana de Campos y Villaprovedo por 16,8 millones
El Santillana-Villaprovedo es uno de los pocos tramos de la A-67 que ha aguantado con prácticamente el asfalto original con el que se inauguró hace más de 15 años. Pero eso no significa que lo haya hecho de forma correcta. Simplemente es el que ha tenido una evolución menos mala pero sin poder decirse que haya sido óptima, o el que ha tenido que esperar más tiempo a la cola.
Al tramo realizado en su día por UTE Vías y Hormigones Sierra se le han acabado las bolas extra en forma de bacheos por secciones y recibirá un nuevo asfalto de forma completa en los próximos meses para acabar con un trazado bacheado, con carriles de roderas que invitan, pese a no estar permitido, a muchos conductores a circular con la mitad de las ruedas por el arcén o a discurrir por el carril izquierdo de la autovía. Se trataba del actual peor tramo de la autovía.
El Consejo de Ministros ha autorizado al Ministerio de Transportes a licitar el contrato de obras que contempla la rehabilitación estructural del firme a lo largo de casi 15 kilómetros en ambas calzadas en la Autovía Cantabria-la Meseta, entre Santillana de Campos y Villaprovedo.
No será un parcheo como ocurrió hace unos meses con el tramo entre Herrera de Pisuerga y el límite con Cantabria, ejecutado como obras de emergencia.
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Será una reforma estructural en toda regla, un nuevo asfaltado y la mejora de la plataforma a la vista del montante por el que se licitará la obra: 16,8 millones de euros (IVA no incluido). Eso supone un millón de euros por cada uno de los kilómetros de doble calzada.
Más allá del innegable incremento en los costes de construcción, valga señalar que los últimos tramos que recibieron una reforma estructural dentro de esta autovía son los inmediatamente anterior y posterior a la misma: el Frómista-Osorno y el Villaprovedo-Herrera con precios de adjudicación de entre tres y cuatro millones, hace algo menos de una década. Con todo, la diferencia económica es notable.
Es precisamente esta ubicación, entre dos tramos arreglados y en los que en buena medida se desterraron los problemas de asentamiento de la plataforma, los blandones y los carriles ondulados, lo que hacía mucho más incómoda e insegura la circulación, además de ser mucho más apreciable.
El Consejo de Ministros ha indicado que se realizarán trabajos de rehabilitación del firme y la renovación de sus características superficiales entre los kilómetros 52,7 y 67,52 de la autovía. También se utilizarán mezclas asfálticas que contendrán un porcentaje de material bituminoso procedente del reciclado de otras mezclas, «por lo que se favorece la sostenibilidad y reducción de la huella de carbono en las actuaciones en la Red de Carreteras del Estado». El objetivo es incrementa la durabilidad de la infraestructura y se optimizarán las condiciones de circulación, al mejorar las condiciones de seguridad y confort para los usuarios.
En los tres viaductos existentes (ubicados entre los kilómetros 52,7 y 52,795; 57,11 y 57,31; y 61,88 y 61,98) y en la estructura sobre el arroyo Viñas (en el punto kilométrico 58,49), la actuación consiste en el fresado de la totalidad de la mezcla bituminosa existente.
Asimismo, se ejecutará la impermeabilización de los tableros como medida preventiva, aprovechando que hay que fresar la capa superficial y desmontar las juntas, y su reposición posterior sin recrecido para no aumentar el peso muerto sobre las estructuras. Además, para dotar de una mayor seguridad a la circulación, se contempla la ejecución de guía sonora en los bordes de la calzada.
Lo que está aún por ver es si esta actuación en esta autovía se realiza una vez finalicen las obras de construcción de la plataforma de la LAV Palencia-Cantabria que corren de forma paralela y que provoca zonas limitadas por las mismas o si se puede ejecutar de forma independiente.
Solo quedaría por actualizar el tramo entre Fuentes de Valdepero y Frómista, que ha salvado los muebles de forma notable en este tiempo, con apenas obras de conservación menores a fin de impermeabilizar las fisuras, aunque las obras del AVE lo hayan castigado en las zonas de cruces y adyacentes, y la zona entre Herrera y Cantabria, aunque en este caso las obras de emergencia de la pasada primavera han paliado bastante las peores zonas del tramo.
Señalar que al otro lado de la divisoria con Cantabria también se ha llevado a cabo una reforma estructural de la autovía en el tramo desde el norte de Reinosa y el límite provincial que ha obligado a cortar la autovía en varios tramos, sacando la circulación hacia la antigua Nacional N-611.






