Banco de alimentos Palencia - Brágimo ICAL
Banco de alimentos Palencia - Brágimo ICAL

Tiene reservas suficientes hasta el mes de marzo pero critica que el nuevo sistema de tarjetas monedero del Gobierno vaya a “dejar fuera” a muchas familias vulnerables

A. Míguez / ICAL

La inflación y la pérdida general de poder adquisitivo pasan factura y hacen mella en la solidaridad. Las donaciones económicas recibidas por el Banco de Alimentos de Palencia han caído un 45 por ciento con respecto al año pasado.

Sin embargo, y gracias a las grandes recogidas en colegios y supermercados, en los últimos meses han llegado 5.000 kilos más de productos alimenticios al almacén de la organización en el polígono de San Antolín. “No es de las veces que peor números tenemos. Antes estábamos bajo mínimos pero tras las última gran campaña celebrada a finales de noviembre hemos conseguido recuperarnos un poco”, señaló su secretaria, Rosa Ortega.

Una reducción que achacan al encarecimiento de la vida en general. “Las familias viven cada vez más justas. Ha subido el precio de la comida o el material escolar y se han incrementado los alquileres e hipotecas. Apenas hay margen de ahorro en las economías familiares y se suprimen ciertos gastos, entre ellos, las donaciones a ONGS”, explicó Ortega aunque insistió en que, pese a las dificultades, los palentinos siguen siendo solidarios siempre en la medida que pueden. Además, hay que tener en cuenta que cada vez son más las entidades que planifican recogidas de alimentos y “hay que repartir”.

Pese a todo, son muchos los que cada día acuden en persona al Banco de Alimentos de manera anónima para aportar su granito de arena. “Hay muchísima gente que hace la compra, adquiere productos que cree que se pueden necesitar y nos los traen. Siempre aciertan y son alimentos de primera necesidad. Eso demuestra que en Palencia, capital y provincia, son muy solidarios. Nunca nos han fallado”, reconoció. “También hay quien incluso que te llama o te pide, te dice qué necesitas y te lo compro”.

Ahora mismo, el número de usuarios ronda los 2.000, aunque la previsión es que siga creciendo de cara a los próximos meses hasta alcanzar los 2.400 aproximadamente. “Suele ser una cifra muy voluble. Varía porque a lo largo del año hay familias que encuentran un puesto de trabajo y al no necesitar el servicio se dan de baja”.

En cualquier caso, existe una preocupación por el perfil de las personas que, cada vez más, necesitan de la ayunada del Banco de Alimentos para poder subsistir. De hecho, se ha disparado el número de familias jóvenes, de entre 35 y 40 años, con niños menores en edad escolar y, por el contrario, ha descendido el número de usuarios mayores de 60 años. En total, el Banco de Alimentos de Castilla y León atendió el año pasado a 60.000 ciudadanos pertenecientes a 20.000 familias.

“Lo peor de todo es que la mayoría son personas con trabajo, pero el salario que reciben no es suficiente para llegar a fin de mes y tienen que recurrir a una ayuda del Banco de Alimentos”, lamentó Ortega. “Cuando vienen familias con niños pequeños procuramos entregarles galletas o un bote de cacao. No siempre es posible pero lo intentamos”.

No es el único reto al que tendrán que hacer frente desde los bancos de alimentos que ya han expresado su preocupación ante la nueva tarjeta monedero anunciada por el Gobierno de España para los colectivos más vulnerables. Creen que se trata de un sistema que genera cierta incertidumbre y que, mucho se temen, “dejará fuera a miles de familias necesitadas por no cumplir los requisitos establecidos”. “Me genera confusión porque, aunque como idea es buena, hablamos de hasta 220 euros dirigidos a familias con hijos. Se olvidan de que existen también otros colectivos que lo necesitan y no lo van a percibir”, denunció Ortega.

A partir de ahora, y tras la decisión del Ejecutivo Nacional, será Cruz Roja Española quien se encargará de organizar las ayudas a las personas de “vulnerabilidad extrema” a través de las tarjetas monedero que, previsiblemente, entrarán en vigor el próximo mes de abril. Serán una especie de cheques que se podrán canjear por alimentos o productos de primera necesidad.

A eso hay que sumar la cantidad de dificultades que ha provocado la decisión de prohibir que los bancos de alimentos repartan productos llegados desde otros puntos de la Unión Europea. “Ese cambio de política nos ha hecho mucho daño porque para nosotros era un recurso más y nos ayudaba a tener más alimentos almacenados para entregar en caso de necesidad”.

De momento, tal y como explicó su secretaria, el Banco de Alimentos de Palencia cuenta con reservas suficientes hasta marzo aunque algún producto empiece a escasear con el paso de los días. “Hace tan solo unos meses estábamos bajo mínimos. Faltaban existencias de algo tan básico como pastas o legumbres, pero hemos conseguido recuperar”.

Pese a todo, el Banco de Alimentos prepara una nueva gran campaña de recogida de cara a la próxima primavera y apela a la solidaridad de los palentinos para ayudar a los que peor lo están pasando. “No dejaremos a nadie sin recibir alimentos. Haremos todo lo que esté en nuestras manos. De alguna manera saldremos adelante”, concluyó.

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