Valladolid peatonalizará uno de sus símbolos: el Puente Colgante

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Valladolid ha aprobado este miércoles la adjudicación del contrato de redacción del proyecto y anteproyecto para la obra de rehabilitación integral del Puente Colgante, que no se ejecutará hasta 2023 y que “probablemente” conlleve la peatonalización del vial.

Según ha explicado el concejal de Movilidad y Espacio Urbano del Ayuntamiento de Valladolid, Luis Vélez, se trata de un proyecto “bonito e interesante para la ciudad” al igual que “necesario” debido a que en los últimos años se han puesto “parches” pero nunca se había habilitado presupuesto para una actuación de mayor envergadura.

El contrato adjudicado a la empresa Ingeniería y Desarrollo Sostenible Siglo XXI por 33.880 euros, abarca la redacción del anteproyecto y del proyecto de rehabilitación del Puente Colgante y aunque en varias ocasiones el equipo de Gobierno ha apuntado que su previsión es que el vial que transcurre por la plataforma se deje solo para uso peatonal y ciclista, el edil de Movilidad y Seguridad se ha limitado a señalar que es “probable” que sea así.

En el contrato, no obstante, se establece que el documento también debe incluir la definición de las obras de urbanización necesarias para completar la peatonalización total del puente, en concreto las necesarias tanto en su margen derecha, hasta la intersección con la avenida de Salamanca, como en su margen izquierda hasta el paseo del Cid.

El vial, actualmente, está configurado con dos aceras relativamente estrechas y un carril para tráfico rodado en sentido paseo de Zorrilla con una plataforma de ‘trámex’ metálica.

Vélez ha matizado que habrá que ver “qué alternativas” plantea la empresa a la que se ha adjudicado la redacción de los proyectos y ha preferido centrarse en la rehabilitación, pues lo considera el objetivo más “importante”, ya que las aceras actualemnte “tampoco están en las mejores condiciones de seguridad”.

El proyecto, debido a “la complejidad de los trabajos a abordar”, se ejecutará durante tres ejercicios, y está prevista la entrega y finalización en el año 2023.

El conjunto de las actuaciones de rehabilitación y las diferentes alternativas de tratamiento al tablero, deberán estar “perfectamente definidas y valoradas”, a fin de que el documento pueda ser sometido al examen y aprobación de la Comisión Territorial del Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, de la que espera alguna “participación” debido a que el puente, que data de 1865, forma parte del patrimonio urbanístico.

Además, el concejal socialista ha añadido que se solicitarán fondos europeos para el proyecto.

Se tendrán en cuenta criterios de accesibilidad universal, diseño para todos, sostenibilidad y protección ambiental y estricta protección patrimonial del bien catalogado sobre el que se pretende intervenir.

SOBRE EL PUENTE COLGANTE

El Puente Colgante (o Puente de Prado) salve el río Pisuerga en la ciudad de Valladolid, para dar continuidad a la calle a la que da nombre y uniendo la avenida de Salamanca con el Paseo de Zorrilla.

La estructura actual es un puente de tipo arco atirantado (bowstring) formado por dos grandes celosías metálicas que sujetan el tablero que se inauguró el 20 de abril de 1865, siendo el primer puente de su tipo construido en España. Sobre su mismo emplazamiento se proyectó y se comenzó la construcción en 1852 de un auténtico puente Colgante, cuya ejecución quedó paralizada en 1854 cuando sólo se habían ejecutado los estribos.

Es obvio, según relata el Ayuntamiento en un comunicado recogido por Europa Press, que la segunda estructura “heredó de la primera, además del emplazamiento y los estribos, engañosamente el nombre, que se mantiene hasta la actualidad”.

Aunque sus partes fundamentales (estribos y arcos) se encuentran en su estado original, pronto debieron comenzar las obras de conservación y adaptación de esta estructura, en particular de su tablero. Ya en 1869, apenas cinco años después de su inauguración, fue necesario realizar unas obras de reparación del piso.

En 1889 se llevó a cabo un refuerzo de las vigas que soportan el tablero, y en 1916 se reformó la calzada, obras con las que el ligero peso de madera original fue sustituido por un firme convencional.

En 1995, ha recordado el Ayuntamiento, la Junta de Castilla y León abordó una restauración completa de la estructura, con sustitución del piso del tablero con un trámex metálico para recuperar su ligereza original y tratamiento anticorrosión de la totalidad de las partes metálicas.

El 24 de enero de 1996 se abrió de nuevo al tráfico tras nueve meses de obras. La última intervención sobre este puente se produjo en 2009, cuando el Ayuntamiento de Valladolid lo repintó en color negro (su color anterior era un marrón muy oscuro, y en otras épocas estuvo pintado de diferentes tonos ocres, marrones y verdes) con fondos procedentes del Plan E del Gobierno de España.

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