En ‘Muy Personal’ conocemos a Laura Sanz

La autora, escritora y antropóloga palentina, comparte su amor por la Montaña Palentina y su relación con Aguilar. Habla sobre sus influencias literarias y su reciente libro, "Galleteras", que explora la memoria colectiva y personal, esperando que los lectores conecten emocionalmente con su historia
Retrato de Laura Sanz con camisa verde y gafas, sonriendo.

1. ¿Cuál es tu rincón preferido de Palencia?
La Montaña Palentina. Y dentro de la Montaña Palentina, el Valdecebollas o el nacimiento del Pisuerga.
2. ¿Tienes alguna comida típica palentina entre tus platos favoritos?
Las galletas de Aguilar, claro. De niña me encantaban las Creme de Gullón (ahora también, pero lo escondo).
3. ¿Cuál es tu color preferido?
Todos, todos. Pero tengo debilidad por el burdeos, todo lo ‘avinado’.
4. ¿Y la canción que más te anima?
SHIPEA2 de CA7RIEL, o Así bailaba de Rigobertana Bandini & Amaia, porque mi hija la pide absolutamente a todas horas y la baila sin parar.
5. ¿Hay alguna película que no te canses de ver?
Happy Together de Wong Kar Wai.
6. ¿Y el libro con el que más te reflejas?
Hace poco leí Temporada de ballenas de la autora uruguaya Tamara Silva y me encantó. Otro que me gusta mucho es La ciudad invencible, de Fernanda Trías. O los cuentos (todos) de Magalí Etchebarne. O Quebrada de Mariana Travacio. Todos los de Selva Almada. La poesía de Selva Casal. Tengo debilidad por la literatura del Río de la Plata.
7. ¿Dónde te gustaría tener tu hogar el día de mañana?
Espero nunca dejar de decir hogar a Aguilar a pesar de no vivir allí, o cuando mis padres no estén. Siempre he tenido esta relación distancia-apego con mi pueblo, eso debe significar que lo amo mucho.
8. ¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?
Inventar mundos. Trabajar con las palabras, retorcer la mente hasta dar con esa frase concreta que da con la imagen concreta. Una artesanía mental muy rara.
9. ¿Cuál es tu fuente de inspiración?
La lectura y la vida. Una conversación entre extraños. Ir a buscar a mi hija a la escuelita. Las huellas de un oso pardo en el monte. Todo es inspiración.
10. ¿Si pudieras ser otra persona por un día, quién serías?
Creo que me angustiaría mucho ser otra persona, ¡no sabría serlo!
11. ¿Qué cosa dirías que te caracteriza o que es muy tuya?
No sabría qué decirte. Soy una persona muy mental. Vivo en mi mente. Creo que por eso traigo mucho el “cuerpo” como concepto en los textos que escribo. Pero también soy muy gansa… quizá es algo que muestre menos de primeras, pero quien me conoce lo sabe.
12. ¿Qué querías ser de pequeña?
Veterinaria, jajajaja. Hasta tenía el local para la clínica fichado en mi barrio. Lo más loco es que hoy día ese local es una veterinaria.
13. ¿Hay algo que te hubiera gustado aprender a hacer y no has hecho?
Tantas cosas. Hace casi diez años intenté el bordado, pero soy malísima con las manos. Lo bueno es que me llevaba muy buenos ratos con las amigas que nos juntábamos.
14. ¿Eres una persona supersticiosa?
Más de lo que pienso. Muchas veces me sorprendo a mí misma tocando madera. Y luego me gusta la astrología o el tarot como juego de autodescubrimiento, de charla.
15. Has vivido en Granada, Montevideo, Friburgo, Buenos Aires y Nueva Delhi. ¿Cómo influye esa itinerancia en tu forma de escribir y de mirar lo propio?
Todas esas vivencias, además de enriquecerme personal y socialmente, me han ayudado a tomar distancia con mi lugar de origen, para expandirlo y mirarlo con otros prismas. Contengo multitudes, que diría Whitman.
16. Acabas de publicar ‘Galleteras, la otra memoria de la galleta maría’. ¿Cómo definirías el libro?
Como un ensayo híbrido, una autobiografía colectiva de un pueblo y una fábrica, una autoficción de las hijas de galleteras que nos fuimos, una novela sobre María, una etnografía sobre las sindicalistas de los ochenta, un poema largo e invertebrado sobre el cierre de la fábrica. Es lo que vosotros deseéis que sea.
17. Eres hija de galletera. ¿Esa cercanía facilitó o dificultó el proceso?
Ser hija de galletera es lo que me ha llevado, sin duda, a escribir el libro. Si mi madre no hubiera trabajado en la fábrica, yo no hubiera trabajado este texto.
18. ¿Qué esperas que le pase al lector cuando cierre ‘Galleteras, la otra memoria de la galleta maría’?
Que suspire, que llame a su madre. O que escriba.

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