La Junta plantea reducir las emisiones de metano (CH4) procedentes del sector ganadero y la gestión de residuos industriales en un 15 por ciento en el año 2030, respecto a las cifras de 2005. Además, establecerá planes de acción a corto plazo en episodios elevados de ozono y prevé la aprobación de una ley de cambio climático y transición energética, con horizonte 2028, así como aminorar las emisiones industriales con el impulso de combustibles más limpios, evitar fugas y filtrar los gases contaminantes.
Se trata de algunas de las medidas concretadas en los planes zonales de mejora de la calidad del aire por ozono troposférico para la protección de la salud en Castilla y León, que el Ejecutivo autonómico prevé aplicar entre 2027 y 2029, y que afectará directamente sobre las ‘zonas’ determinadas como Duero norte, Duero sur, Montañas del sur, Soria – Demanda, Valle del Tiétar y el Alberche y Aglomeración de Valladolid, pero que en muchos casos redundará también sobre áreas aledañas a estas. Para su desarrollo, se prevé una inversión ligeramente superior a cuatro (a un ritmo de 1,34 millones al año durante las tres anualidades), pero con medidas que son susceptibles de ser financiadas por otras vías Feder, Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), fondos estatales u otros mecanismos, según el borrador de estos planes, a los que tuvo acceso la Agencia Ical.
El documento se estructura en varios pilares. El primero de ellos pretende establecer acciones conjuntas a escala local para combatir el cambio climático en relación con el ozono troposférico. “Los avances científicos acerca de los cambios globales y del clima indican claramente que la acción del ozono en la atmósfera está íntimamente vinculada al cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto va a determinar una mayor incidencia de olas de calor, así como periodos de tiempo con temperaturas más elevadas y situaciones anticiclónicas que pueden conducir también a mayores episodios de ozono extremos”, contextualiza el plan, que vaticina que “se van a producir episodios de una mayor sequía que aumentaría la intensidad de los incendios, y que a su vez influiría en los niveles de ozono a través de la emisión de NOx, CO y COV”. De este modo, los cambios previstos en la distribución de lluvias “también puede tener una importancia más significativa en los niveles futuros de ozono”.
Es en este punto en el que se incardina la medida de reducción del metano, cuyo control de las emisiones es “beneficioso para disminuir las concentraciones de fondo de ozono troposférico”. Así, el borrador pronostica que una reducción de un 10 por ciento en las emisiones de metano puede suponer un descenso de entre 0,4 y 0,8 partes por billón (ppb) de ozono, según un estudio de la Universidad de Princeton, citado por el propio documento, al que tuvo acceso Ical.
En Castilla y León, en 2024, último año disponible del inventario, la principal fuente de generación de emisiones de CH4 fue la agricultura, con el 81 por ciento, debido sobre todo a la “fermentación entérica”, vinculada al ganado vacuno y ovino. Con una contribución “mucho menor” figuran el tratamiento y eliminación de residuos (14 por ciento), el procesado de energía de los combustibles sólidos, del petróleo y gas natural (cinco por ciento) y las emisiones de la industria química (0,04 por ciento).
Autorizaciones ambientales a granjas
El plan, además, establece que para otorgar la autorización ambiental a nuevas granjas y modificaciones sustanciales de las existentes “se han de implantar de alguna de las medidas de forma individualizada o conjuntamente con otras granjas”, siempre que estén situadas en un municipio en cuyo factor agroambiental medio de los tres últimos años supere ciertos valores de digestión anaeróbica de purines con tratamiento de nitrificación-desnitrificación; digestión anaeróbica de deyecciones ganaderas y otros cosustratos; aprovechamiento del metano en balsas de estiércoles.
Igualmente, se prevé la reducción de emisiones por incendios y quemas agrícolas, en el que el documento se ciñe al Plan Forestal con el que ya cuenta la Junta; y una “adecuada” selección de especies en procesos de restauración ecológica en zonas con altos niveles de ozono., lo que supone promover plantaciones de especies bajas emisoras de COV biogénicos, tales como tilos, abedules o fresnos, entre otros.
A ellas se suman especies arbóreas y arbustivas en ámbitos urbanos y rurales y promoción del uso de materiales de alto albedo en la construcción, es decir, aquellos con más capacidad de frenar la radiación solar.
