Adriana Pérez del Grado, de 21 años, se ha llevado uno de los dos premios del I Certamen de Castilla y León Jóvenes Talentos Culinarios, organizado por CETECE y patrocinado por la Diputación de Palencia celebrado el pasado lunes. La estudiante del Grado de Ciencias Gastronómicas del Campus de la Universidad de Valladolid (UVa) se llevó el primer premio en la categoría de alumnado de hostelería con dos platos elaborados a partir de productos de la provincia. La competición reunió a 18 participantes, nueve estudiantes y nueve cocineros profesionales.
Esta joven, nació en Huelva, pero vive en Palencia desde hace unos seis años, cuando sus padres se trasladaron a la provincia. Aquí terminó el Bachillerato y comenzó a orientar sus estudios hacia la cocina, aunque no era algo que tuviera pensado desde pequeña. Entonces le interesaba más el arte. Su acercamiento a los fogones llegó poco a poco, incluso a raíz de algún berrinche con su madre por la comida. «Había cosas que no me gustaban y me dijo: “Pues háztelo tú”», recuerda, a la vez que rememora que ayudaba a su abuela en las comidas. Aun así, no se planteó estudiar algo relacionado con la cocina hasta el final de segundo de Bachillerato.
Después cursó el grado superior de Dirección de Cocina. La posibilidad de continuar con Ciencias Gastronómicas llegó a través de una de sus profesoras, que le habló de esta nueva titulación y de las salidas profesionales que podía ofrecer más allá del trabajo en una cocina. Adriana se animó y comenzó la carrera el curso pasado en el campus de Palencia.
Su participación en el certamen.
Adriana ya conocía el I Certamen de Castilla y León Jóvenes Talentos Culinarios por las redes sociales y terminó de animarse a participar después de recibir la información de la coordinadora de su grado. Le gusta presentarse a concursos porque cree que la formación no debe limitarse a conseguir un título, sino que también pasa por probar cosas nuevas. «Yo de normal siempre me animo a todos los concursos, la verdad. A mí me parece súper importante tener cosas que no solo sea un título», comenta.
Para preparar la final buscó productos de Alimentos de Palencia que no fueran «tan conocidos» y pensó cómo utilizarlos de una manera diferente para sorprender al jurado. Desarrolló las ideas y probó los platos en clase con una profesora, que le dio su opinión. Después de ese ensayo, no volvió a prepararlos hasta el día del concurso.
El reto consistía en elaborar dos platos principales con productos palentinos como protagonistas. Para el primero escogió la cebolla de Palenzuela y planteó una reinterpretación de la sopa de cebolla y foie, de inspiración francesa. La propuesta comenzaba con una mantequilla de cebolla y foie y continuaba con una elaboración en la que también utilizaba la propia hortaliza para hacer una especie de tortellinis.
La presentación fue una parte importante de la propuesta. En lugar de recurrir a un plato convencional, utilizó un marco de fotos para servir la elaboración.
Para el segundo plato eligió la ternera de Cervera y volvió a jugar con distintas preparaciones del mismo producto. Presentó un steak tartar, tuétano asado acompañado de un helado de pimientos de azúcar quemada y un solomillo poco hecho con salsa demi-glace elaborada con vino de Arlanza y puré de apionabo. En esta ocasión, utilizó unos troncos como soporte para la presentación.
La intención era que cada propuesta reuniera varias elaboraciones y que tanto el producto como la forma de servirlo aportaran algo distinto. «Eran diferentes», explica Adriana sobre sus platos. Esa originalidad le daba confianza, aunque no esperaba necesariamente llevarse el primer premio.
Cuando escuchó su nombre como ganadora, la noticia fue una sorpresa. El reconocimiento está dotado con 1.000 euros y el centro formativo de procedencia de la vencedora recibió también un lote de productos de Alimentos de Palencia.
«Es una pena que los productos no sean tan visibles»
El concurso le permitió trabajar con ingredientes de la provincia y conocer mejor sus posibilidades. Adriana considera que los productos palentinos ofrecen muchas opciones en la cocina, aunque cree que todavía no siempre tienen la visibilidad que merecen. Y no se refiere únicamente a su presencia fuera de Castilla y León, sino también dentro de la propia comunidad.
Sí observa que algunos, como los quesos, están llegando a otros lugares. Sin embargo, cree que hay margen para dar a conocer otros alimentos y demostrar que pueden formar parte de propuestas culinarias diferentes.
Entre los productos y platos que ha descubierto o disfruta en Palencia están la ternera y el lechazo. También tiene debilidad por la tarta de San Antolín, algo que encaja con su afición por los postres. «Yo soy de postres, me encanta», cuenta.
Precisamente, la pastelería es el ámbito en el que más le gustaría especializarse. No quiere decidir todavía un camino profesional cerrado y prefiere conocer las distintas posibilidades que ofrece la gastronomía. También le interesa el marketing gastronómico, otra de las áreas en las que le gustaría profundizar.
Aun con esa voluntad de explorar diferentes opciones, hay una idea que tiene bastante clara. Le gustaría montar su propio negocio, concretamente una pastelería. Sabe que todavía queda tiempo para dar ese paso y que antes necesita seguir aprendiendo y adquiriendo experiencia.