Reducción de desplazamientos
El segundo de los ejes que marca el plan es la reducción de las emisiones de NOx y COV para disminuir los niveles de ozono troposférico, punto en el que se encuadra la aprobación de la ley de cambio climático, en la que se incluirá la obligación de que en los desarrollos urbanísticos se contemplen acciones de naturalización de las poblaciones y fomentar el desarrollo de acciones de concienciación y formación de las personas responsables municipales de urbanismo y obras a fin de que, en los nuevos planes urbanísticos, sus reformas y las reformas de los viales públicos se tenga en cuenta la vegetación dentro de las ciudades.
Igualmente, se potenciará la reducción de los desplazamientos en vehículos privados con el fomento del teletrabajo; incidir en el uso del transporte colectivo mediante la tarjeta Buscyl; y poner en marcha nuevas fuentes de energía para reducir las emisiones procedentes del transporte por carretera y las fuentes industriales.
En este sentido, el documento menciona que es necesario promocionar el corredor de cercanías Medina del Campo – Valladolid – Palencia para el transporte de viajeros, lo que implica una reducción de las emisiones de vehículos privados en las zonas Duero Norte, Duero Sur y Aglomeración de Valladolid; el fomento del Corredor Atlántico, que pretende el desarrollo de una nueva conexión ferroviaria de 12 aglomeraciones urbanas de más de un millón de habitantes en España; el desarrollo de una nueva estrategia, que impulsará el transporte intermodal y eficiente de mercancías; y ayudas para favorecer la renovación de las flotas y bonificaciones tanto en el transporte de viajeros por carretera como por ferrocarril, donde se aplica un descuento del 25 por ciento a los abonos para los viajeros recurrentes.
Residuos de origen doméstico e industrial
Otra de las medidas contempla la reducción de emisiones en la gestión de residuos orgánicos de origen doméstico e industrial mediante mejoras en el tratamiento. El Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero determina que el sector de los residuos supone el cinco por ciento de las emisiones de estos gases en el conjunto del país, atribuidas más específicamente al depósito de residuos en vertedero algo más de las tres cuartas partes de éstas.
También se apostará por la sustitución de calefacciones de biomasa y gasoil antiguas por sistemas eficientes y menos emisores de NOx y COV y mejora de envolventes, mediante convocatorias de ayudas anuales; se promocionará la implantación de puntos de recarga de vehículos eléctricos para superar los 3.378 con los que actualmente cuenta Castilla y León; y se desarrollará la construcción de más carriles bici.
Además, se pondrán en marcha medidas para aumentar el autoconsumo con energías renovables, una política con “especial incidencia” en el sector agrícola en zonas regables e instalaciones ganaderas. Precisamente, en el ámbito primario el plan promueve evitar el uso de estiércoles en periodos en los que hay altas concentraciones de ozono, es decir, en verano. Las zonas afectadas son Duero norte, Duero sur, Soria y Demanda y montañas del sur, a ser las que más ganadería tienen.
Otras medidas
Sobre el resto de medidas que figuran en el resto del documento destacan la puesta en marcha de planes de acción a corto plazo para episodios elevados de ozono, en municipios superiores a 20.000 habitantes y en otros más pequeños. Así, se revisarán los protocolos para que se ajusten a los niveles de intervención previstos en el índice de calidad del aire establecido por la Agencia Europea de Medio Ambiente. El resultado será la elaboración de un documento para episodios elevados de ozono en Castilla y León.
Aparte de campañas de educación ambiental sobre el ozono, el plan considera posible reducir las emisiones industriales de precursores en diferentes tipos como las metalúrgicas, de materiales de construcción y las químicas a través del empleo de combustibles más limpios, evitando las fugas y filtrando las emisiones de gases contaminantes.
También, se elaborará un inventario en Castilla y León a través de un Sistema de Información Geográfica que integre toda la información relativa a las emisiones, fundamentalmente de COV y NOx, con toda la información geoespacial asociada. En la medida de lo posible se utilizarán herramientas como Copernicus para la detección remota de las emisiones de contaminantes.
Otra medida relevante, entre las previstas en el plan, es la reducción de las emisiones de precursores en industrias y otras actividades comerciales a partir de acciones de información y recomendaciones. Así, el documento contextualiza que una buena parte de las emisiones de COV proceden del uso de disolventes orgánicos en aplicaciones industriales, por lo que resulta “fundamental reemplazarlas por sustancias no tóxicas libres de este tipo de compuestos, como por ejemplo pinturas y tintas al agua, sin disolventes orgánicos”. En este sentido, se procederá a una revisión anticipada de las autorizaciones ambientales de estas instalaciones emisoras de precursores de ozono y reducir la carga a la atmósfera.












